Después de los hijos… ¿dónde quedaron los deseos sexuales?

Después que nacen los hijos, las relaciones sexuales pasan a segundo plano

HOY

¿Sabía usted que las parejas que no tienen problemas en el ámbito sexual suelen hacer el amor entre una o dos veces por día? Claro, todo dependerá del grado de pasión entre los dos, o la coincidencia de disposición al sexo que ambos tengan. Esto lo asegura el doctor José Antonio Delgado, especialista en Ginecología y Máster en salud pública.

Lo normal sería hacerlo cuántas veces se desee, pero ¿qué pasa cuando las cosas se enfrían en la cama después de convertirse en padres?

Por lo general, los hombres se quejan que sus esposas cambian en los ánimos sexuales después de convertirse en madres. Hay un antes y después de este acontecimiento.

“Las relaciones sexuales, como parte de esa unión íntima, de esa expresión de cariño, de expresión de atracción antes que tengan hijos, es una relación bilateral, solamente la pareja está involucrada en esta relación, por lo tanto se concentran en satisfacerse personalmente y lógicamente a la pareja. Ambos están enfrascados en complacer a la pareja, eso hace que las fantasías sexuales, los pensamientos eróticos, los juegos eróticos sean intensos, y que solo estén concentrados en ellos dos, no hay factores que distraigan a la pareja”, dice el doctor Delgado.

Sin embargo, reitera el especialista, que cuando se empieza a formar una familia y tener una relación estable con la presencia de los hijos cambia todo.

Las mujeres se dedican por completo a la maternidad en el primer año, y los deseos cambian porque el cansancio se hace presente en las vidas de ellas. No se duerme bien con frecuencia, y hay una devoción por esos nuevos seres humanos que necesitan atención al máximo.

“Las madres se limitan en las relaciones sexuales, al menos en el primer mes, y se ve entorpecida esa relación de pareja”, explica el doctor Delgado.

Por su parte el hombre siempre está tratando de colaborar, de respetar esos espacios que la mujer necesita para el cuido de sus hijos o por el cuido propio por enfermedades, operaciones, etc.

“Si las parejas no están preparadas para ese cambio, se puede prolongar de tal manera que se van a ver afectada las relaciones sexuales dentro de la pareja, porque muchas veces las madres se les olvida que también son parejas, esposas… Lo más difícil es detectar que hay un problema, y no se dan cuenta que la relación está perdiendo la chispa, la pasión, el amor, la iniciativa, la aventura. Luego se dan cuenta que están teniendo relaciones sexuales solo por complacer a uno de los miembros de la pareja, y a veces es muy importante que en ese sentido las parejas que enfrentan un embarazo, un nacimiento de un hijo, entiendan esa chispa de amor tiene que seguirse cultivando”, puntualiza el médico sexólogo.

Ser padres
Convertirse en padres es de las experiencias más bonitas y difíciles que una pareja puede pasar. Ni siquiera un fuerte problema puede compararse con lo complicada que es la crianza de un hijo, más cuando se tienen que limitar a sus propios gustos.

“Comienzan a estar limitados, ya no pueden ir a fiestas, tiene que dejar al niño con alguien, o a lo mejor visitaban moteles y hoteles, o playas y todo eso se ve limitado, por lo tanto las parejas tienen que estar preparadas. Ese cambio es bueno y bonito, pero hay que saber y aprender a vivir con ese nuevo cambio”, dice el doctor.

Por lo tanto, el especialista señala que la comprensión debe ser mutua en la pareja, esa será la clave para mantener la relación y para mejorar los problemas que se tengan.

Siempre es bueno pensar en la opinión de un especialista, sea psicólogo o sexólogo.

Avivar la llama

Hacer renacer los deseos en la pareja no es un trabajo tan fácil, se necesita de mucha entrega y disposición para poder salvar esa parte tan vital en las parejas. Según recomendaciones del sitio http://www.masquesalud.com es necesario que uno de los dos abra el juego del sexo, es decir, no quedarse sentados a que alguien haga el primer movimiento de interés.

Si quiere más noches de sexo, haga usted la diferencia. Ayúdele a tomar decisiones más sanas, es decir, usted puede pasar una noche fantástica con su pareja, comiendo algo sabroso y bebiendo unas cuantas copitas de vino, pero eso también los puede dejar demasiado cansados para la sesión sexual de la noche. Prepara comidas ligeras, nutritivas, limita la ingesta de alcohol (de ambos) y en vez de pasar una velada frente a una pantalla, pruebe hacer algún tipo de actividad que implique ejercicio físico. No solo será bueno para la salud en general, el ejercicio incrementa también el deseo sexual.

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