La voz clandestina de Maritza Cordero Ardila

Conozca a Maritza Cordero Ardila, una de las más importantes joyas radiales nicaragüense, y la voz femenina en los micrófonos de Radio Sandino clandestina

HOY
“Aquí Radio Sandino, voz oficial del Frente Sandinista de Liberación Nacional, transmitiendo desde algún lugar de Nicaragua por la banda internacional de 41 metros…”, esa era la frase con la que Maritza Cordero Ardila iniciaba todas las transmisiones que realizaba Radio Sandino en la clandestinidad en 1979. Su voz, junto con las de sus compañeras de locución, incitaban el levantamiento del pueblo contra la dictadura somocista.

Maritza recuerda aquellas emociones que surgían en una cabina improvisada de la radio, que en secreto estaba ubicada en una hacienda en el norte de Costa Rica. La mayoría de quienes hacían uso del micrófono eran mujeres.

Ellas eran las encargadas de crear consignas revolucionarias, que pronto se hicieron parte misma de la lucha y de un mismo pensamiento.

Primeros pasos
La historia de Cordero y su pasión por la radio empezó en su ciudad natal, León. Con apenas 15 años cautivó con su voz a la dueña de Radio El Progreso, una emisora nueva en esos años.

“Mi pasión por este medio ha sido increíble, ni siquiera la televisión me atrapó tanto como la radio. Para mí tenía una magia increíble, porque tiene ese poder la radio de transportarme a donde yo quiera ir, yo me imaginaba por ejemplo cómo era España con las canciones de Rocío Durcal… Escuchaba a los Beatles y me imaginaba Liverpool, mi mente era muy viajera, muy fantástica y entonces eso me vino atrapando de la radio”, cuenta con nostalgia Cordero, quien en la actualidad se dedica a la poesía.

Aunque en un principio su padre no apoyó su decisión de ser locutora, al final fue su espíritu rebelde y luchador los que terminaron convenciendo a don Aníbal Cordero García, que la habilidad vocal de su hija era una realidad y que en una cabina de radio deslumbraba más que una estrella.

En Radio El Progreso empezó su trayectoria, pero por sus capacidades vocales “al aire” fue captada años más tarde en otra emisora leonesa, Radio Atenas. Y con todo el dolor de su alma tuvo que despedirse de su “primera casa radial”. Esos fueron sus dos grandes refugios de juventud, donde aprendió sobre música y a locutar con seguridad.

La decisión de trasladarse a Managua fue fundamental para poder estudiar Periodismo y con ello conseguir un nuevo trabajo en 1971, en esa ocasión logró integrarse a la Radio Mundial, la más importante que existía en la capital antes del fatídico terremoto de 1972.

“Chuno (Jesús Miguel) Blandón fue el que me llevó a Radio Mundial. Antes del terremoto la emisora quedaba en el Barrio San Sebastián. Empecé a trabajar con Chuno en un programa que se llamaba La Columna. Simultáneamente estudiaba Periodismo… Y así me fui integrando a la Mundial y ya tenía 21 o 22 años de edad”, recuerda la locutora.

Nueva etapa
Seis años más tarde, en 1978, Maritza concluyó su trabajo en dicha emisora. “La radio ya no fue la misma después del terremoto, vino como en decadencia y además la economía sufrió un colapso tremendo. Lo que me quedó fue que hice mis propios noticieros”, detalla.

Otras emisoras acogieron su voz. Una de ellas fue Radio Mi Preferida, que dicho sea de paso adversaba a Somoza en muchos de sus programas. Cordero, junto con varios compañeros tenían a cargo el noticiero “En Marcha”, el que por su nombre rápidamente logró el odio del régimen somocista.

“Tuvimos que ser valientes, porque éramos antisomocistas de primera, de alguna manera fuimos perseguidos y tuvimos algunos percances de los que salimos airosos porque supimos cómo sortearla. Se nos quiso cerrar el noticiero por el mero hecho de la presentación y creían que estaba dirigido a la guerrilla… y la verdad no se equivocaban”, asegura Cordero.

Arriesgada
“Yo venía militando en el Frente desde mayo de 1971, recuerdo. Mi primera actividad fue que me enviaron a México a traer un dinero para la guerrilla, me mandó el comandante Óscar Turcios, y así inició mi incursión en las filas del partido. Toda mi familia estaba inmersa también en el trabajo político del Frente, principalmente con mi hermano y mis padres por supuesto. Desde 1968, mi hogar era casa de seguridad del partido, fue la segunda casa de seguridad que se instauró en León, porque la primera fue en Sutiaba”, cuenta la señora.

Maritza tenía un seudónimo dentro de las filas del partido, al igual que los demás guerrilleros, “Sofía” la llamaban. Y antes de prestar su voz en Radio Sandino clandestina, también hizo periodismo de catacumbas.

“Fui osada porque hice periodismo de catacumbas, me iba a leer noticias de la guerrilla a las iglesias. Y fuimos perseguidos por la guardia… y una de las tantas veces que nos persiguieron tuve que dejar mi carro tirado en San Judas, fui hasta por la noche a traer el carro y según los vecinos, la guardia preguntaba de quién era el vehículo, como nadie dio respuesta no lo tocaron”, expresa Cordero.

