¿Cómo superar el miedo, ese sentimiento que nos envuelve?

El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro real o supuesto

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Las emociones nos rodean, nos embargan, nos poseen y nos atrapan, si queremos tener una buena inteligencia emocional, es decir, si queremos tener una buena salud mental, tenemos que ser conscientes de los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos por los que estamos pasando.

Es muy importante para evitar el estrés y los problemas del día a día que aprendamos a manejar las emociones, porque si lo logramos tendremos mejor salud y nos relacionaremos de una manera mucho más satisfactoria con las demás personas.

Hoy quiero compartir de una de las emociones más importantes y peligrosas que podemos sentir: el miedo

El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro real o supuesto, presente o futuro. El miedo se manifiesta tanto en animales como en el ser humano.

El miedo se puede moldear a través de la educación, la cultura y el medioambiente que nos rodea. Puede ir desde una ligera aprensión hasta un terror intenso.

El miedo tiene como función el de protegernos frente a un peligro real, nos permite reconocer situaciones que nos pueden poner en peligro. Gracias al miedo sobrevivimos como especie.

El miedo nos afecta tanto físicamente que empalidecemos, nuestro corazón se dispara, nos sudan las manos y producimos adrenalina.

Tenemos miedo al amor, a no ser correspondidos, a no estar a la altura, miedo a que nos abandonen, por eso a veces, no nos enamoramos para evitar volver a sufrir, si alguna vez nos hicieron daño

Existen muchísimos tipos de miedo:

Tenemos miedo al futuro, al fracaso, al abandono, al rechazo, a las pérdidas, y también sentimos muchísimo miedo a los cambios.

Tenemos miedo a las responsabilidades, muchas parejas prefieren vivir juntos porque les asusta casarse, tienen miedo al vínculo. Tenemos miedo al rechazo social, miedo a que en nuestra comunidad no nos aprecien. También hay miedo a que nos atraquen o nos maten, pero en condiciones normales, lo desechamos porque lo consideramos tan poco probable como que nos toque la lotería.

Hay un miedo que podríamos llamar equilibrante, que está asociado a la prudencia, y nos permite reconocer aquellas situaciones que pondrían en peligro nuestra propia integridad. Este miedo, evitará por ejemplo que le digamos a nuestro jefe lo que en realidad opinamos de él. También evitará que conduzcamos bebidos.

Los bebés tienen miedo al abandono, por eso lloran cuando están solos, es muy conveniente cogerlos y abrazarlos, para que sientan que están seguros, a pesar de lo que opinaban nuestras abuelas. El que un bebé sienta miedo, no es bueno para nada, porque no puede defenderse de nada ni salir huyendo.

En momentos malos como el que estamos viviendo, los empresarios abusan del miedo que tienen los trabajadores, sobre todo los jóvenes, de perder su empleo, para tenerlos cogidos y explotados con amenazas veladas.

El lenguaje corporal nos traiciona y expresamos con claridad nuestras emociones en nuestra cara. Tenemos 42 músculos diferentes en la cara. Dependiendo de cómo los movamos, expresaremos unas emociones u otras.

Las expresiones faciales también afectan a la persona que nos está mirando, haciendo que sienta pena, alegría, sorpresa… etc. (el cine mudo, tenía unos actores fantásticos que nos decían todo con los gestos.

Para controlar el miedo, tenemos que conectar con nuestras emociones, saber lo que sentimos, valorarlo, y tomar medidas si fuera necesario, pero si descubrimos que no hay motivo, no debemos despreciarnos, ni criticarnos, sino que lo tomaremos con sentido del humor, como algo que sucedió un día…

Finalmente, para enfrentar los miedos tengo presente al Señor que me dice: “No tengas miedo, yo estoy contigo”. (Is 41,10).

¡Dios te bendiga!
Padre Óscar Chavarría. Correo: padreoskar@gmail.com

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