Casado, casa quiere

La importancia de la independencia de las parejas una vez que deciden unirse

¿Son felices los casados? HOY/Thinkstockphotos.com

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Uno de los problemas matrimoniales más comunes en la actualidad es la intromisión de la familia en la relación de pareja. HOY/Thinkstockphotos.com
Uno de los problemas matrimoniales más comunes en la actualidad es la intromisión de la familia en la relación de pareja. HOY/Thinkstockphotos.com

Yaosca Reyes Centeno
HOY

Muy pocas veces una palabra se define a sí misma como la de “casados”. Y solo al desglosarla la entendemos aún más: CASA-DOS, que es lo mismo decir “casa de dos”.

Aquella vieja frase “el casado, casa quiere” lo explica mejor. Quienes comienzan a ser pareja, a vivir juntos, tienen que buscar su propio espacio.

Claro, hay ocasiones, que vivir con los suegros o los padres tiene una respuesta de economía familiar de por medio. Quizás no tienen un terreno, no pueden pagar una casa… hay tantos factores. Pero los expertos apuntan, que aún en condiciones precarias, las parejas deben aspirar a tener sus hogares, para poner sus reglas, vivir sus vidas sin ningún tipo de intromisión.

La psicóloga Alba Roni señala que son varios los motivos por el cual la pareja necesita su independencia, primero por la privacidad, la necesidad de la pareja de resolver sus propios conflictos sin que la familia se involucre, la necesidad de autonomía, los estilos de educación a sus hijos sin que los abuelos tengan que jugar un papel principal y la armonía en la relación de pareja.

Quienes comienzan a ser pareja, a vivir juntos, tienen que buscar su propio espacio. HOY/Thinkstockphotos.com
Quienes comienzan a ser pareja, a vivir juntos, tienen que buscar su propio espacio. HOY/Thinkstockphotos.com

“Cuando una persona inicia una nueva familia, las reglas cambian tanto para el que se casa como para los padres de este, el casado pasa de ser de un hijo de dominio a un nuevo jefe, los padres deben de estar conscientes de este cambio, permitiéndoles a sus hijos la independencia, entendiendo que estos deberán establecer: nuevas reglas de vida, manera de vivir, límites y decisiones”, explica la doctora Roni.

Suele suceder que mujeres y hombres que viven en casa de los suegros, se quejan de sus parejas por dos cosas en específico: primero el síndrome de “mamitis aguditis” que tiene su cónyuge, y en segundo lugar de la intromisión que tengan los suegros en la vida y decisiones de la pareja, incluso en las maneras de crianza de los nietos.

Respeto ante todo

Sin embargo, Vivian Ortega, licenciada en Mercadeo, y quien por mucho tiempo vivió en casa de sus suegros en Managua, asegura que no todos los suegros y parejas tienen esas formas de ser. Ella está agradecida de haberse encontrado con una familia que desde el principio le abrieron las puertas de sus casas y corazones.

HOY/Thinkstockphotos.com
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La clave del éxito de la relación que guarda Vivian con sus suegros es el respeto y agradecimiento.

“Lo importante es tener una actitud de agradecimiento y sobre todo hacer la paz. Que la familia se mantenga en unión. Si uno llega con actitudes como cuando uno es soltero, entonces nada saldrá bien. Uno no puede llegar a la casa de los suegros a pretender cambiar las cosas, más bien uno debe aprender a adaptarse a las nuevas condiciones de vida en ese hogar y respetarlas”, comenta Ortega.

Agrega que aunque vivieran bajo el mismo techo con sus suegros, ellos siempre respetaron sus decisiones y las formas en cómo su marido y ella criaran a sus hijas. Y afirma que ese respeto de sus suegros permitieron que ambos pudieran independizarse a su nuevo hogar de forma más rápida.

“Hay que darse a querer, respetar la opinión de los demás. Respeto a las cosas de los demás. No ser abusivo. No caer en el grave error, aunque estén en la casa de los suegros o padres dejar que ellos tomen las decisiones que solo a la pareja le concierne”, reitera Vivian.

La psicóloga explica que uno de los problemas matrimoniales más comunes en la actualidad es la intromisión de la familia en la relación de pareja, y más aún en nuestra cultura que por lo general se caracteriza de paternalistas.

Considera que esa actitud es la que han fomentado a lo largo de la vida de sus hijos, no les permiten crecer ni arriesgar a nuevos retos ni buscar independencia.

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“Muchos padres viven preocupados por el momento en que los hijos crezcan, pensando dónde vivirán, por lo que compran terrenos alrededor de sus hogares para los hijos, pensando en que aún cuando se casen, sigan estando bajo las cobijas de ellos, esto les permite seguir siendo los ejes de la vida de sus hijos”, apunta Roni.

“Al fin solos”

Cuando Vivian se trasladó a vivir con su esposo a su hogar, el sentimiento de independencia los llenó a ambos. El cordón umbilical se había cortado definitivamente y con ello la libertad de construir un futuro como familia llegó para siempre.

Ortega dice que aún después de irse a vivir solos con sus hijas en otra casa, sus suegros continúan siendo importantes en la vida de ellos.

“Cuando ya estás en tu casa, soñás con mejorarla, aspirás a tenerla más bonita. Comenzás a decir, vamos a construir esto, vamos a pintar la casa de tal manera, entonces experimentar esa alegría que te da el vivir solos, es un sentimiento único y especial. Claro es un reto, es una gran responsabilidad”, finaliza Ortega.

¿Bajo las faldas?

“No es lo mismo decir, estamos bajo el mismo techo, que estar en las faldas de ellos. Estar en las faldas de los padres o los suegros, es que todas las decisiones giren entorno a lo que ellos crean o consideren mejor, y no lo que vos decidás como adulto. En el caso de mi marido y yo, mis suegros siempre dejaron que nosotros decidiéramos, ellos siempre respetaron eso”, dice Vivian Ortega.

Consejos para padres y madres

”Una de las funciones de todo buen padre es hacer de nuestros hijos personas independientes, cuando esto no sucede, estamos fracasando en nuestra misión como padres. Los padres debemos de estar conscientes que al hacer cómoda la vida de nuestros hijos en el hogar después de su mayoría de edad y cuando ya han alcanzado una profesión, es dañar su vida, porque no estamos pensando en la felicidad de ellos, sino en la nuestra”, dice la especialista.parejas

Dejar a los padres

La psicóloga manifiesta que lo que impide a los hijos buscar la independencia con sus nuevas familias es el miedo.

“Los miedos con los que muchas veces somos educados, nos afecta en nuestra independencia, hay padres que convencen a sus hijos que nadie les va a satisfacer sus necesidades emocionales más que ellos. También influye mucho los modelos de hogares disfuncionales, donde los hijos sienten que si no funciona el matrimonio siempre habrá para ellos un espacio en la casa de sus padres”, indica Roni.

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