Esa lengua…¡chismosos!

Ser chismoso es mala educación, una herencia social y cultural

Ser chismoso es una actitud aprendida en la sociedad, en la misma familia, es un tema de cultura social. HOY/ Thinkstockphotos.com

Ser chismoso es una actitud aprendida en la sociedad, en la misma familia, es un tema de cultura social. HOY/ Thinkstockphotos.com

HOY
Hay personas que viven la vida como si fueran aplicaciones de celulares, es decir, pasan todo el tiempo actualizándose constantemente… pero con la información más importante, candente y asombrosa del barrio. Sí, hablamos de los chismosos, conocidos en el bajo mundo como los cuecheros, hablantines, lenguas largas y hasta pasan por mentirosos.

Estos individuos tienen una especie de radar en su cuerpo con el que logran descubrir los detalles más íntimos de sus vecinos, familiares y personas que apenas conocen.

Y aunque para muchos los chismosos pasan por personajes singulares, o hasta divertidos, la verdad es que cuando uno es la víctima de los chismes, esas personas se convierten en nuestros “enemigos a muerte”.

Los chismes siempre afedtan de forma directa a los protagonistas. HOY/ Thinkstockphotos.com
Los chismes siempre afectan de forma directa a las demás personas. HOY/ Thinkstockphotos.com

¿Cuánto daño puede causar un chisme? ¿Por qué existen las habladurías?

El sociólogo Cirilo Antonio Otero define el chisme como un asunto cultural que raya en el marco de los hábitos, costumbres y educación de las personas.

“Hay una especie de satisfacción en hablar de otras personas, sin verse a sí mismos, en hablar de las debilidades de otras personas, y que no necesariamente vemos como somos nosotros. Es un problema cultural”, explica Otero.

Consecuencias
Cuando se cuenta un chisme, se emite un juicio de lo que nos parece o no, y por lo general todas las habladurías traen consigo consecuencias.

Dentro de las consecuencias Otero menciona que hay de dos tipos. La primera ocurre recién se ha contado el cuecho. Hay gozo, risas y humor entre los que escuchan el cuento.

Los chismes siempre afedtan de forma directa a los protagonistas. HOY/ Thinkstockphotos.com
Los chismes pueden ocasionar perjuicios graves en la estabilidad emocional de las personas. HOY/ Thinkstockphotos.com

Y la segunda etapa del chisme, es cuando los chismes son peligrosos, cuando ponen en riesgo los valores de otras personas, y que pueden desencadenar peleas, actos de violencia y muertes.

A nivel local, sea en el trabajo, barrio o pueblo, los chismes siempre traen consecuencias negativas para quienes forman parte del mismo.

Otero señala que en Nicaragua existe una cultura de chisme muy arraigada en el pueblo, siendo un reflejo de la verdadera forma de ser de la ciudadanía. Claro, hay personas que evitan tener estas actitudes.

Por otra parte, el sociólogo menciona que las familias también son muy importantes en el desarrollo de las actitudes de chismosos en los miembros de la misma. Fomentan esas actitudes, haciéndolas ver como normales y hasta necesarias. De hecho, es más difícil que alguien deje de ser chismoso cuando su propia familia lo es.

“La familia es fuente del hábito de la chismografía. La mejor forma de erradicar el problema es admitir que esa persona es chismosa y tiene que medir lo que dice. Aunque yo creo que superar eso es bastante difícil, va a tomar mucho tiempo porque los chismes son una mala educación, una herencia social”, estima Otero.

Lo que dice la Biblia

Lo que dice la Biblia La palabra “chismoso” en el Antiguo Testamento es definida como alguien que revela secretos que suceden a su alrededor como un chismoso o traficante de chismorreos.

Este es alguien que le saca secretos a la gente, acerca de ellos mismos y de sus familias, y luego va repitiéndolos de casa en casa, ocasionando gran perjuicio para aquellos cuyos secretos le fueron confiados, así como para aquellos a quienes se los cuenta, y también para sí mismo.

El chisme se distingue de compartir información por su intención. El traficante de chismorreos tiene como su meta edificarse a sí mismo por medio de hacer ver mal a los demás y por exaltar su gran conocimiento de los demás. La Biblia nos dice que: “El hombre perverso levanta contienda y el chismoso aparta a los mejores amigos”. (Proverbios 16:28).

Características de los chismosos

Es inseguro de sí mismo, puede ser por algún aspecto físico o económico. En muchos casos la inseguridad es a nivel laboral.

Le gusta indagar incluso con los propios protagonistas del chisme.

No le agrada hablar de sus problemas. Jamás distribuirá información de su vida que sea utilizado en su contra.

Carga con frustraciones, la mayoría de infancia.

Es envidioso y celoso, y de quienes siente envidia, hablará peor.

Siente la necesidad de identificarse con lo que hacen los otros.

Es sensible a la opinión ajena. No le gusta ser el objeto de chisme.

Posee tiempo libre.

Es astuto.

Sabe sacar información.

Indaga por todos los lugares posibles la información que quiere confirmar.

Tiene “amistades” que siempre le confirman los chismes, o le informan de alguno nuevo. Trabajan grupalmente en ese sentido.

Fuente

Cirilo Antonio Otero, sociólogo y economista: 8332-2751.

https://www.gotquestions.org/Espanol/chisme-Biblia.html

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