Residente dejó claro su objetico musical en solitario

Residente habló sobre los viajes que ha realizado por el mundo para sus nuevos inicios

HOY/ Madrid- España

“La música pop es muy mala ahora”, le dice René Pérez  a su interlocutor en una cabaña en pleno centro de Asia después de la odisea que le llevó por medio mundo tras sus antecedentes genéticos para grabar su primer disco en solitario, después de hacerse acreedor de 25 Grammy Latinos con Calle 13 como Residente.

“Este tipo de proyectos no es común hoy en día y este grado de honestidad dentro de la música es algo que hace falta, porque los artistas tienden a buscar un hit, no a hacer lo que quieren”, opina el músico puertorriqueño, más conocido como Residente, durante una charla con Efe en Madrid.

Lo cuenta tras proyectar ante los periodistas el documental que próximamente estará disponible en plataformas digitales para contextualizar aún más la elaboración de su reciente debut, “Residente” (Sony Music), disco que ha concitado la unanimidad de crítica y público que parte de un análisis genético.

“Me pareció relevante ponerme a mí como ejemplo de que todos venimos de diferentes lados y de que todos somos iguales en ese sentido —anormales, canta en uno de sus nuevos cortes—, en un momento en el que la gente pelea por la raza, por la religión, por decir que somos puros e instalar más barreras a los inmigrantes”, explica.

Residente
Residente viajó a diferentes lugares del mundo para lograr su nueva producción musical. FOTO: HOY/ Tomada de Internet

Para ello, Residente abandonó la banda más galardonada de la historia en su mejor momento y empezó de cero, como un estudiante remozado, toda una proeza para quien en el documental se describe como un muchacho “hiperactivo y con déficit de atención que pasó por cinco escuelas”.

“Con este disco me he doctorado en humanidad y en lingüística por las barreras que impone el idioma donde no hay otra posibilidad de entenderse que no sea a través de la música y cuando hace falta mucha sutileza en las palabras”, señala.

Con la mochila a la espalda, Residente viajó a los países que menos imaginó que contendría su sangre, empezando por la ciudad rusa de Kyzyl, cerca de la frontera con Mongolia, “el lugar más lejano del océano” y compuso un álbum que viaja del frío.

Producción

Grabó con una orquesta de 70 músicos en Moscú y en Praga, pero desechó el resultado en pos de la coherencia en un disco que se construye como un mapa sonoro entre panduris de Georgia, tubas y otros instrumentos autóctonos, con las dosis justas de “chocolate en la leche” para hacerlo más “accesible” a paladares profanos.

A lo largo de todo el disco, plagado de “voces femeninas fuertes”, reivindica el poder del erróneamente denominado “sexo débil”

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