Fe y perseverancia

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Autor: Perla Gutiérrez M.

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HOY

Emigrar de la tierra que la vio nacer fue un momento muy duro, pero la vida prácticamente la obligó.

Doña Jenni del Socorro González, originaria de Acoyapa, Chontales, quien se describe como una señora carismática, humilde y muy amable, desde que tenía 5 años de edad observaba minuciosamente a su mamá, quien se ganaba el pan de cada día como costurera profesional, virtud que ella no quería heredar, pues siempre soñó con otro tipo de carrera.

A pesar que no le gustaba mucho la confección, el destino le tenía preparada una gran sorpresa.

Llegó a Managua cuando tenía 17 años de edad, estudió la carrera de Administración de Empresas, tuvo tres trabajos, los cuales no la hacían sentir completa. “Algo me faltaba, yo quería ser independiente y de un momento a otro decidí generar dinero propio, llegue al Oriental hace 13 años, empecé vendiendo comida, pero después, ese instinto de confeccionar que mamá había dejado despertó en mí y puse en práctica lo que había aprendido”, relata muy emocionada la señora Jenni.

Determinación

Doña Jenni, de la mano de su hermana, decidieron empezar a diseñar ropa, con una mesa y de tres a cuatro piezas de ropa, emropa2prendieron, por la mañana se dedicaban a crear y por la tarde a vender.

“Mi única hermana al tiempo se retiro, me quede sola en esto, poco a poco fui creciendo y fabricando, hasta que logré meter al mercado grandes mercaderías, las cuales actualmente me permiten emplear a otras personas”, comenta esta audaz señora.

Hoy en día tiene a cargo tres muchachas en la tienda, uno de sus hermanos junto con su cuñada se encargan del taller donde elaboran los diseños que ella misma hace, además trabaja de la mano con otros talleres que también le permiten agilizar los pedidos.

“Vendemos la ropa muy favorable, las hacemos basadas en la temporada, la verdad es que todos los días me pongo en las manos de Dios, quien ha sido el que me trajo a este punto del mercado para poder prosperar y sacar a mi único hijo adelante”, subraya doña Jenni.

A sus 51 años logró hacer realidad la mayor parte de sus sueños, ha aprendido a ver el mercado Oriental como su segunda casa, pues aquí es donde pasa la mayor parte de su tiempo.

Esta agradable señora hace un llamado a todos los lectores a que nunca se den por vencidos, que luchen por cumplir sus metas , pues solo la perseverancia es la clave del éxito.

El negocio de la señora Jenni, ubicado de donde fue la Jabonera América, media cuadra al sur, está listo todos los días para atenderle y ofrecerle las mejores sonrisas y los mejores precios.

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