Los hombres maltratados por sus parejas tienen derecho a denunciarlas

Los hombres que reciben maltratos por parte de sus parejas, también deben romper el silencio y denunciarlas. Esta en su derecho

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Mercedes Arróliga en una de las audiencias por el delito de violencia intrafamiliar. HOY/ Juan Carlos Tijerino

HOY
“No tengo corazón para dejarla presa. Pero no es vida estar en pleitos”, con estas palabras Eduardo Meléndez hacía la petición, a la juez Indiana Gallardo, de extender una orden de restricción para su expareja Mercedes Arróliga, a quien acusó de violencia intrafamiliar por haberlo golpeado con un pedazo de leña en la cabeza, en marzo de este año.

De inmediato, cuando el caso se dio a conocer a través de los medios de comunicación, las opiniones no se hicieron esperar, especialmente en las redes sociales.

Pero dejando a un lado la burla y crítica colectiva y asentándonos en temas de leyes, Indiana Gallardo, Juez Noveno Distrito Penal de Audiencia de Managua refiere que el artículo 44 de la ley 745, vigente desde enero 2011, acogió el delito de Violencia Intrafamiliar dirigida a hombres y mujeres. Solo con este artículo los hombres pueden ampararse ante los delitos de violencia ejercidos por sus parejas. Sin embargo, dichos casos son retomados en juzgados no especializados, es decir donde se realizan audiencias de justicia ordinaria.

La única ley especializada en términos de violencia hacia la mujer es la ley 779, vigente desde 2012.

“Con ese artículo 44 de la ley 745, es que puede quedar en prisión preventiva la mujer que le cause violencia doméstica o intrafamiliar a su pareja. No es muy frecuente que se den estos casos. Yo he tenido desde el año 2011 hasta la fecha unos cinco casos”, expresa la juez Gallardo. En su opinión hay muchos que sufren este tipo de situaciones en sus hogares.

La violencia no esta excenta de los sexos, hombres y mujeres pueden ser denunciados por abusos contra sus pareja. HOY/ Thincksotckphotos.com

Considera que ante la violencia intrafamiliar de este tipo, lo que reina en los hombres es el miedo al escarnio público por abrir la puerta de sus intimidades y ser la burla de la sociedad.

Pero no solo la pena moral es lo que los detiene, para Gallardo otro de los factores es que sufren violencia por parte de los agentes policiales que no les creen o se burlan de la denuncia que realizan.

“Pasa una cosa, cuando el hombre llega a la Policía sufre de violencia institucional, porque tengo conocimiento que cuando un hombre llega a hacer ese tipo de denuncia sufre porque la Policía se ríe de ellos, porque lo ven como que no es de hombres denunciar a una mujer… Lo que veo es que la sociedad completa no estamos preparados para ver a los hombres denunciando a las mujeres, las que somos supuestamente el sexo débil; lo que no comparto porque ambos sexos somos débiles y fuertes dependiendo de las circunstancias”, explica Gallardo.

El proceso legal es igual al realizado en una denuncia de violencia contra las mujeres. La juez explica que la ley mandata que toda mujer debe ir a prisión preventiva por el delito de violencia contra sus parejas.

La balanza

Gonzalo Carrión, Asesor legal del Centro Nicaragüense de Derechos Humano (Cenidh), señala que en base con la experiencia de dicho centro, las denuncias de hombres contra supuesta violencia intrafamiliar es casi nula. En cambio quienes más visitan por casos de violencia son las mujeres.

“En la historia del Cenidh, la frecuencia de las denuncias, lo normal, masivo y súper preocupante son las denuncias relacionadas con la violencia que sufren las mujeres en su entorno familiar o social. Son escasos los hombres víctimas de violencia y las problemáticas en las que se ven envueltos son por la contienda de quien se queda con los hijos”, expresa Carrión, pero insiste que todo hombre víctima de violencia por parte de su pareja debe recibir la protección adecuada de parte de las instituciones del estado, al igual que se debe realizar en los casos de las mujeres violentadas.

Puntualiza que este tipo de casos no deben ser retomados por la sociedad para desestimar las luchas femeninas de erradicar la violencia de género.

Mercedes Arróliga, fue liberada de la prisión preventiva para llevar el proceso legal desde su hogar en arresto domiciliar por el bienestar de la hija. HOY/ Juan Carlos Tijerino

“No hay derecho de ninguna persona a fregarle la vida a otro, el estado tiene la obligación de aplicar la ley sin discriminación… Puede ser que entre los hombres por el machismo sientan vergüenza por recibir maltrato de sus parejas y por eso no hablan, pero a las mujeres les cuesta romper el silencio, no por un tema de pena, sino por miedo. Y cuando logran dar ese paso, las han matado”, puntualiza Carrión.

Por su parte, Denis Darce, director de Proyectos y Capacitación de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH)    contabiliza no más de cinco casos como estos registrados en la organización y coincide con Gonzalo Carrión y la juez Indiana Gallardo en el planteamiento de la vergüenza de los hombres al hablar de esta violencia.

