Adoración y confianza

La confianza en Dios basta, todo se puede en Cristo que fortalece y salva.

Hoy

Un amigo mío está pasando las inclemencias de la quimioterapia y le decía: “Animo, solo Dios basta, confía, debes confiar y pedir fortaleza” recuerda que el valor de la confianza es grato a Dios. Si confiamos mucho recibimos mucho, si confiamos poco recibimos poco.

Debemos confiar, no importa que tan oscuro se vea el panorama. Como dicen los Proverbios: “Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría” (Prov. 3,5).

Le llevé una oración del P. Teilhard de Chardin, la leímos lentamente, la compartimos he hicimos oración…. hoy me llamó tempranito diciéndome la gran ayuda que ha sido para él y que hasta de memoria se la sabía (me la ganó).

Te invito a ti ahora a hacerla. Es una oración bellísima que nos mueve a la confianza: “Adora y confía”.
“No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío. Quiere lo que Dios quiere.

Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo, acepta los designios de su providencia. Poco importa que te consideres un frustrado si Dios te considera plenamente realizado; a su gusto. Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para sí. Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas. Piensa que estás en sus manos, tanto más fuertemente cogido, cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico. Vive en paz. Que nada te altere. Que nada sea capaz de quitarte tu paz. Ni la fatiga psíquica. Ni tus fallos morales. Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor continuamente te dirige. Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda: cuanto te reprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios. Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste, adora y confía…

¡Dios te bendiga!

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