Promesas a Santo Domingo

De rodillas, descalzos, pintados o bailando, las expresiones de fe a “Minguito” lo acompañan año con año

HOY
La pequeña pero milagrosa imagen de Santo Domingo de Guzmán baja hoy de Las Sierritas hacia su segunda casa en Managua. Sus feligreses y promesantes lo acompañan en el peregrinaje. Estas fiestas, además de ser una celebración atractiva, es un momento de muchas demostraciones de fe.

La devoción de los cristianos a este santo tiene una fuerte conexión con los milagros que ha hecho en ellos.
Boanerges Carballo Madrigal, párroco de Santo Domingo en Managua, expresa que antes de poder hablar de los milagros de este santo, hay que conocerlo.

“Cuando hablamos de Santo Domingo hablamos de dos aspectos importantes, uno es que él es un modelo a seguir, es decir fue una persona que vivió bajo un modelo con sentido cristiano y plenitud en su vida. Es por eso que la iglesia católica lo pone como un ejemplo para todos los cristianos, para seamos buenos y conscientes de nuestro bautismo”, expresa el religioso y a la vez agrega que por otro lado hablamos de un santo intercesor que siempre ayuda en nuestra comunicación con Dios y en las peticiones de las gracias que necesitamos.

Para Carballo Madrigal, Jesucristo es el único mediador y en él tenemos salvación, pero en el camino de la vida cristiana no solo necesitamos esa gracia santificante que nos da Jesucristo, sino también la ayuda de aquellos que son ejemplo de santidad. En la Iglesia católica ese es uno de los aspectos y los roles y los ejemplos de los santos.

Asimismo, el padre Boanerges considera que la popularidad de “Minguito” se debe precisamente a que la gente desde su fe sencilla, pero generosa, han encontrado en él un intercesor.
agradecimiento

El pago de las promesas es una de las partes más significativas de la celebración. Desde realizar la procesión en rodillas, caminar o danzar descalzos, bailar vestidos con algún traje tradicional, hasta hacer el recorrido pintados con grasa negra y roja, son de las expresiones más comunes en pago de sus promesas o en petición de un milagro en sus vidas.

Otras de las maneras particulares de agradecer o pedir milagros a Santo Domingo es entregándole una imagen de oro, plata o bronce al pie de su altar.

“Esa es una manera de los católicos de mostrar su agradecimiento… Con frecuencia aquí en la iglesia tenemos que estar recogiendo estos llamados milagritos, y eso es signo, o un detalle concreto en el que podemos reconocer ese aspecto de intercesor, lo que la gente le llama: un santo milagroso”, declara el párroco.

Aunque no se saben en números exactos cuántos milagros ha propiciado este santo, el padre Boanerges asegura que año con año ha sido testigo visual de las gracias que concede.

Otro aspecto a destacar es que la promesas suelen heredarse. El abuelo, quien recibió el milagro, llevó a su hijo a pagar la promesa, y ese hijo trae luego al nieto, y al final ese nieto continúa pagando, como una especie de responsabilidad familiar con el santo, y se vuelve también una tradición de generaciones.

“Estas expresiones nacen desde lo más profundo del alma, y por eso merecen respeto y admiración, porque algunos cristianos no somos capaces de hacer esas expresiones de generosidad”, comenta el religioso.

Contemplativa

“Para las personas, las fiestas de Santo Domingo son llamativas por el baile, etc., pero hay otras personas que vienen con una actitud silenciosa contemplativa porque vienen a pedir esa cercanía. Creo que hay que recordar lo que dicen los documentos de la iglesia, que la piedad popular es un ejemplo de la fe católica y ha penetrado en el alma de nuestra gente. Entonces cuando una persona enciende una candela, cuando entra a la iglesia de rodillas, cuando hace una promesa es la misma expresión de su fe, de sentirse acompañado. La devoción a la Virgen, la devoción a los santos, es un ejemplo de esa cercanía con Dios”, puntualiza Boanerges Carballo Madrigal, párroco de Santo Domingo en Managua.

Orientar

Como sacerdote, cristiano y ser humano, Carballo Madrigal considera que la iglesia debe trabajar con los promesantes o feligreses el tema de los milagros y de la voluntad de hacer pagos que podrían ponerlos en riesgo.

Claro siempre respetando las decisiones de los promesantes. “Es un deber de la Iglesia católica acompañar estas expresiones de fe para poder orientar mejor. Esto es un desafío, por que ciertamente en nuestra comunidad hay algunas expresiones, digamos desde el punto de vista humano, exagerados. Vivimos una cultura dualista, en el sentido de ver lo físico y material como algo malo, entonces como mi cuerpo me ha hecho pecar, lo tengo que castigar y eso no es correcto”, reflexiona el sacerdote.

Algunas personas aseguran que con sufrir le pagarán a Dios, pero ahí según el sacerdote hay una error, porque Dios no nos mide con una visión de pagar con la misma cantidad del pecado. Así que hoy, en pleno desborde de las fiestas capitalinas, viva y sienta con fe ese poder de tan fiel mediador. ¡Viva Santo Domingo de Guzmán, patrón de Managua!

 

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