Arte con motivación es lo que se imparte en Galería Vértice

No hay edad para aprender arte, dice el profesor Mauricio Solís, el impulso es lo importante

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Parece que fue ayer cuando don Adolfo Roa por primera vez, a sus 67 años después de jubilado, sujetó entre sus dedos el pincel que abriría las puertas al mundo mágico de los colores a través del arte de la pintura. Desde entonces han transcurrido tres años y ahora no se imagina sin un lienzo frente a él.

“Empecé por recibir clases de dibujo. Tenía casi medio siglo de no dibujar, desde el colegio. Y después empecé a hacer pinturas. Me gustó, seguí y cada día he aprendido más”, dice don Adolfo, uno de los varios alumnos adultos que aprende pintura en la Galería de Arte Vértice, de Managua.

Como todo inicio, Roa admite que tuvo un poco de dificultad y en algún momento pensó que no aprendería, pero centró su esfuerzo en el arte y poco a poco empezó a fluir.

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Adolfo Roa, jubilado, alumno de la Galería de Arte Vértice. FOTO: HOY/ Wilmer López

“Es bien difícil después de trabajar por 48 o 50 años continuos sentirte que estás en tu casa sin hacer nada. Y me dije: ‘ algo tenés que hacer pues’”, comenta. Un anuncio en el periódico sobre cursos libres de pintura le dio la pauta a este señor, quien primeramente pensó en este arte como una terapia ocupacional que le permitiera sentirse útil y salir de casa.

Tres años después ha logrado pintar bodegones, abstractos, naturaleza muerta, paisajes naturales y tropicales, desnudos artísticos, estos últimos de su preferencia. “Aunque como travieso en la pintura, el profesor me ha dicho que tengo que aprender de todo. También he dibujado gallos, caballos y otros animales”, comenta.

Don Adolfo, como licenciado en Mercadeo, toda su vida llevo cargos profesionales muy movidos, gerenciales en grandes empresas de la capital que no le permitieron descubrir que podía desarrollar otra habilidad como la pintura.

“Tenía que llegar un día en el que pudiera apreciar las bellezas que Dios nos dio, como la naturaleza. No hay cosa más bella que levantarte y ver un amanecer. Con el espíritu de arte, de pintor que te pica por dentro vos decís: ‘este paisaje lo voy a pintar’”, exalta como una de las bondades que ha encontrado en esta transición de vida, en la que el trabajo formal ha quedado en otro plano.

Y es que don Adolfo se confiesa un “enamorado” del arte. Dejó de practicarlo solo por terapia y ha ido más allá, porque “yo me siento feliz”, dice.

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Adolfo Roa (derecha), junto a su profesor de arte (Izquierda) Mauricio Solís. FOTO: HOY/ Wilmer López

Nace un artista

Son varias las obras que este alumno del arte ha logrado culminar, mas no piensa vender ninguna. “Las regalo a mi familia, a mis sobrinos. Mis sobrinos tienen de dos a tres cuadros míos cada uno, la única condición es que los enmarquen bien y los pongan (en algún sitio donde se puedan apreciar)”, enfatiza orgulloso.

Son seis horas, dos veces a la semana son las que don Adolfo asiste a sus cursos libres de pintura hasta la Galería Vértice, donde su profesor Mauricio Enrique Solís le guía en cada nuevo trabajo. Pero este tiempo no es suficiente para la necesidad de arte que tiene.

En su casa —un lugar lleno de naturaleza, en Carretera Vieja a León— dedica al menos cuatro horas diarias, preferiblemente en las tardes, eso sí “me desconecto, apago el celular y todo. Me concentro en la pintura”.

“Yo no me estreso, duermo tranquilo y paso feliz pintando. Esto es mejor que ir a pagar tanto dinero a un psicólogo”, enfatiza contento pues su esposa y familia le han apoyado en este pasatiempo.

“Ya mi mujer un día de estos me corre porque tengo las paredes de la casa en puro hoyos de cuadros guindados”, sonríe. Pintar cuadros abstractos bien elaborados, hacer retratos de la anatomía humana con sus matices y rostros son parte de los retos que se ha planteado este pintor, “porque se tiene que ser profesional para lograrlo”, define Roa.

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Adolfo Roa. FOTO: HOY/ Wilmer López

Sin límites

Para el artistas plástico, Mauricio Solís, la edad de un alumno de pintura no determina el nivel de aprendizaje que puedan alcanzar. Los adultos mayores deberían aprovechar al máximo la edad para dedicar más tiempo a este tipo de actividades.

“Yo aquí no enseño a pintar, yo motivo a mis alumnos para que se sumerjan en el arte. Mis clases son de motivación”, comenta Solís, quien en los últimos cinco años se ha dedicado a las tutorías de pintura para adultos.

La pedagogía de este profesor no sigue reglas. Parte de la inquietud del estudiante. “Yo les digo: ‘¿a ver, qué quieren pintar?’ Y es sobre la marcha que van surgiendo las técnicas, de acuerdo con lo que ellos están haciendo”, comenta.

Uno de los grandes ejemplos de edad y arte para este profesor es un alumno de 90 años que quería aprender a autorretratarse. Se trata de Emilio Álvarez Montalván, el oftalmólogo que se metió a político.

“Él me dijo desde un inicio: ‘he visto tanto en este mundo que yo no quiero pintar nada de eso, lo que quiero es pintarme yo’. Y así lo hizo. Hasta sus últimos días hizo varios autorretratos”, cuenta enorgullecido de haber estado en medio de ese deseo.

