Cuento del día: La más gigante del mundo, pero…

Yo era una niña, entonces…le invitamos a leer desde el inicio hasta el final este bonito cuento en compañía de los más chiquitos del hogar.

Un especial y bonito cuento para leer con los más chiquitos del hogar. HOY/Ilustración: Crsitopher Vallejos

Un especial y bonito cuento para leer con los más chiquitos del hogar. HOY/Ilustración: Crsitopher Vallejos

 

HOY/Colaboración

Yo era una niña, entonces…

Jugando en el Jardín de la fantasía, encontré una flor azul, pero tan azul como el cielo. La recogí y, al olerla, comencé a sentirme extraña. En el fondo de mi alma sentí la sensación de estar creciendo, que me hacía cada vez más grande, inmensamente grande. Y así fue, el aroma de la flor azul me engrandeció tanto, que sobrepasé los árboles más altos de aquel jardín.

¡Oh, qué belleza! Todo lo tenía a mis pies. A pesar que los árboles eran muy grandes, ahora eran muy, pero muy pequeños. Los feroces animales no eran más que juguetitos. En realidad, yo era una niña grandísima.

¡Qué bien!, me dije. Tengo al mundo rendido a mis pies. Pero, llegó el tiempo que me sentí muy sola. En medio de tanta naturaleza, solo yo era la gigante. Lo tenía todo, pero no podía compartirlo con los otros seres. Los animales, al oír que mis pasos se acercaban a ellos, corrían y se escondían. Los árboles ya no se sostenían.

Sí, el mundo era mío, pero yo no era para ellos. ¡Qué infelicidad! Tenerlo todo y no poder disfrutarlo. Mis manos, de tan inmensas, no podían recoger una flor. Ya no podía jugar. Al caminar, estropeaba todo a mi paso.

Me puse muy triste porque añoraba mi cuerpo, mi estatura, lo que antes era, para disfrutar de la naturaleza. Lloraba y lloraba incontenible. Y en algún momento, sentí que me iba o regresaba en una especie de túnel, no recuerdo bien.

Al despertar me asusté, porque me vi normal, a como era antes de ser la gigante más alta de los árboles más altos del mundo. ¡Sí! Estaba como antes, como yo realmente era.

La autora es docente.

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