¿Se acaba el amor?

Muchas veces los sentimientos se debilitan por la rutina, el desinterés y la poca imaginación.

HOY

Al principio toda relación de pareja se vislumbra de color rosa, los enamorados se buscan a cada instante para jurarse un amor que conocieron en las novelas y la televisión, un amor de emociones y chocolates, hormonal y de momentos.

Con el paso de los días, los escenarios van cambiando, la afectividad se torna intensa, la siguiente fase es un lecho, y… ¡que el amor nos haga!, diría el escritor argentino Julio Cortázar.

Sobreabundan los olores, las caricias, los detalles y consideraciones, “Amor, yo lo hago por vos, quedate durmiendo”… “la cita es en el restaurante de la esquina, celebraremos nuestro aniversario, luego que se derritan las velas…”.

Un amor de palabras y poesías, todos ganan, no hay perdedores. Más tarde, llega el matrimonio con su seriedad ancestral, el primer año de papel… “dos años juntos pese a las luchas”, luego: “Cinco años juntos con algunos pleitos que nos hicieron dormir en camas separadas”. Los hijos: cambio de prioridades.

Según el psicólogo Julio Jiménez, el amor es como el ciclo de la vida; nace, crece, se reproduce, decae y muere —en pleno siglo XXI, si no se piensa de esa manera, se está viviendo en un error que puede ser contraproducente— asegura.

El especialista nos confirma lo que todos sospechamos alguna vez… sí, el amor se acaba, se va lejos o en el mejor de los casos se transforma en algo hermoso y saludable: amistad.

“Muchas veces las parejas se cansan, esto es algo natural en el ser humano, pero dependiendo de la apertura mental, se le dará un giro positivo a la relación”, indica el experto.

De igual forma, asegura que hay historias en las que se rompe la regla de final infeliz, puesto que la pareja, pese a cualquier circunstancia difícil, dolor o rencor, logra perdonarse y continuar una vida agradable, ya no como marido y mujer sino como aliados, amigos o hasta hermanos.

El deterioro

Una de las conductas conyugales más repetitivas es que después de vivir tiempos de oro, las parejas tienden a enfriarse, en otras palabras, “se apaga la llama de la pasión y el deseo de compartir”.

El psicólogo apunta que esto tiene causas multifactoriales, entre ellas la costumbre: que se apropia de las personalidades, la rutina: que no permite la convivencia plena y el desarrollo de la pareja. Las fallas del o la compañera que debilitan la confianza y desnutren al amor y el desinterés por una de las partes.

“Las relaciones sentimentales dependen de dos personas, no de una, en este caso, él o la interesada debe hacer un sobreesfuerzo, que no precisamente acabará bien”, resalta.

Cuando el amor no es igual en la pareja, quien desee salvarlo, muchas veces se debe apelar a los buenos momentos, recordarle a su consorte lo bien que la pasaban cuando paseaban juntos, hacían el amor, compartían labores del hogar, viajaban… en fin, todos esos días en los que decir “te amo”, valía más que todo en el mundo.

“Nunca hay que olvidar que cada persona es un mundo, igual, si ya la relación dejó de ser una prioridad, hay que soltar y dejar que esa persona reestrene su vida aparte, no se obstinen”, aconseja Jiménez.

Estar y no estar

Muchas veces, el pilar fundamental de las relaciones conyugales no es el amor, sino la costumbre, según el especialista, existen casos en donde la costumbre es más grande que el sentimiento. Pues las personas piensan en todo el tiempo invertido, el qué dirán a nivel social y familiar.

“No piensan en el tiempo que tiran al suelo, no están viviendo plenamente, tampoco dejan vivir, es un acto absurdo y egoísta… si no hay afecto, es mejor cerrar ese ciclo”, refiere. pero: ¿por qué es difícil tomar la decisión e irnos?

“Porque nadie quiere ser el malo de la película, todos quieren ser víctimas, eso les hace sentir bien. Entonces, dejan el trabajo a la gravedad, la otra persona empieza a desinteresarse, decepcionarse, finalmente se cansa y se va… no debería ser así, uno debe ser claro y decidir, así evita daños y problemas”, concluye Jiménez.

Sorprenda a su pareja

Las rutinas son imposibles de evitar en estos tiempos, el trabajo nos absorbe, luego el cansancio, las responsabilidades y agobiantes problemas, todo esto dificulta la buena comunicación en la pareja. El psicólogo Julio Jiménez da algunas recomendaciones:

”Una pareja que desea mantener viva la llama tiene que ser dinámica… inviertan en imaginación, sorprendan a su amada o amado, no esperen que ellos lo hagan, sean detallistas, humildes, respetuosos y sinceros”, sugiere.

Mil maneras de amar

”Tenemos que considerar algo: cada persona expresa el amor de distintas maneras. Hay quienes lo hacen con caricias, palabras, detalles, cocinando… todos somos diferentes, algunos no serán tan cariñosos, pero: el hecho de que no sean cariñosos, no indica que aman de mala manera”, enfatiza Jiménez.

También, explica otros de los detonantes de la separación y deterioro conyugal estriba en que los seres humanos siempre esperamos encontrar a alguien perfecto.

”Con el primer error de esa persona lo enjuiciamos, no nos damos la oportunidad de conocerla y aceptarla, idealizamos la pareja y la relación de cuento, nos olvidamos que somos por naturaleza imperfectos, espontáneos e impredecibles”, concluye el psicólogo.

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