Según este amigo de la pintura, el arte es una terapia necesaria que debería ser experimentada por los seres humanos.

Por su parte, Solís, a sus 67 años, ha sido un artista plástico, autodidacta desde que descubrió que le gustaba dibujar, cuando era un niño de 8 años.

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Galería Vértice, un espacio para el talento artístico donde se imparten clases de dibujo, pintura, escultura y música.
FOTO: HOY/Lissa Villagra

Estudió varias carreras profesionales y casi todas estaban ligadas a la pintura. Diseño Gráfico, Arquitectura, Administración Publicitaria, entre otras, que desempeñó en diferentes empresas, incluso en diarios reconocidos del país, como La Prensa.

De forma alterna a sus actividades nunca faltó la pintura y se especializó en paisajes, como tal es reconocido entre pintores.

El profe Solís también ha experimentado “el arte de vivir del arte”, como él mismo lo dice, pues asegura en Nicaragua depender económicamente de ello no es fácil y no todos lo logran. Sin embargo para él su pasión está en el arte. “Soy feliz con lo que hago”, afirma.

Como aporte al legado artístico, además de ser maestro de pintura por muchos años, también fue director de Galería Praxis casi por una década en los años noventa. Ha estado inmerso en diversos movimientos artísticos y junto a la directora de la Galería Vértice, Zayda Benavides, ha estado varios años y no tiene planes de retirarse.

Su jubilación le ha permitido dedicarse por completo a la docencia en la pintura, motivando para que surja la creatividad de sus alumnos.

En Galería Vértice se cultivan las artes visuales, dice Solís. La pintura, escultura, música, y en cierta temporadas, teatro, son las disciplinas que convergen en este centro cultural que recibe estudiantes desde edades tempranas.

Zayda Benavides, directora de la galería, explica que el centro en sus inicios —en los años noventa— surgió como una necesidad de promover el arte infantil y juvenil en Nicaragua. Porque en “ese entonces los que estaban en el arte eran básicamente adultos y no había espacios para menores”, relata Benavides.

Para la también fundadora de esta galería, en el país se necesita de mucha motivación para hacer frente a los aspectos negativos que la cultura nacional tiene sobre el arte.

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FOTO: HOY/ Lissa Villagra

Sin embargo, Benavides a pura lucha ha logrado vivir del arte desde que se introdujo en este mundo, dando clases, pintando, vendiendo sus obras. Una especialidad que la atrapó por sorpresa.

“Me acuerdo que vi un anuncio en un periódico de las clases que estaban ofreciendo en la Escuela de Bellas Artes, le dije a mi hermana que me acompañara y así fuimos, era el último día de audición”, rememora. Zayda llegó al lugar e hizo el examen que cambiaría el resto de sus días. Clasificó en la audición, al igual que su hermana.

En las Escuela de Bellas Artes estudió escultura, pintura y alterno a ello aprendió música; piano y violín. Desde los primero años empezó a participar en exposiciones de arte dentro y fuera del país.

Más tarde le surgiría la inquietud por trabajar en el arte y empezó con las enseñanzas de pintura desde su hogar . Siete años después se graduó como licenciada en Ciencia de la Cultura.

“Cuando era chavala yo no sabía que tenía este don y que iba a convertirme en una artista. Las capacidades son prestadas por tanto deben ponerse al servicio de los demás”, dice la artista.

Nunca es tarde

El arte de la pintura ha dado otro concepto de la vida a don Adolfo Roa, quien ahora dice que “cada día hay que vivir la vida, que hay mucho que hacer, aunque ya tengás 60 o 70 años queda un largo camino por recorrer siempre y cuando tengás espíritu de vivir”.

Para don Adolfo “cuando llegás a la vejez y tenés tiempo suficiente porque estás jubilado podés descubrir el arte que está escondido dentro de ti”.

Y finaliza diciendo: “Ánimo, entusiasmo, hay que vivir la vida que Dios nos dio”.

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FOTO: HOY/ Lissa Villagra

Una galería en evolución

Terra Diciena fue el primer nombre de esta galería, fundada por Zayda Benavides y su hermana, también artista, Daymar Benavides. Funcionaban como una fundación pero no lograron rendir y tiempo después cambiaron de razón social.

Se convirtió en Copavi, Colectivo Para las Artes Plásticas y Visuales, bajo la organización de unos 12 artistas que tenían un mismo objetivo: dedicarse al arte y subsistir de él. Copavi se convirtió en buena referencia en la capital y de ahí surgieron grandes artistas. Pero la emoción no duró tanto como deseaban. A medida que pasó el tiempo los integrantes fueron desistiendo. Zayda interesada en salir a flote no abandonó “el barco”.

En el 2012 creo Galería de Arte Vértice con otro concepto, sin desligarse del objetivo inicial, poner las artes al alcance de las personas y que cada día surjan más artistas, de la mano de otros aliados maestros como el profesor Mauricio Solís, el escultor Miguel Ángel Espinoza y otros.

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FOTO: HOY/ Lissa Villagra

Para ser parte de Vértice puede inscribirse en cualquier temporada en el arte de su preferencia. A inicios de año siempre realizan cursos de verano para los más pequeños.

Galería de Arte Vértice se ubica en la Colonia Independencia, de los semáforos del Zumen dos cuadras al sur, una cuadra abajo. Teléfono: 8757-6310.

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