Una tarea nada fácil

Nelson Sevilla ofrece sus servicios a la orilla de la calle en la zona de El Calvario

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Nelson menciona que si el cliente compra algún accesorio y quiere que ellos se lo coloquen al automóvil no cobran ningún córdoba extra, como una forma de traer más gente. HOY/ Carlos Valle

HOY

Nelson Sevilla sintió un poco de temor cuando llegó a vender repuestos de automóviles por primera vez al mercado Oriental. La competencia que había no le permitía ver con claridad el éxito que se aproximaba.

Después de varios meses de perseverancia en el negocio, decidió romper todas las barreras que le impedían avanzar y emprendió. Sevilla, quien tiene 14 años en este centro de compras, alega que ningún comienzo es fácil, mucho menos cuando hay perjuicios en medio.

“Mi papá ya estaba en el mercado, pero yo no estaba seguro si a mí me podía ir bien, pero necesitaba hacerlo, estaba sin trabajo, y mi familia necesitaba comer, solo en mi sector hay como ocho comerciantes que hacen lo mismo, ganarse los clientes cuesta mucho”, relata Nelson.

Precios
Si el cliente quiere polarizar su carro, el servicio oscila entre los 500 y 1,800 córdobas, en dependencia de la calidad del papel. Los forros para asientos oscilan entre los 100 y 150 córdobas.

Los forros de timón cuestan entre 200 y 300 córdobas. Las manecillas de ventana cuestan 60 córdobas el par. Nelson comenta que el precio siempre es negociable.

Bendiciones

Sevilla menciona que en todo negocio hay días buenos y malos, sin embargo, Dios siempre le da la bendición a cada uno, que igual que él se ganan la vida vendiendo.

Nelson quien es padre de tres hijos, ofrece a los clientes que pasan en sus carros, por el sector de El Calvario, el servicio de polarizar vidrios, además vende diferentes accesorios como forros para el timón, alfombra, espejos, manecillas, forros para asientos, entre otros.

Sevilla trabaja al lado de su papá, quien tiene más tiempo que él en el mercado. HOY / Carlos Valle

“No es fácil estar sentado a la orilla de las calles ofreciendo a los clientes nuestros servicios, precisamente por la competencia, todos queremos ganar, todos nos desesperamos por vender, pero aquí se necesita paciencia, perseverancia y bastante confianza en Dios”, señala.

Nelson comenta que el negocio al que se dedica no tiene temporadas buenas en específico, pues todos los días “se vende lo que se puede”, sin embargo, siempre tratan de dar precios más favorables para ganar más clientela.

“Con los años uno va a aprendiendo a respetar a los clientes del otro, todos nos llevamos bien, todos vendemos, lo importante es que saquemos para los frijoles. En otros lugares hay roces con el otro porque quizás le quitan el cliente, pero aquí es diferente, más bien nos damos aliento uno al otro”, puntualiza.

Cada vez que llueve todos los comerciantes que se dedican a esto prefieren guardar sus productos. HOY / Carlos Valle

Sevilla alega que cuando las grúas pasaban con frecuencia por su zona, las ventas se bajaron un poco, pero todos mediaron con las autoridades para que al menos se les permita unos cuantos minutos mientras ellos sacan su mercancía.

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