Después de la jubilación… ¿qué hacer?

Al jubilarse muchas personas todavía sienten el deseo de ocuparse en otros tipos de trabajos

HOY
Siendo joven uno no se pone a pensar qué hará cuando la jubilación llegue. Y si usted tiene familiares o conoce de personas que pronto se jubilarán, lo más seguro es que no tengan planes para cuando llegue la “hora de descansar” de tantos años de ajetreo.

Algunos simplemente quieren disfrutar de la jubilación descansando, otros, no llevan ni un mes fuera del trabajo cuando se sienten frustrados y con ganas de dedicarse a algo nuevo.

Según un artículo publicado en la página americatv.com, cuando llega la hora del retiro, y si acaso no tiene grandes problemas económicos, usted puede invertir su liquidación, por ejemplo, en comprar un inmueble, pues es la inversión que le asegurará ingresos por alquiler mensualmente.

Y en segundo lugar es poner un negocio que aunque sea la inversión más riesgosa, es la que garantizará flujo constante de dinero.

El especialista en derecho laboral, Álvaro Leiva, explica que muchas personas próximas a jubilarse se enfrentan a dos situaciones: en primer lugar que aún con las energías que tienen, temen seguir ejerciendo otros trabajos porque las leyes no lo permiten, por lo tanto pueden penalizarles sus pensiones o ponerles multas grandes.

“Entonces nos encontramos con personas de la tercera edad que están trabajando a escondidas, porque el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) no les da la oportunidad de seguir con sus actividades laborales de acuerdo con sus energías”, dice el abogado.

Agrega que en segundo lugar hay jubilados en potencia que saben que el número de sus cotizaciones está por debajo de la pensión que requieren para vivir bien en su vejez, y por eso pretenden seguir trabajando un poco más, bajo los cargos de “servicios profesionales”, en el que hasta hace cuatro años todavía el INSS extendía permisos, pero que según el doctor Leiva ya no existen.

Jubilación sana
Para Mayra Cisneros, jubilarse fue un cambio radical en su vida. Además, fue una decisión dura de asumir y para la que se preparó desde un año antes de hacerlo.

“Incluso llegué a decirle a mi jefe, seis meses antes de irme, que fuera buscando a alguien para mi puesto. Avisé medio año antes”, cuenta doña Mayra.

Ella estima que para jubilarse hay que estar preparados. Para ella fue ajustarse hasta económicamente porque es una nueva vida la que se tendrá.

“Yo no pensaba que me iba a aburrir en mi casa, no. Cuando realmente quise hacer mi cambio de vida, pensaba que iba a tener la oportunidad de hacer un montón de cosas que no tuve oportunidad de hacerlas durante los 46 años de trabajo. Yo quería sentarme en la acera de mi casa, leer, pasear… es decir cosas invaluables que cuando uno está trabajando no puede hacer, porque no podés gozar de tu casa, ni de tu familia”, expresa Cisneros.

Doña Mayra considera que pensar que después de la jubilación el aburrimiento es lo que queda, es un error garrafal.

Ella ha comprobado que se pueden realizar tantas actividades como sean posibles. Todo es tener la voluntad y la alegría de ver la tercera edad como el tiempo de gozo.

“… Hay tantas cosas que uno puede hacer, por ejemplo ejercicios matinales, cuidar de la salud, alternar con tus amigos, salir a comer, sin aquella presión, la cadena del trabajo… Pensar en ir a trabajar después de la jubilación creo que es el peor error que se puede cometer”, estima Cisneros.

Pero es válido aclarar que muchos tienen la necesidad de realizar trabajos después de la jubilación para seguir sintiéndose útiles, y están en su derecho. Cada persona hace o decide qué hacer después de la jubilación de a acuerdo con sus circunstancias y posibilidades.

La clave después de la jubilación es realizar actividades que nunca pudo llevar a cabo por falta de tiempo. Jardinería, lectura, cocina, ejercicios físicos, danza, caminata, viajar y aprender cosas nuevas deben estar en la lista de cualquier jubilado.

A veces no se puede realizar todo lo que uno quiera por falta de dinero, pero los ánimos nunca deben faltar.

Depresión posjubilación

Si la persona no consigue adaptarse a su nueva vida, entonces pueden aparecer problemas y más si la persona basó su vida, su identidad social y su rol familiar en el trabajo, ya que puede disminuir la autoestima al sentir que ha dejado de ser útil, que ha perdido su fortaleza y su reconocimiento personal, de forma que se produce un duelo por esa pérdida.

Sea cual fuera el motivo o motivos por los que no consigue aceptar el nuevo rol y adaptarse a las nuevas circunstancias, se puede empezar a sentir tristeza, miedos y desorientación que, de no solucionarse, puede generar depresión y problemas que pueden afectar su salud.

 

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