Cicatrices de la vida

El Padre Padre Óscar Chavarría reflexiona sobre la importancia de las palabras de aliento hacia las amistades, mismas que curan cicatrices

corazon

HOY

Hace varios días me encontré con una de mis mejores amigas de antaño y cuando la vi le hice el comentario de que “estaba muy bien, radiante, animada, llena de vida y que me daba un gran gusto estar con ella”; purito saludo “tipo padre”… Ella se puso muy contenta, pues siempre le he insistido en potenciar la vida y ver todo lo lindo que uno es, que es lo que ha de motivar el diario acontecer.

Y me compartía: “Fíjese, padre, que hace varios años me operaron del corazón, y me quedó una gran cicatriz, que no solo no se ha borrado, sino que ha hecho un ‘queloide’ muy rebelde. Procuro no enseñarla, porque no me parece apropiado, solamente me la han visto los médicos, mi familia y en la peluquería, y me produce un gran complejo. Cada cierto tiempo me inyectan cortisona, para aplanarla y evitar que siga creciendo, porque cuando hace calor me pica y me escuece mucho. He conseguido ocultarla, y tengo una colección de bikinis que me ha pintado mi hija, maravillosos que la tapan. Me preocupa que se vea, así que cierro mis blusas, y cuando voy a una boda, si llevo un escote ‘palabra de honor’, me pongo una gargantilla de mi madre que me ocupa todo el escote.

El otro día fui a la peluquería con una blusa preciosa; la peluquera me dijo que me la quitara para no mancharla y me dieron una sudadera blanca muy bonita. Cuando me la quité, se me vio la cicatriz, y la ayudante me hizo la observación de que la tenía mucho mejor desde la última vez que había estado, que se notaba poquísimo y que tenía muy buen color. Me ruboricé pero al mismo tiempo fue una sensación maravillosa, porque en casa mi marido y mis hijos me dicen siempre que no sea tonta, que no me preocupe, pero pienso que la familia no es de fiar, porque el cariño les impide ser objetivos… Yo me quedé bastante cortada y no dije nada, pero al llegar a casa me puse frente al espejo a mirármela con ojos nuevos, y la verdad es que ya no me pareció tan terrible.

Y pensé: una buena palabra dicha oportunamente, puede hacer mucho bien.

He estado todo este fin de semana pensando en ello, porque desde que me operé, el problema de la cicatriz me ha hecho sufrir mucho emocionalmente. Cada vez que me molesta o me escuece, es como revivirlo todo otra vez mi operación y me entristece. Me enfrento al verla a que mi salud es delicada, que tengo que cuidarme, aunque normalmente me encuentro muy bien. Soy una persona fuerte y activa, tengo muchísima energía y hago una vida completamente normal.

Las personas que no han pasado por estos trances, creen que eres alguien muy delicado, que te puedes romper, pero yo en cambio, me siento renovada. Pienso que tengo bastante buena salud, soy fuerte y he tenido un problema que ya me lo han resuelto, por lo que doy las gracias a Dios todos los días”.

Y yo pensé que dar un buen comentario, animar a una persona, hace que la vida se vea desde otra perspectiva. Cuando los amigos se hablan con afecto, se estimula el cariño, se estimula la ternura y se genera entusiasmo y alegría, se reduce el estrés, y produce alegría. Recomponer la propia imagen lleva tiempo, pero, cuando eres positivo, oras con entusiasmo y estás animado se logran grandes cosas.

Hoy mi lista de cosas buenas es muchísimo más larga que la de cosas menos buenas, pero mañana voy a intentar ser paciente conmigo mismo, y me repetiré que cada día estoy mejor y mejor en todos los aspectos, trataré de hablar bien y hacer sentir bien a toda persona con la que me encuentre. (Este es un buen propósito para esta Cuaresma…. y en el Tallercito para “Descubrir y potenciar mi vida” de este fin de semana: viernes 17 y sábado 18 de marzo tendremos esto muy en cuenta… te invito).

Dios te bendiga. Padre Óscar Chavarría. Correo: padreoskar@gmail.com

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