¡Con golpes no!

Conozca cómo los castigos físicos y golpes afectan el desarrollo de sus hijos

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Yaosca Reyes Centeno/ HOY
Los gritos y llantos de un niño de tres años alarmaron a una comunidad completa. Fueron por los incesantes lamentos que algunos vecinos decidieron verificar si pasaba algo en el hogar del menor. La escena dejó estupefacto a más de uno.

El niño estaba amarrado a un tronco de madera, y sus manitos, sufría por la cuerda que apretujaba sus muñecas. Pero, ¿quién cometió esta barbarie? La persona que lo trajo al mundo: su madre.

Esta escena, que pareciera de una película de terror, pasó en la vida real hace un par de meses en el municipio de Tierralta, Córdoba, en Colombia. El video de la intervención policial en el caso se viralizó en las redes sociales.

Casos como este no están alejados de la realidad nicaragüense. Hace poco más de un mes un joven leonés de 16 años de edad fue desencadenado de una cama en su casa por agentes policiales. Su mamá llevaba alrededor de tres meses sometiendo al menor a ese castigo por varios actos delictivos que supuestamente el muchacho realizaba.

Tanto la seguridad del joven como el caso se remitieron al Ministerio de la Familia en León, con el objetivo de brindar atención psicológica, tanto al menor como a la madre.

“Al menor de edad se le observan lesiones físicas producto de la cadena con un candado que ataban a su pie izquierdo. El adolescente era sometido desde hace tres meses por su madre cada vez que robaba y hasta que entregaba los objetos era liberado”, escribió el periodista Eddy López en su nota.

No es la primera ocasión que un caso como este es denunciado en los medios. ¿De cuántos otros no se hablarán?

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“A la antigua”
Si hablamos de castigos físicos en culturas como la nuestra, hay que remontarse a la educación “a la antigua”, la que recibieron nuestros padres, abuelos o tatarabuelos. Seguro uno de ellos le mencionó en alguna ocasión que antes se educaba con rigurosidad, golpes, maltratos y severidad. Muchos padres siguen esa línea en estos tiempos, pero ese no tiene otro nombre más que maltrato infantil.

Pero antes de afirmar quién es el malo o bueno en asuntos tan delicados como el maltrato a los menores, hay que valorar las consecuencias psicológicas a esos seres humanos pequeños que solo necesitan comprensión.

Los psicólogos Alba Roni y Róger Martínez hablan del asunto.
“La Psicología ve el castigo físico como un método aversivo (desagradable) de modificación de la conducta, esto quiere decir que se utiliza para reducir la frecuencia en que una conducta desadaptada se manifiesta en un individuo dado el dolor que este causa”, dice Martínez.

Para la doctora Roni, los golpes no educan, aunque los castigos de otra índole sí son necesarios para educar ciertos comportamientos de los hijos.

“Sin embargo, cuando hablamos de golpes, pellizcos, dolor, etc., a lo que le llamamos castigos físicos son un tipo de violencia, que es usado como una manera desesperada de los padres para controlar a los hijos ante sus frustraciones cuando no están preparados para educar, y más aún cuando viene dado por un patrón repetitivo: ‘Si a mí me pegaban cuando era chavalo’, ‘Unos buenos golpes no hacen daño a nadie’, son algunas frases muy equivocadas que muchas personas dicen”, comenta Roni.

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Según la explicación del psicólogo Martínez, emocionalmente los castigos físicos generan dos actitudes: rebeldía o sumisión

“Un individuo en desarrollo educado bajo el régimen del castigo físico o se rebela ante la autoridad o se convierten en personas tan sumisas que normalizan el sufrimiento y por ende son introvertidos, tímidos y aguantan estar en posiciones siempre de sumisión en sus relaciones sociales con los demás”, expresa el especialista.

Por su parte, la doctora Roni estima que la consecuencia inmediata es que los menores llevan mucho dolor, rabia, frustración y traumas que cargan de por vida.

Además al llegar a la etapa adulto pueden repetir el mismo patrón educativo o se comportan de forma contraria, adoptan un estilo permisivo y sobreprotector con sus hijos, lo que también no es sano para el desarrollo de los menores.

Entonces, ¿qué deben hacer los padres? ¿Cómo deben tratar a sus hijos?
“Los padres deben entender que si ellos fueron educados con golpe eso no quiere decir que deban educar a sus hijos así, puesto que ellos mismos saben cuánto resentimiento genera el estar expuesto a continuos castigos físicos, además también de darse cuenta que los tiempos actuales no son los mismos de antes en todos los sentidos. Es una realidad distinta, la mejor manera de ayudarles a los hijos a regular su propia conducta es siendo ejemplos para ellos, luego reforzando positivamente sus logros”, aconseja Martínez.

Atención, padres

”Primero necesitamos tener conciencia, golpear a los hijos es violencia y es una manera de educación totalmente equivocada, los padres necesitan reaccionar ante esto y comprometerse a no seguir sometiendo a sus hijos a través del dolor y el miedo, sino a educarlos con amor, mejorando la comunicación y la confianza”, dice la doctora Alba Roni.

Ayuda profesional

El psicólogo Róger Martínez considera que ante las consecuencias de los castigos físicos se debe buscar ayuda profesional “porque en la infancia lo que no nos agrada de nuestra experiencia del exterior lo trabajamos a través de mecanismos de defensa propios de la psiquis, los cuales solo evitan el dolor emocional en el momento pero que guardan todos esos miedos, inseguridades, sufrimientos… Por ello quien sufre golpes es más propenso a golpear y no sabe por qué lo hace, entonces hay que reestructurar cognitivamente a través de terapia todos estos sucesos que guardamos y elaborándolos podemos ser libres de continuar una cadena generacional de violencia”, explica el experto.

Fuentes

*Doctora Alba Roni, psicóloga clínica. Correo: arony8@hotmail.com

*Róger Martínez, psicólogo. Correo: psicologomartinez@aol.com

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