La importancia de visitar al psicólogo

La psicología se encarga de dar soluciones y respuestas a los conflictos del ser.

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Francely Navarro H.
HOY

Ningún ser humano es omnipotente, todos estamos propensos a los deslices, las contrariedades, los miedos y traumas.

Nadie se salva del tedio laboral del día a día, del cansancio en los hombros, de la decepción generada por la rutina, de la tristeza irremediable cuando se pierde a un ser querido, de la violenta depresión que prosigue después de una ruptura amorosa, nadie puede escaparse de la realidad de su pasado y su presente… todos en algún momento de la vida somos como un libro abierto, expuestos y vulnerables.

Por eso, no es conveniente aislarnos, poner una coraza entre nosotros y el mundo, hay que buscar ayuda, hablar de eso que nos afecta y no nos deja avanzar, expresárselo a un especialista, alguien que no dudará en dar los mejores consejos.

No obstante, es lamentable que en pleno siglo XXI se siga creyendo que los únicos que necesitan ayuda, son las personas con problemas mentales.

El psicólogo clínico Róger Alfredo Martínez explica que esta forma de pensar ha limitado el desarrollo cognitivo y psicológico de muchas sociedades del globo, y Nicaragua, no es la excepción.

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“Algunos nicaragüenses tienen un marcado tabú acerca de los psicólogos, ellos piensan que la gente común y corriente no debe visitarlos porque sus problemas son menores, no consideran vital crear una cita y conversar de sus cosas con alguien que apenas conocen”, refiere el experto.

También destaca que otra de las causas por las que no se busca a un doctor es por la falta de dinero. Esto es comprensible, pero, cabe destacar que no solo existen los consultorios privados, también hay hospitales públicos donde se brinda atención gratuita.

“Muchas veces las personas se centran en sus problemas y no dan paso a las posibilidades”, señala el especialista.

En definitiva, acudir a un psicólogo es indispensable para todo ser humano, no hay excusa que pueda contradecir tal afirmación.

“Es una herramienta muy útil ya que permite mejorar nuestra personalidad y entendernos mejor a nosotros mismos, posibilita la sanación, la aceptación, nos ayudará a levantar el autoestima, incrementar la confianza, plantearnos metas y escuchar otras estrategias, un psicólogo nos enrumbará en el camino de la estabilidad, el equilibrio y la felicidad”, agrega Martínez.

Una relación de amistad

Según el experto en Psicología existe una frase muy popular entre los jóvenes y adultos con algún padecimiento emocional: ¡Mi mejor amiga o amigo es mi psicólogo a él o a ella sí le cuento todo!

“Hablar con los amigos a veces no es tan objetivo ya que ellos nos tienen aprecio y aunque estemos mal a veces, no nos lo dirán por no lastimarnos, siempre van a estar de nuestro lado. Mientras que el psicólogo escuchará, valorará, conectará, interpretará y dará un razonamiento científico acerca de la situación”, apunta.

Es recomendable que se eliminen esas ideas retrógradas en torno a la salud mental y que visite al psicólogo.

Enfrentarse con uno mismo
El psicólogo clínico indica lo siguiente: Ir al psicólogo no es de locos, es de valientes, es de personas totalmente cuerdas que están dispuestas a enfrentarse consigo mismas. Buscar ayuda no tiene que ser ni una derrota ni un acto desesperado. Está bien parar y dejar de intentar ser fuertes todo el tiempo, no siempre se tendrá el control absoluto de las cosas. Tarde o temprano se llega a la conclusión de que es tiempo de buscar ayuda, es preciso no esperar a que se haga tarde.

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Cuándo ir a la consulta
1. Problemas para conciliar el sueño y descansar, generalmente porque no se puede desconectar de los problemas que uno tiene. 2. Se siente agresivo, irritable, con cambios de humor que no se pueden controlar. 3. Pérdida de control sobre los acontecimientos diarios. 4. No se controlan las emociones, se llora con facilidad y afloran, sin poder evitarlo, la rabia, la tristeza, la angustia, la impotencia, etc. 5. Surgen problemas físicos como consecuencia de problemas: dolores en diferentes partes del cuerpo, presión en el pecho, aumento de la frecuencia cardiaca, hiperventilación o respiración muy superficial y acelerada, sudoración, etc. 6. Se siente incapacidad para resolver situaciones graves que puedan producirse en el ámbito familiar, laboral o social. 7. Se siente que no se es capaz de analizar las cosas con objetividad y actuar con inteligencia. 8. Se tienen pensamientos negativos, catastrofistas u obsesivos o fijaciones que condicionan la vida cotidiana. 9. Deseo de morir o sensación de que su vida ya no tiene sentido. 10. Piensa que todo el mundo está en su contra. 11. Ha fallecido un familiar o una persona muy cercana y no es capaz de asumir su ausencia, condicionando su vida diaria. 12. Vive en soledad, sin orden, comiendo cualquier cosa y en cualquier momento y no hace nada por relacionarse con otras personas.
Fuente
Lic. Róger Alfredo Martínez, psicólogo clínico, atiende en: Clínica Redemptoris Mater, calle nueva del cementerio 1 cuadra al lago. Granada, Nicaragua. Teléfono: 85849784 .

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