El encuentro de Mauricio con su madre biológica y con doña Roque

Ahora tiene muchos proyectos en mente

HOY

 

Después de ser arrojado a una letrina por su propia madre al momento de nacer, Mauricio (quien logró sobrevivir) estuvo internado por 18 días en un hospital de Estelí, en ese momento el centro médico alertó a la Policía Nacional del hecho y querían llevar al bebé a un orfanato en Managua.

Sin embargo, doña Lucila —quien es tía paterna de Mauricio— luchó por su custodia al conocer el caso. “Cuando yo salí de los 18 días de estar en el hospital, ella dijo que empezaron a cuestionarla diciendo que éramos pobres, que no iba a tener los suficientes recursos para mantenerme, pero luchó y luchó hasta que por fin decidieron que ella legalmente fuera mi mamá”, expresó Mauricio quien lleva el apellido Rodríguez por su madre adoptiva.

Después, Mauricio junto a sus tres hermanas y su mamá emigraron hacia Estados Unidos y la primera vez que Mauricio vino a Nicaragua fue cuando tenía siete años de edad y visitó a unos familiares en Estelí.

Siempre pensó que Lucila (la mujer que lo crió) era su madre biológica.

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Mauricio Rodríguez tiene un negocio de raspados en Estelí y cuenta su historia en pequeños cuadros en la pared. El negocio también aporta ganancias a la Fundación Árbol de la Vida. HOY/Priscila Gómez

La verdad

Posteriormente venían a Nicaragua cada año, pero cuando tenía 15 años jamás olvidará el momento en que como si se tratara de una novela, escuchó a su mamá Lucila discutir con un tío que era el momento en que Mauricio debía saber la verdad.

“Yo entré y escuché esa conversación, pero no les dije nada, hasta que llegamos a los Estados Unidos fue donde yo hice una pregunta y les dije lo que había escuchado a una de mis hermanas y ahí fue donde se unieron todas a contarme lo que había sucedido”, dijo Mauricio.

El padre biológico de Mauricio siempre estuvo muy cerca de él porque también vivía en los Estados Unidos y su mamá Lucila siempre le dijo que él era su padre, pese a que las hermanas de Mauricio lo llamaban tío.

Pero aquel hombre nunca tuvo un acercamiento hacia el niño. Es por eso que cuando Mauricio escuchó la historia de la boca de la mujer que lo protegió toda su vida, empezó a sentir odio hacia su padre.

“Empecé a sentir odio por mi papá, porque mi papá siempre estaba ahí y él sabía lo que había sucedido y nunca fue un padre entonces al yo darme cuenta de lo que sucedió le sentí más odio”, dijo Mauricio.

El mismo año que el joven de 15 años conoció la verdad acerca de su origen decidió conocer a su madre biológica, a aquella mujer que sin piedad lo había lanzado hacia el fondo de una letrina sin importarle que su hijo muriera.

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Esta es la letrina donde una mujer arrojó a su bebé recién nacido en Estelí en los años 80. HOY/Priscila Gómez

“Dios empezó a trabajar en mi corazón, yo sabía que tenía que perdonarla, entonces la única manera que yo iba a poder perdonar es teniéndola frente a frente”, dijo Mauricio.

La madre biológica de Mauricio, solo conocida como Maruca, aún vivía en Estelí y este se dirigió hasta su vivienda en compañía de sus hermanas y su mamá Lucila.

Pero nada de lo que Mauricio había pensado pasó en aquel encuentro donde era resguardado por sus hermanas y su mamá como con temor que le pasara algo.

Cuando Mauricio llegó a la vivienda de su mamá, le entregó una Biblia y le dijo que la perdonaba. “Fue muy duro, fueron emociones encontradas”, dijo.

Él solo quería una explicación, pero Mauricio no notó en su madre arrepentimiento alguno, el encuentro duró unos cuantos minutos.

Esa ha sido la única vez que Mauricio ha tenido contacto con su madre, después de unos años esta lo buscó con la intención de pedirle dinero.

La mamá biológica de Mauricio aún vive en Estelí junto a cuatro hijos más. El padre de Mauricio falleció hace algunos años.

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Mauricio conoció a doña Roque a la edad de 20 años. HOY/Priscila Gómez

  • jose sandino

    Dios te bendiga eres un gran hombre de Dios

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