Embarazadas y tras las rejas

Los hijos de las mujeres privadas de libertad sufren traumas al visitarlas

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Cuando Zenelia Gómez Jirón fue condenada a seis años de cárcel por el delito de tráfico de estupefacientes, tenía unos ocho meses de embarazo y por eso un juez capitalino le impuso medidas alternas a la prisión preventiva, es decir, la mandó a su vivienda mientras daba a luz y su bebé cumpliera seis meses.

Actualmente el niño tiene unos ocho meses de edad, pero Zenelia vive con la dolorosa incertidumbre de que en cualquier momento las autoridades de la Policía Nacional la llegarán a traer a su vivienda y será remitida al Sistema Penitenciario conocido como “La Esperanza”.

Ella está consciente que debe cumplir la condena, pero la mayor tristeza es dejar a su bebé al cuido de su madre. Zenelia también tiene otro hijo de 18 años. Ella se muestra desconsolada al pensar que su bebé que necesita tantos cuidados no podrá ser atendido por ella.

Asegura que es una mujer trabajadora y que desde muy joven se ha dedicado a echar tortillas para mantenerse. “La Policía dice que mis tortillas son mampara”, expresa.

El día que llegó la Especialidad de Droga Nacional a ejecutar el allanamiento, las autoridades buscaban a la hermana de Zenelia, identificada como Karla Gómez Jirón, quien es la supuesta dueña del expendio conocido como “Carla la flaca” y quien fue condenada a una pena de 7 años y medio de prisión. Ella está en “La Esperanza”.

“La Policía me decía que si yo no le entregaba a mi hermana (Carla) yo me iba a arrepentir y me amenazaron que iban a echar preso a mi hijo, ellos (la Policía) caminan detrás de mi hijo”, explica Gómez.

Carla tiene tres hijos en total, la menor tiene tres años de edad y están al cuido “de todos los de la casa”. La niña pregunta constantemente por su mamá y la familia le dice que anda trabajando.

Las historias son dolorosas porque involucran a niños, la mayoría de veces menores de edad. En el caso de otra joven identificada como Ruth Amina Omar Conrado, de 18 años de edad, fue condenada a 5 años y medio de cárcel a inicios de este mes, por ser coautora de un robo que ella y su pareja Alvin Díaz Snim planificaron, al crear un perfil falso en Facebook, para atraer a un joven de Granada hasta la capital y asaltarlo en una calle de las Américas Uno.

En el caso de Ruth, su bebé nació poco tiempo después de ser condenada a prisión, actualmente está habitando en la casa de su mamá en Villa Venezuela. Ruth del Carmen Conrado Suárez es la progenitora de la joven y se lamenta por la situación que atraviesan y la zozobra que implica el hecho de estar pensando si llegarán a detener a su hija cuando deje de amamantar al bebé.

“A ella la dejaron libre porque supuestamente hicieron un acuerdo con el perjudicado, le entregaron el celular (robado) y todo y por eso dijeron: ‘A vos no te vamos a acusar porque ya entregaste y vas libre, pero los policías solo le dijeron que tenía que presentarse a los juzgados, pero no le dijeron ni qué día ni qué hora, entonces después le giraron la orden de detención porque ella no se presentó”Ruth Conrado

Doña Ruth trabaja y le preocupa que si la Policía llega a traer a su hija a su vivienda el bebé tiene que ser cuidado por ella, pero se siente entre la espada y la pared porque también debe mantener la vivienda.

“En realidad la única que sostiene el hogar soy yo, entonces ella al ser detenida obviamente no se va a llevar al bebé, y yo soy la que trabajo y en mi trabajo no me van a permitir estar con un bebé porque yo cuido dos niños y ya estar con un tercero mío es mentira, entonces no sé cómo hacer”, expresa Conrado.

Situación dolorosa

Para la psicóloga Mey Ling Pérez Cordero, el hecho de que un niño sea separado de su madre bajo la condición que sea, crea un trauma en el infante difícil de borrar.

Según la especialista, los niños que son separados de sus madres de manera imprevista tienden a ser niños con problemas psicológicos y pueden adoptar conductas delictivas en la adolescencia.

“En el caso de los niños cuando son bebés uno puede pensar que no les afecta, pero sí, lo que pasa es que no es lo mismo el cuidado materno que el cuidado de una persona que no es la madre por más que lo quiera, entonces eso afecta el desarrollo psicosocial del niño y afectivo también”, indica Pérez Cordero.

Violación de los derechos humanos
Para el sociólogo Cirilo Otero, el hecho de que una mujer embarazada sea enviada a la cárcel es una violación a los derechos humanos tanto de la fémina como del bebé que lleva en el vientre. Considera que no es humano que una mujer embarazada esté tras las rejas.