Además de su labor en la radio clandestina, una misión anterior puso en riesgo su vida. Fue mandada a trabajar en el canal de televisión de los Somoza, Canal 6.

Cabe aclarar que nunca le gustó el trabajo en la televisión, peor si era un medio de comunicación de Anastacio Somoza, pero la insistente propuesta del periodista e historiador Nicolás López Maltés, quien en ese tiempo era el jefe del noticiero estelar del canal, la hicieron buscar una segunda opinión.

En la casa de sus padres, en León, estuvo refugiado en 1978 el reconocido comandante Federico (Pedro Aráuz Palacios), y Maritza le comentó de la propuesta que tenía de ser presentadora. Pedro, reconocido por su audacia y su valentía como guerrillero, la infundió de valor y la alentó a aceptar trabajar en el canal.

“Me dijo que era mi misión trabajar ahí, que tenía que hacerlo por el Frente… Sentí que tenía que cumplir la misión porque habían tantos muertos en Nicaragua que aparecían a cada rato en todos lados y nadie daba respuesta… Yo me vine de León con el alma en un hilo, estar metida en la boca del lobo no era fácil y más llevarle la contraria a lo que ese lobo estaba diciendo. Ni modo, dije yo, si este es mi último trabajo en el Frente, pues lo voy a cumplir”, relata.

Su trabajo en el canal estaba destinado a cambiar los epítetos con los que se referían a los guerrilleros. Si les decían bandoleros, insurrectos, ella los llamaba por lo que eran: guerrilleros o sandinistas.

Según cuenta la locutora, don Nicolás no estaba de acuerdo con sus cambios en los epítetos utilizados, y eso le ocasionó ciertos problemas. Pero lo que terminó por sacarla del canal fue que un día la cacharon burlándose de Cornelio Hueck que era el presidente del congreso, un liberal seguidor de Somoza.

Fue cuando el comandante William Ramírez le mandó a decir que se alistara porque iba a Radio Sandino Clandestina en Costa Rica.

El único gran temor de Cordero era la seguridad de sus padres, pues al ser reconocida su voz, la guardia podría ensañarse con ellos. Gracias a Dios eso nunca sucedió.

“Cuando yo llego a la radio, llego a incitar, arengar, agitar, animar a la gente para que se sume a la huelga general, que fue un éxito de Radio Sandino, un 4 de junio”, relata la locutora. Ese día empezó la insurrección.

Dentro del grupo femenino estaban Daysi Zamora (de seudónimo Julia) quien ha destacado como poeta, Martha Zamora, una de las hermanas de la familia Zamora Terán, Esperanza “Tita” Valle Buitrago que es diputada al Parlacen y una joven de origen chileno que vivía en Costa Rica y que se unió a la causa sandinista en solidaridad con Nicaragua. Le decían Valeria. Recuerda al grupo de trabajo como muy unido y solidario.

Uno de los pasajes más emocionantes de esa época, dice Cordero, fue haber tomado el micrófono una vez más pero un 20 de julio de 1979, con una Nicaragua libre. Volvió a pronunciar las mismas palabras de siempre, pero con más emoción: “¡Aquí Radio Sandino, transmitiendo desde la Plaza de la Revolución en Managua, Nicaragua!”

Ella era 'Solín'

En Radio Mundial en la década de los 70, Elsita Arana era la locutora encargada de hacer las voces de los niños en las radionovelas, pero enfermó, y fue cuando el talento de Maritza Cordero se puso a prueba de una manera más seria.

“Me dijo el profesor Julio César Sandoval que si yo podía hacer la voz de un niño, yo le dije que sí y me ordenó que hiciera una prueba de voz en la cabina. Me probó, me puso a declamar, a hacer muchas pruebas vocales, de lectura, declamación y que hiciera una voz de un niño”, manifiesta Cordero, y lo hizo tan bien que de inmediato ganó el personaje de “Solín”, el coprotagonista de una de las radionovelas más importantes de Radio Mundial: Kalimán.

Doña Maritza asegura que fue un lujo hacer este papel y más aún pertenecer a lo que entonces se conocía como el “Cuadro Dramático de Radio Mundial”, al que solo las mejores voces del país podrían ingresar.

“Era un lujo pertenecer al grupo. Estuve grabando con Yolanda Fabián, Manolo Villamil, Blanca Amador, Naraya Céspedes, Ruth Obregón, Aura Ruiz, entre otros… Mi mentor fue Óscar Enríquez, una gran persona que me ayudó muchísimo en la época que estuve en el cuadro dramático de Radio Mundial. Fue mi más grande mentor radial… Me di el lujo de estar con los más grandes de este país en cuanto a actuación radiofónica”, reflexiona doña Maritza, quien recuerda que el cuadro de drama radiofónico estaba compuesto por al menos 30 personas.

Pero esa magia de Radio Mundial y sus radionovelas se perdieron tras el terremoto de diciembre en 1972.

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