Una amarga experiencia

Mayra Eugenia Narváez Flores emigró en busca del sueño americano, pero casi pierde la vida en el trayecto a EE.UU.

HOY/Carazo

Mayra Eugenia Narváez es una mujer de 50 años que vende frutas y verduras en el mercado La Mascota, de Diriamba, Carazo. Viajó de manera ilegal a Estados Unidos en busca del “sueño americano”, pero esta experiencia le trae malos recuerdos, sus lágrimas lo dicen todo.

Desde pequeña, junto a su madre (ya fallecida) y otras hermanas se ha dedicado a la venta de verduras y frutas, entre otras cosas.

Indicó que viajó para conseguir trabajo y salir de sus deudas que la angustiaban y también para reencontrarse en Miami con varias de sus hermanas.

Todo empezó un 20 de noviembre de 2005, Mayra dejó su hogar, negocio y a sus tres hijos de 19, 14 y 9 años que había dejado al cuido de sus familiares.

“Fue duro, uno pasa de todo, porque dormís en el camino, aguantás hambre y pasás días que no parás de caminar, pero al final creo que valió la pena, porque llegué a Estados Unidos. Tuve el apoyo incondicional de mis hermanas, mientras me recuperaba de aquella travesía”, contó esta mujer luchadora.

Un mes duró el viaje para llegar a Estados Unidos, su primera parada fue Guatemala y luego México.

HOY / Mynor García

Sintió la muerte

Explicó que para cruzar la frontera entre México y Estados Unidos tuvo que cruzar el famoso río Bravo, lo que fue más difícil ya que no sabía nadar.

“Los coyotes (traficantes de personas) te amarran, ellos te van ayudando y el temor es siempre, porque vas con gente desconocida y vas con la ayuda de Dios a quien le pedía protección, Él fue el único que me acompañó, hasta llegar a mi destino”, expresó la comerciante.

La situación más agobiante para Mayra durante el recorrido fue cuando a ella y a otros indocumentados los metieron en la rastra de un furgón.

“Éramos como cincuenta, iban unos chinos y centroamericanos, nos dijeron que iba a entrar aire, pero nos íbamos muriendo, no había ventilación y en una garita (retén policial) nos echaron gas pimienta y estando inconsciente miré la muerte palpable, me acordé de mi familia, mi madre, mis hijos y luego que volví le pedí perdón al Señor porque me puso en ese momento a lo que más amaba en mi vida y lo estaba dejando, por un sueño”, relató entre lágrimas Narváez.

Intentos

Comentó que hizo dos intentos para llegar hasta Estados Unidos y en el primero los policías de Inmigración la detuvieron y la regresaron a Guatemala.

“Yo viajé con un salvoconducto, pero me lo quitaron y ya no contaba con ningún documento que me identificara”, expuso la amable mujer de contextura recia.

Regreso
Un 22 de septiembre del 2014 esta mujer y madre regresa a Nicaragua y decide poner nuevamente su negocio. Añadió que a nadie le recomendaría hacer un viaje como el que ella hizo, porque es jugar con la vida y que lo ideal sería por la vía legal.

El viaje le costó siete mil dólares, los cuales se los prestaron sus hermanas y que luego pagó Mayra una vez que consiguió trabajo en Miami. También logró pagar la deuda que tenía en Nicaragua.

“Yo trabajaba como niñera en una casa, pero al final hacía de todo, limpiaba, cocinaba y planchaba, luego que salí de ahí, también me dediqué a cuidar ancianos, pero regresé a Nicaragua, por mi hijo el menor que se había vuelto rebelde y a los otros, su padre se los había llevado a Estados Unidos, pero legal”, señaló Narváez.

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