“Hay demasiados prejuicios con los que actúan los funcionarios de la Policía. Ni siquiera le reciben la denuncia… La Policía Nacional está menos preparada para recibir denuncias relacionadas con violencia intrafamiliar. Claro es que están menos preparados en casos de hombres maltratados, que en mujeres. Hay menos sensibilidad ante este tipo de situación”, estima Darce.

Sociedad violenta
De cada 10 casos de violencia intrafamiliar, ocho son contra las mujeres, y dos contra los hombres, esto según datos expresados por el sociólogo y economista Cirilo Antonio Otero. La tendencia social del maltrato en contra de los hombre es, sin dudar, minoritaria pero es una realidad.

“Hay que comprender que esta es una sociedad machista patriarcalmente hablando, donde no se admite, entre hombres y mujeres, que un hombre se deje humillar, golpear, agredir o violentar de parte de una mujer. No se admite, no es una cosa usual. Generalmente los mismos hombres o mujeres dicen: ‘Qué pendejo es ese hombre’, y eso responde a un pensamiento machista de la sociedad”, analiza el sociólogo.

Para Otero, el problema de la violencia está ligada directamente con una forma de ser de toda la sociedad. Considera que en Nicaragua el nivel de violencia es alto y que posiblemente este problema esté relacionado con la educación y la falta de conocimiento sobre los derechos humanos.

“La transformación de esta situación (violencia colectiva) no es a lo inmediato, sino con el tiempo; y los medios de comunicación, políticos, gobiernos, etc., deben unirse ante ello y trabajar desde la base de la educación”, estima Otero.

Un síndrome
La doctora Alba Roni, psicóloga clínica, explica que efectivamente la educación machista es lo que detiene a los hombres de abrir su boca y buscar el amparo de las leyes ante la violencia intrafamiliar. El hombre no quiere ser esa persona que no cumple el diseño social con el que fue criado.

“Cuando hablamos de violencia, ya sea del hombre hacia la mujer o de la mujer hacia al hombre, estamos hablando de un síndrome que tristemente se ha venido acentuando cada vez más en muchas sociedades. Tanto el machismo como el feminismo, han venido haciendo una guerra campal en las familias de nuestras sociedades. La lucha de poder, de control y dominio ha provocado grandes guerras en el mundo, comenzando por el seno de las familias. Cuando decimos qué hay débiles y fuerte esas palabras estimulan la competencia”, define la psicóloga.

Es decir, que no debe haber una concepción de debilidad en los hombres que denuncian a sus parejas por violencia.

Considera que la primera vez que hay una agresión en la familia, es culpa de la persona que ataca, la que puede ser desde una descalificación, hasta un golpe; pero la segunda ocasión que ocurre el mismo cuadro, ambos son responsables, pues el primero vuelve a lastimar y el segundo lo vuelve a permitir.

¿Y qué puede hacerse? “No permitir ningún tipo de agresión de nadie, la violencia nunca va en disminución, siempre va en aumento. Tener conciencia que tiene un problema que hay que solucionar. Nadie cambia por otra persona, por la única persona que podemos cambiar es por sí mismo, y hay que buscar ayuda profesional”, finaliza la doctora Alba Roni.

Perfil femenino

La doctora Alba Roni, psicóloga clínica, explica las razones por las que una mujer puede llegar a ser violenta. El factor principal, según ella, es reprimir las emociones.

Factor educativo: “Muchas mujeres están educadas para ser sometidas, dóciles, complacientes a su pareja en todo momento, lo cual puede resultar en un conflicto interno cuando esta está consciente de que no quiere hacerlo, la frustración interna, que se está reprimiendo, en cualquier momento puede expresarse con violencia, agresividad, tanto para los que están alrededor de ella como para ella misma”, dice la doctora.

Modelos a seguir: “Cuando una persona viene de una familia agresiva, impositiva, con muchos conflictos familiares es muy frecuente que esta conducta se repita posteriormente”, puntualiza la experta.

Traumas: “Si un ser humano trae arrastrando traumas sin hacer proceso de sanación, perdón y compasión, se va a descargar en la persona que esté más cerca, que por lo general es la pareja, los hijos y familia inmediata”, señala.

Amistades: “Si una persona está constantemente estimulada a la violencia, por personas a las que admira, estas tendrán una gran influencia en la conducta de la persona, las amistades muchas veces dan opiniones y consejos dañinos a las parejas y más aún si estas amistades son personas que traen arrastrando divorcios, duelos, conflictos, etc.”.

Violencia

Indiana Gallardo, juez de Managua

“Yo le he dado seguimiento y generalmente los hombres ceden, la actitud del hombre es igual que la mujer, ruegan por que no las dejen en prisión”.

Cirilo Antonio Otero, sociólogo

“Esta es una sociedad que vive en tensión y estrés, y el estrés generalmente produce violencia, más no es una de las razones principales de la violencia”.

Alba Roni, psicóloga clínica

“La violencia es uno de los síndromes más difíciles de erradicar, sino se encuentra la raíz se puede mejorar temporalmente, pero tarde que temprano reaparece”.

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