De mecánico a barbero

Guillermo Zamora dejó el mundo de las tuercas para entrar al de las tijeras

HOY

Don Guillermo Zamora tiene su barbería en el sector del Gancho de Caminos, en el mercado Oriental. Las tijeras no siempre fueron sus herramientas de trabajo, ya que antes las tuercas y las llaves eran sus armas: se dedicaba a la mecánica.

El deseo de ser barbero nació en la etapa de la adolescencia de don Guillermo. Indicó que en esa época trabajaba como ayudante de mecánica para ayudar a su familia y obtener ingresos para sus gastos personales.

“Solo seis meses fue el tiempo que trabajé en la mecánica, yo me metí a trabajar en esto (la mecánica) porque necesitaba trabajar, desde chavalo me gustó ganarme mi propio dinero, en los tiempos de antes los jóvenes nos dedicábamos a trabajar en lo que fuera, no andábamos viendo si nos gustaba o no, sino por necesidad”, relató el barbero de 75 años de edad.

Don Luis Dávila Reyes, un viejo amigo de don Guillermo, fue quien lo motivó a dejar su faena diaria de quitar tuercas y lo ayudó a encaminarse en la barbería.

“Luis me dijo que en una barbería de Managua estaban necesitando un ayudante para cortar pelo y barbear, entonces me propuso que fuera, me dijo: ‘Andá hombre, Guillermo, ese trabajo es menos pesado que el otro, animate chavalo, qué sabremos si te va mejor ahí’”, narró Zamora.

Don Guillermo le tomó la palabra a su amigo y se fue a buscar la oportunidad de trabajo. El dueño de la barbería le manifestó que estaría en prueba para ver si daba la talla, si pasaba se quedaba trabajando. Y la pasó y se quedó en el puesto.

No se rinde
Don Guillermo señala que a pesar de padecer de azúcar y otras enfermedades crónicas por su avanzada edad, siempre siente amor por lo que hace, al contrario cuando se enferma, se aferra a su trabajo para distraerse y así ignorar lo que le pasa. ”Yo fui diagnosticado con azúcar, he estado mal de salud pero yo trato de no pensar en mi enfermedad para no enfermarme más, gracias a Dios que no les pongo mente a las cosas, lo que hago es decir que sea la voluntad de Dios”, añadió.

Barbero empírico

Al año de estar en ese establecimiento aprendió a barbear y cortar el cabello como todo un profesional, aunque cuenta que recibía menos paga por lo que hacía, se podría decir que todo ese tiempo laboró por amor al arte como se dice popularmente.

HOY / Roberto Fonseca

Meses después, Luis González, otro íntimo compañero, lo recomendó para que laborara como barbero en la barbería Orlando Doña, que quedaba ubicada de la Casa del Obrero 1 cuadra al sur, en la vieja Managua. En este local le dieron el cargo de administrador. Tiempo después don Guillermo decidió emprender su negocio y convertirse en su propio jefe.

“La decisión de poner mi propio negocio la tomé porque ya estaba cansado de andar regalando mi trabajo. Yo comencé desde cero, primero alquilé el local en el Gancho de Caminos, luego fui comprando poco a poco mis instrumentos, una silla, las tijeras, las máquinas de rasurar, así fui hasta que me hice de mis cuantas cosas”, expresó.

Don Guillermo tiene su establecimiento en el Oriental desde hace años.

Asegura que son muchos los comerciantes del mercado que lo conocen y llegan a solicitar sus servicios como barbero.

Don Guillermo manifiesta que años después de haber puesto la barbería, se le comenzaron a presentar unos obstáculos en el camino.

La persona quien le había alquilado el local falleció y días después familiares del dueño del espacio querían sacarlo del lugar.

“Yo les dije por qué querían sacarme si yo les estaba pagando por estar aquí (negocio), pero me dijeron que querían que me fuera del lugar porque ellos (los familiares) querían ocupar el terreno para otra cosa”, apuntó.

El caso llegó hasta los Juzgados porque don Guillermo se rehusaba a desalojar el negocio.
Pero la buena suerte lo acompaña a este hombre emprendedor ya que en los Juzgados les asignaron el establecimiento y quedó como dueño legal.

Manifestó que la funcionaria tomó la decisión porque él demostró que llevaba años trabajando en el local, y la judicial consideró que era justo que se quedara con el espacio.

Desde que le asignaron el lugar como propietario, siempre expresa que fue Dios quien le envió esa bendición.
Hoy por hoy, don Guillermo hace los mejores cortes de cabello y de barba, cada vez que puede se actualiza en los diseños que surgen para satisfacer a sus clientes cuando lleguen a visitarlo.

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