Cleotilde y Ruperto

Un bonito y entretenido cuento para compartir con los más pequeños del hogar

CUENTO

José Ignacio Fletes
HOY/ Colaboración

La gallina Cleotilde y el gallo Ruperto son grandes amigos.

Ella, de elegante plumaje que la diferencia del resto de su especie, caminó un domingo en la mañana por el bosque, donde encontró una caja de hermosos colores. Intrigada dio vueltas y vueltas en su afán de descubrir qué contenía. Estaba tan distraída, que no se percató que a la par estaba Ruperto, que, con una voz tenebrosa, la llamó:

—¡Ceoootiiilllldeeeee!

Ella saltó del susto y Ruperto se sobó la barriga de tanta risa.

—¡Te asusté! —celebraba Ruperto.

—¡Grosero! Te voy a callar ese enorme pico que tenés —le dijo ella molesta.

Ruperto alzó sus patas riéndose a carcajadas que se escucharon en el pueblo. Cleotilde olvidó el susto y se llevó la caja. Al llegar, Ruperto se disculpó por la broma que le había hecho.

Ella con su dulce voz, le dijo:

—Sabes que eres mi hermano y amigo. Por eso te perdono.

Y tras abrazarse, le mostró lo que había encontrado. Ruperto, sorprendido, le dijo:

—La llave de esa caja la guardó mi abuelo. Vamos a su casa.

Tomaron sus patines y se marcharon hacia la casa del abuelo de Ruperto. Estando ahí, encontraron un enorme armario que, al abrirlo, salieron luces de diferentes colores. Al expandirse estas luces, descubrieron una infinidad de libros que contenían las mejores fotografías estampadas, jamás imaginadas por él y ella.
Empezaron a leer y a leer sin percatarse que habían transcurrido dos días, mas continuaron su faena, viajando por diferentes lugares y experimentando maravillosas aventuras.
Ahora, la gallina Cleotilde y su amigo, el gallo Ruperto, son buenos lectores, razón por la cual siempre invitan a leer.

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