Conozca la historia de don Carlos Aquiles, un hombre trabajador

Vender de forma ambulante le da el pan de cada día

Hoy primero de mayo se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores, reconocido como un derecho inalienable para cada ciudadano; sin embargo el país sufre un alto índice de desempleo y hay quienes han tenido que solventar esta necesidad con ingenio y muchos sacrificios.

En medio del inclemente sol, el calor y el bullicio de la gente se escucha la voz de don Carlos Aquiles López, un hombre de 61 años quien con ayuda de un megáfono anuncia cada uno de los productos que ofrece en la parada de la Universidad Centroamericana (UCA).

Aquiles López es originario de Tipitapa y cuenta que desde que era un adolescente ha sabido ganarse la vida con el sudor de su frente.

“Este es un trabajo informal pero dice la Biblia que el que no trabaja no come, entonces hay que salir todos los días a trabajar confiando en Dios. Vendo todo lo que son accesorios para celulares”, afirma López.

Muchas personas en este sector ya lo conocen y lo admiran por ser un hombre perseverante y trabajador. Desde las 5:30 a.m. llega a esta populosa parada, hasta las 4:00 p.m., cuando regresa a su humilde vivienda ubicada en Tipitapa, donde habita solo.

“Usar este megáfono ha sido de mucha utilidad porque la clientela ha ido creciendo, todos me dicen el señor del megáfono”, puntualiza.

Muchas personas que llegan a esta terminal son fieles clientes de este hombre de 61 años. Mariela González
Muchas personas que llegan a esta terminal son fieles clientes de este hombre de 61 años.
Mariela González

Antes de dedicarse a vender de manera ambulante Aquiles tenía un pequeño puesto de reparación de celulares, mismo del que fue despojado.

“Perdí el negocio, entonces tuve que ingeniármelas para trabajar y poder comer, al principio vendía sin el megáfono, pero luego se me dio la idea de recoger un dinero para poder comprarlo y vender más, porque donde ande caminando la gente me escucha lo que vendo y me llaman”, finaliza.

Sin descanso
Hoy es un día feriado para los trabajadores, pero para los vendedores ambulantes no hay descanso. López asegura que un día sin trabajar es un día perdido, porque como todos los días se come se debe trabajar también.

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