Emociones en movimiento

El famoso péndulo de las emociones, el vaivén de los sentimientos. Descubra de qué se trata

HOY
Si comparamos el comportamiento del mar con el desarrollo de las emociones de todas las personas, muchos dirán que es una locura, que nada tienen que ver uno con el otro. Pero piénselo un poco más.

El mar tiene comportamientos repentinos y las emociones —si no se saben controlar— también son inesperadas. El mar y las emociones viven todo el tiempo en un vaivén (ir y venir).

El psicólogo Róger Martínez explica que ese “movimiento” de las emociones se le llama “péndulo emocional”.
Asimismo manifiesta que la psicología ha tratado de explicar cómo funcionan las emociones en los seres humanos y en esas explicaciones ha aparecido el término “péndulo emocional” donde se compara el comportamiento emocional del ser humano con este artefacto que tiene la gracia de tener suspendida una bola que oscila de un lado a otro.

“Gráficamente el punto medio es la zona de confort, sin embargo nosotros todos los días estamos experimentando emociones que hacen que el mencionado se incline hacia un lado que representa lo positivo o hacia el otro lado que representa lo negativo. Por lo tanto sucede que mientras más fuerza tome hacia un lado más fuerza tomará este impulso hacia el otro lado. Por ejemplo una reacción positiva de alegría que se incline demasiado hasta el límite del péndulo generaría un golpe de la misma intensidad al caer hacia el otro lado que es la euforia, la cual es una reacción totalmente irracional y negativa de una alegría, llevando al sujeto a no poder controlar su estado de ánimo”, expresa el psicólogo Martínez.

A diario el péndulo se encuentra en movimiento, pero no de forma drástica. Llevamos nuestras emociones de un lado a otro, ganando estabilidad o confort. Pero hay momentos que ese balance se pierde y las emociones se descontrolan, tanto que es difícil poder contrarrestar el efecto que da en las personas.

Los extremos
¿Y qué factores generan que el péndulo de las emociones pierda el balance? Según el especialista uno de los factores principales son los pensamientos y actitudes extremistas.

“Un pensamiento extremista sería que al perder un trabajo en el cual te sentías muy bien luego pensés que jamás vas a volver a conseguir un buen trabajo, eso frustra a una persona y la entristece llegando a caer eventualmente en una depresión”, asegura Martínez.

A la vez indica que en la vida siempre existirán las dificultades y para un pensamiento racional son únicamente retos que hay que ir superando para aprender nuevas lecciones e ir madurando. Pero cuando hay situaciones que nos han provocado un desborde emocional y no se liberan, consecuentemente habrá un desbalance en el péndulo emocional y esto en sí acarrea problemas de conducta, como insensibilidad o hipersensibilidad emocional, depresión, ansiedad y otras más.

Entonces, para ser más claros, si hay un recargo de emociones en la persona, aquellas que son de enojo o tristeza, el péndulo emocional hacia un extremo será negativo. Es lo que comúnmente le llamados: explotar.

Para evitar esas situaciones, lo mejor es hablar, expresar lo que se siente en el momento preciso.

“Si nosotros mantenemos un equilibrio de nuestros pensamientos entonces las emociones también se mostrarán equilibradas. Debemos recordar que somos seres racionales y que debe primar siempre la razón por encima de la emoción, porque por más que esté emocionado por algo o por alguien si no conviene para mi salud mental y emocional mejor lo dejo ir”, aconseja.

Para el psicólogo, es necesario ser espectador de nuestras emociones sin entregarnos tanto a ellas puesto que una emoción natural por la pérdida de algo o de alguien puede convertirse en una depresión que ya es un problema más profundo.

Otra forma de trabajar el confort de las emociones y evitar el desbalance es mediante la relajación, la meditación y también la oración, las que sin dudar ayudan a mantener la calma interna.

 

El péndulo asertivo

El péndulo asertivo es la parte saludable de las emociones, es decir es el punto medio de los sentimientos, es el que mantiene el balance en las cosas que nos afectan o no, sabiendo qué hacer y decir, cuándo, dónde y con qué palabras hacerlo. Es como la parte madura de la expresión de nuestras emociones.

”Para mantener el equilibrio homeostático de una persona, el péndulo debe estar en el centro, o sea en el punto asertivo donde todo se recibe con la justa medida, hay que practicar muchos ejercicios de autocontrol de las emociones para hacer todo lo posible que el péndulo se mantenga en el área de la asertividad”, expresa el psicólogo Róger Martínez.

En los niños

El psicólogo Róger Martínez señala que los niños no están exentos de los cambios bruscos en sus péndulos de emociones.

“Los niños son seres emocionales primordialmente, puesto que las áreas del cerebro que manejan las funciones ejecutivas superiores están en desarrollo, por ello tienden a hacer berrinches y a vivir en ese movimiento entre los extremos. Cuando ya vamos madurando no actuamos así porque la razón pasa a ser la que controla toda nuestra actividad, entonces el individuo piensa si le conviene o no lo que va a hacer, a diferencia de un niño que lo hace porque quiere hacerlo nada más. Entonces una persona adulta que vive experimentando estos vaivenes del péndulo emocional es una persona que no ha podido ceder el control de su vida a la razón por encima de la emoción y por ello tiene que seguir viviendo experiencias que finalmente le hagan saber que necesita crecer y madurar”, finaliza el psicólogo Martínez.

Fuente

**Róger Martínez, psicólogo. Correo: psicologomartinez@aol.com

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