Ser madrastra no es fácil, aquí están sus verdades

Por mucho tiempo se les ha dado la peor de las reputaciones dentro del núcleo familiar. Ellas son las malévolas villanas que roban el amor de papá...

HOY
Por mucho tiempo se le ha dado a la madrastra la peor de las reputaciones dentro del núcleo familiar. Ella es mala,  un ser perverso, la malévola villana que roba el amor de papá, ¿así pensamos, no?

Pero hay madrastras buenas, muy amorosas por cierto. Incluso llegan a sentir a los hijos de sus parejas como propios. Sufren con ellos, luchan por ellos. Pero nunca será la mamá, eso hay que tenerlo claro.

Es por eso que hoy nos dedicamos a hablar sobre las 10 verdades de ser una madrastra.

No es su madre
Incluso si su marido tiene la custodia completa de los niños. Incluso si su madre biológica rara vez los ve. Incluso si la llaman mamá. No cometa el error de creer en su corazón que tiene los mismos derechos y privilegios que la mujer que les dio la vida, porque no es así.

Puede tener una relación amorosa y ser una significativa influencia para tus hijastros, pero va a ser diferente de la que existe entre una madre y su hijo. Y eso está bien. Acéptelo y saque el máximo provecho de eso.

El silencio es la mejor política

Vivimos en un mundo en el que todos aman contar lo que les pasa, ya sea en Facebook, por teléfono o durante una noche de chicas, pero haga caso, a nadie le gusta escuchar a una madrastra hablar sobre la ex de su marido o de sus hijastros.

El divorcio es una de las cosas más devastadoras que una persona puede vivir, y nadie tiene que saber por usted cómo la exmujer lo está sobrellevando, o cómo sus hijos están actuando como consecuencia de eso.

Una de las cosas más difíciles de ser una madrastra es la necesidad de guardar silencio sobre las cosas difíciles y cómo te están afectando.

Si tiene que dejarlo salir, limite sus pensamientos solo a un amigo muy cercano, una persona de confianza, o mejor aún, cuéntele a su consejero o terapeuta. Lo que nos lleva al número tres.

Con quién hablar

Busque un consejero o terapeuta, incluso si cree que no lo necesita. No tenga miedo de hablar con esa persona, quizás él o ella le hagan ver que no lo está haciendo tan mal.

Ir a ver a un consejero ayuda a dejar de culparse por todo y permite que se dé cuenta de la normalidad de la relación que lleva con sus hijastros.

Dar un paso atrás

A veces es bueno dar un paso atrás y darle el espacio requerido a los hijastros, que pasen con su padre, que lo disfruten, y sobre todas las cosas que no se le olvide que usted no es su madre, pero tampoco significa que no está en la libertad de quererlos y respetarlos.

Una buena madrastra está física y emocionalmente disponible cuando sus hijastros lo necesitan y quieren que así sea, y ella retrocede y se convierte en un apoyo desde atrás de las cortinas para la crianza de su marido.

Proteja su matrimonio

Usted y su esposo tienen que ser un refugio para el otro, especialmente cuando están teniendo problemas con sus hijos. Si los problemas de crianza los están separando, determine qué es exactamente lo que está dañando a tu matrimonio y proteja su relación en esa área inmediatamente y sin descanso.

En última instancia, proteja celosamente sus beneficios matrimoniales, sus hijastros necesitan ver que usted y su esposo permanecen juntos y luchan por su relación, incluso cuando los tiempos son difíciles. Les enseñará a hacer lo mismo algún día.

No se compare

Se va a encontrar con otras madrastras que no pueden parar su entusiasmo sobre lo maravillosas que son sus relaciones con sus hijastros. “¡Ellos me cuentan todos sus secretos!”, “¡Me dijeron que piensan en mí como su madre de verdad!”, consejo sano al respecto: No deje que eso la desanime.

Su familia va a estar bien, incluso si sus hijastros no la quieren, usted triunfará en sus corazones si sabe actuar correctamente.

Fuera culpa

No juegue el juego de la culpa. No pase mucho tiempo castigándose por sus deficiencias como madrastra ni llegue a pensar que sus problemas matrimoniales se deben a la presencia de los hijastros.

Tal vez, incluso piense que su marido tiene la culpa, porque siempre parece que toma el lado de ellos. Siendo realistas, es probable que todos tengan en parte la culpa de los problemas en sus relaciones.

No se puede cambiar a todos los demás, pero podemos cambiar nosotras misma. Trabaje en eso, y espere que sus esfuerzos inspiren a los otros en su familia a esforzarse más también.

Perdónese

Perdone todo, no deje que los enojos con los hijastros o esposo sean la clave de la separación. Conserve su familia, vale la pena.

Lo roto, roto está

Muchos de los problemas que enfrenta una familia mezclada provienen del divorcio anterior, con los cuales la madrastra (con suerte) no tiene nada que ver. Aunque sea increíblemente maravillosa, no puede arreglar eso.

Siga intentándolo

Ser una madrastra no es todo pesimismo y fatalidad, porque no lo es. Hay momentos maravillosos que nunca podrá olvidar.

Todos somos imperfectos. Todos tenemos el potencial para ser increíbles. Estamos aprendiendo más unos de otros a medida que avanzamos. Todos tenemos problemas, pero ¿sabe qué? Somos una familia. Y al final, eso es lo único que importa.

 

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