El león rojo del circo

Disfrute con su familia de éste cuento que envuelve a un simpático león y unos ricos tomates

cuento leon

Carlos Manuel Peña Baca
HOY/ Colaboración
Llegó una vez a la ciudad Pícoro un circo llamado Los Hermanos Hernández, todo aquello era una algarabía, había rótulos por donde quiera que decían: “¡Atención! ¡Atención! Llegó el circo Los Hermanos Hernández. Gran función esta noche a las 7:00; segunda función 9:00 de la noche. Valor de la entrada C$ 20.00, no te lo puedes perder”.

El pueblo estaba alborotado, esperando ver a los payasos, acróbatas y animales. Yo quería ir, porque nunca había estado en un circo. Hablé con mis padres para ver cuál de los dos me podía llevar. Mi papá me dijo que no podía, pero me dio dinero para que mi mamá me llevara.

Llegada la hora nos fuimos mi mamá, mi hermano y yo. Aquello estaba tremendo, lleno a reventar, no cabía ni una sola aguja. Todos estábamos muy inquietos, desesperados por el inicio del gran espectáculo. Cuando cerró el circo estuvo muy iluminado. De pronto salió el presentador anunciando el primer acto: fue un malabarista con cinco pelotitas sobre un barril que avanzaba de adelante para atrás; el segundo acto fue un payaso muy divertido, que decía chistes y formaba figuras con globos y se los daba a los niños; y en el tercer acto, un hombre entró a la jaula de un tigre. El tigre parecía un lindo y obediente gatito, pues el hombre lo acariciaba. Todo fue emocionante, vi cosas que no me esperaba, estaba muy emocionado por ver la segunda función.

El primer acto se trataba de un hombre rodeado por cuatro leones. Ellos caminaban a su alrededor y se detenían a su orden, pero al terminar el acto, una persona estornudó muy fuerte y uno de los leones se asustó, saltando encima del domador y salió corriendo entre el público que se asustó, las mujeres gritaban, los niños lloraban y los hombres ponían a salvo a sus familias; en el bullicio, las puertas se abrieron y el león, muy asustado, salió corriendo, los trabajadores del circo lo fueron a buscar para agarrarlo, porque era un peligro.

Corrieron y corrieron detrás de él por todos lados, hasta que de pronto llegó a un mercado, se detuvo ante un puesto de tomates, la dueña de los tomates entró en pánico y no halló qué hacer, no le quedó más que salir huyendo. El susto fue tan grande que hasta los tomates botó y le cayeron al león sobre su cuerpo. Los tomates se destriparon y quedó todo lleno. En ese instante, el león quedó más asustado e inmóvil, fue entonces cuando los hombres lo agarraron y lo llevaron de nuevo al circo y lo bañaron.

No van a creer, el león quedó rojo y el espectáculo fue mucho mejor.

A partir de esa noche, el circo se hizo más famoso por su león rojo, pues todos querían conocerlo. Era divertido verlo de ese color.


El autor tiene 11 años y cursó la metodología Leo, comento, imagino y creo (LCIC).

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