La importancia de saber qué tipo de leche está tomando

Como consumidor responsable siempre debe estar atento a lo que compra, más cuando se trata de leche. Entérese por qué en este reportaje

La importancia de saber qué tipo de leche consume. HOY/Thinkstockphotos.com

HOY

La leche es de los alimentos más importantes dentro de la dieta balanceada de todo ser humano, tanto así que desde que nacemos es la leche materna nuestro primer sorbo de vida. Pero en cuanto a la leche bovina su importancia radica en su valor nutricional, ya que es rica en calcio, fósforo, magnesio, yodo, selenio y vitaminas A, D y del complejo B presenta una cantidad muy alta de vitamina B12.

Sin embargo, alguna vez se ha preguntado si la leche que compra en las pulperías o supermercados ¿es leche pura?
La interrogante surge por varios motivos, desde el sabor que contiene la bebida, hasta el color y olor. “No sabe a leche”, dirá usted, y quizás no lo sea.

Una recomendación básica en cuanto a cualquier producto es siempre revisar la fecha de vencimiento, ¿no? No podemos consumir alimentos vencidos. Bueno, ahora además de chequear eso le recomendamos lo siguiente: lea más. Sí, hay que leer los ingredientes del producto, porque eso es lo que cualquier consumidor responsable haría.

Y en cuanto a la leche, usted podrá darse cuenta cuándo le están vendiendo leche pura u otras mezclas que dejaron de ser productos lácteos. ¿Quiere saber cómo diferenciarlas?

Óscar López, director ejecutivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), considera que los consumidores de lácteos en Nicaragua no saben que algunos productos que se les vende como leche en realidad no lo son.

Explica que para diferenciarlos lo más prudente es leer el contenido del líquido, que por lo general está explicado en la parte posterior de la bolsa o envase.

“Según el Codex Alimentario, que es la norma de referencia internacional, dice que la leche es la secreción de la glándula mamaria de la vaca obtenida por uno o más ordeños. Esa leche va a un proceso de pasteurización, ultrapasteurización, después descremado, deslactosado”, explica López.

El oro de la leche
De la leche se generan una serie de productos lácteos de importancia, por ejemplo: leche entera que contiene 3 por ciento de grasa; leche semidescremada con 2 por ciento de grasa; leche cero por ciento grasa y leche deslactosada. Luego existen otras, como la leche pausterizada.

Si las vemos, todas son leches, pero siempre definidas por el tipo de proceso al que fueron sometidas. Dentro de esos términos de los productor lecheros, existe una definición que pocos conocen, que es la mezcla de productos lácteos con grasa vegetal.

“Y aquí comienza el juego de palabras y el ordenamiento, para que tanto la empresa esté haciendo lo correcto, como el consumidor sepa que es lo que consume y no se confunda. Si por ejemplo, yo agarro la leche y la dejo en cero por ciento de grasa, y luego le mezclo grasa vegetal, a eso ya no le puedo llamar leche descremada, o leche entera, eso tampoco es un producto lácteo, es una mezcla de producto lácteo con grasa vegetal”, aclara el director ejecutivo.

Es decir, que si usted compra una leche que menciona como componente este tipo de grasa, usted ya no está bebiendo leche pura, solo bebe una mezcla.

“Es la extracción total o parcial de la grasa butílica (la grasa de la leche) y sustituirla con grasa vegetal. El objetivo de este proceso es disminuir precios, o costos a los fabricantes. La grasa es el ingrediente, o constituyente más caro de la leche, de ahí provienen otros productos como la mantequilla, la crema, grasa para los helados, leches condensadas, leche evaporada…”, reitera López.

Digamos que la grasa de la leche es el oro blanco de las industrias, y por eso la sustituyen por grasa vegetal.

Lo importante en tal caso es que primero la industria cumpla con mencionar en su presentaciones qué tipo de producto le están vendiendo y que en sus publicidades también lo deben hacer; segundo, el consumidor debe estar atento a lo que compra para elegir bien lo que más le conviene de acuerdo con sus posibilidades, pues la leche pura suele ser más cara que las mezclas; y en tercer lugar, que las ventas en los barrios y los supermercados también se unan a la educación de los consumidores.

“Antes teníamos un universo del ciento por ciento donde las mezclas eran llamadas leches, y se comenzó a trabajar para que el consumidor supiera que lo que está comprando y por lo que está pagando es leche o una mezcla”, finaliza Óscar López.

 

Datos

Según datos de la Organización para las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “más de 6,000 millones de personas en el mundo consumen leche y productos lácteos; la mayoría de ellas vive en los países en desarrollo”. Asimismo, dicha organización recomienda que cada país debería consumir entre 180 y 350 litros anuales de leche, y según datos recopilados por La Prensa en enero 2017, Nicaragua no consume ni la mitad de eso.

¿Grasa vegetal?

Óscar López, de Canislac, expresa que las mezclas de leche con grasa vegetal son alimentos que están aprobados a nivel internacional.

“No hacen daño, pero sí tienen la desventaja que no aportan los mismos nutrientes que la leche, y es de alguna manera perjudicial porque lleva un alto porcentaje de sodio, no es malo pero consumirla mucho sí podría afectar en algo”.

Por su parte, el doctor Mario Vega Carbó, endocrinólogo y especialista en nutrición, explica que los seres humanos pueden desarrollar en su vida tres tipos de alergias o intolerancia: a la lactosa, caseína que es la proteína de la leche, y a la grasas saturadas de la leche.

“La leche es un excelente alimento para todo el mundo, aún para los intolerantes… En el tema de la grasa (vegetal) con la leche sí es conveniente en muchos pacientes, porque la leche (entera) tiene grasas saturadas que aumentan colesterol y triglicéridos”, argumenta el doctor Vega.

Aconseja también que los niños de 0 a 14 años consuman leche dos veces al día, pues si no la beben no podrán tener la estatura adecuada ni el peso que necesita.

Términos

Producto lácteo: Puede contener aditivos y otros ingredientes necesarios para su elaboración. Esto no incluye ni sal, saborizantes ni endulzantes.

Producto lácteo reconstituido: Resulta de la adición de agua a la forma deshidratada o concentrada.

Producto lácteo recombinado: Combina grasa y extracto seco magro.

Producto lácteo compuesto: Producto derivado de la leche combinado con ingredientes, pero sin alterar ni sustituir los componentes del mismo. Por ejemplo leches saborizadas, yogurt de sabor, queso con hierbas, etc.

Mezcla de producto lácteo con aceite o grasa vegetal: Sustitución total o parcial de la grasa láctea por la grasa vegetal. No es leche, ni lácteo.

Fuentes

Óscar López, director ejecutivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac).

Mario Vega Carbó, doctor endocrinólogo, especialista en nutrición.

Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) http://www.fao.org/agriculture/dairy-gateway/leche-y-productos-lacteos/es/#.WY4Sg1XyjIU

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