Lucha a diario para que su hija estudie y se convierta en profesional

Ser pobre no es sinónimo de ignorancia, basta con las ganas de superarse, un ejemplo es Graciela Ríos quien a pesar del cansancio lucha porque su hija tenga un futuro mejor.

Graciela Pavón ayuda con su tarea a su hija Emely Barbosa de cinco años y lucha para que pueda ser una profesional en el futuro.

Graciela Pavón ayuda con su tarea a su hija Emely Barbosa de cinco años y lucha para que pueda ser una profesional en el futuro. HOY / Teresa Bravo

HOY

Graciela Ríos, de 23 años, es madre soltera y lucha a diario bajo sol y lluvia, contra calor, sueño y frío, para sacar adelante a su pequeña niña de cinco años, Emely Barbosa.

Graciela inicia su día a las cinco de la mañana, arranca con los quehaceres del hogar, luego alista a su hija y la lleva a la escuela. Se traslada al mercado a comprar los elotes y luego al lugar donde los vende (en el sector del antiguo Cine González).

“Esto es siempre, a diferencia de los fines de semana que vendo pupusas en —el parque— Luis Alfonso”, argumenta Ríos.

Una amiga de Graciela de nombre Georgina Rojas le enseñó a hacer pupusas y la motivó a comprarse una plancha industrial y fue entonces que de las ganancias de las ventas de elotes lo hizo y ahora tiene dos fuentes de ingreso.
“Desde que era niña trabajaba, yo sé lo que se sufre en las calles y no quiero que mi hija pase por lo mismo, por eso me interesa que estudie, se prepare, sea alguien en la vida y que sea lo que yo no pude, por eso lucho a diario para darle comida y estudios y que en un futuro nada le falte”, cuenta Graciela.

Para sus padres el hecho de que ella se embarazara a los 18 fue normal. “Para ellos, (padres) las jóvenes y niñas que trabajan en la calle, es normal que salgan embarazadas, es como su destino, sin embargo no creo que debería ser así, ni tampoco considerarse normal”, señala Graciela.

Desafíos

Cuando la niña regresa de clases, Graciela aprovecha cada momento libre para apoyar en las tareas a su niña. “Ser madre es un sacrificio, te olvidás de vos y empezás a vivir para tus hijos”, argumenta.
“Uno tiene que ser positivo siempre, no hay que olvidar que Dios da fortaleza para salir adelante”, expresa Graciela.

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