“Es una abierta violación a los derechos humanos, a una mujer en estado de embarazo o de gravidez no la podés mandar a la cárcel, sea por el delito que sea, lo mejor es detención domiciliar, no cárcel, el juez debe buscar esa figura siempre”, aclara Otero.

El sociólogo también opina que no es recomendable que los niños vayan a visitar a sus madres a la cárcel, ya que es un problema serio que debe ser atendido por el Estado.

“Estamos en una dificultad muy seria porque a como dice la Constitución, como dice la ley que todos los resultados o lo que emane un juez es de obligatorio cumplimiento, no es eso porque aquí existe una comisión especial que está formada por el Ministerio de Gobernación y por la Corte Suprema de Justicia, que ellos son los que dan el visto bueno para la liberación de una persona de acuerdo con la orden de un juez, pero esto no se cumple”, dice Otero.

Los niños cuando ya son un poco más grandes quedan marcados de por vida al realizar las visitas familiares a sus madres cada 15 días, y aunque existen parques de recreación en la cárcel, según la psicóloga para que las progenitoras estén con sus hijos, esto no significa mayores alegrías porque los niños saben que en un determinado momento deben separarse de sus madres.

“En el caso de los niños que son más grandes que ya tienen conciencia que la mamá está en la cárcel y que se la llevaron, pues es un duelo, porque el hecho de que la madre tenga que ir a la cárcel a cumplir su condena aunque la vayan a ver cada 15 días, implica una ausencia en la vida de ellos porque ya estaban acostumbrados y más aún si la relación con la madre era buena”, cuenta la especialista.

Pérez también manifiesta que los niños se ven expuestos constantemente a estar escuchando conversaciones donde se habla de sus madres y en ocasiones son de manera despectivas, ya sea de la familia o de los vecinos.

“Aun cuando la ley diga prisión preventiva para ciertos delitos, el juez en atención a estos principios de derecho y otros intereses, puede establecer una medida distinta a la prisión preventiva”.
Henry Morales, juez de audiencia.
Henry Morales, juez de audiencia.

Los niños que se ven involucrados en hechos donde sus madres son detenidas por la Policía, deben recibir un tratamiento psicológico para sobrellevar esta situación.

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“Deben darles seguimiento sobre todo cuando ya tienen conciencia de que la mamá está en la cárcel porque cuando están bebés ahí más que todo tal vez sería que un trabajador o una trabajadora por parte del Mifam (Ministerio de la Familia) lleve un seguimiento de que el niño esté bien cuidado… en los niños más grandecitos se hace necesario un acompañamiento psicológico”, declara la especialista.

Prisión
El juez Henry Morales considera que cuando una mujer es condenada poco antes de dar a luz y si el delito es grave y debe de ir a la cárcel, esta es custodiada por las autoridades de “La Esperanza” durante el proceso del parto.

“Lo que pasa es que en el caso, hipotéticamente hablando de que la autoridad judicial le imponga a una persona que se encuentra siendo objeto de proceso judicial, medida cautelar de prisión preventiva y se tiene seis meses de embarazo y el proceso transcurre y es condenada, obviamente al momento del nacimiento pues tendrá que ser asistida en un centro hospitalario correspondiente, bajo la debida custodia, ya en esta parte la defensa debe dar a conocer el caso al juez para ver si se le varía o no se le varía la medida cautelar”, exterioriza el juez.

Disposiciones legales

En el artículo 176 del Código Procesal Penal (CPP) existe una disposición legal que faculta al juez a actuar de manera discrecional en el caso de las embarazadas que llegan a los juzgados por cualquier delito.

Según el juez Sexto Distrito Penal de Audiencias, Henry Morales Olivares, el porcentaje de mujeres que son procesadas estando embarazadas oscila entre el dos y el tres por ciento de todos los casos que atienden.

“El juez bajo su discrecionalidad es una facultad, es una potestad, que esta en disposición de carácter procesal establece que la autoridad judicial podrá sustituir la medida cautelar de prisión preventiva por la detención domiciliaria”, afirma Morales.

Pero el Código también indica que cuando las mujeres procesadas se encuentran en la etapa de los últimos tres meses de embarazo el juez debe considerar mediante un examen realizado por el Instituto de Medicina Legal (IML) cuántos meses tiene realmente y valorar si amerita ir o no a la cárcel.

El juez expone que existen casos concretos donde se valora el delito por el que el Ministerio Público la acusa, por ejemplo, en hechos como el crimen organizado, trata de personas y tráfico de migrantes, en la mayoría de los casos se decreta la prisión preventiva por la peligrosidad del delito.

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