Carpintero fue macheteado por sujeto que está prófugo de la justicia

Arsenio Molina Jiménez perdió su mano izquierda producto de un machetazo que supuestamente le propinó Herlio Jarquín.

Mynor García – HOY/Carazo

Trece días han pasado desde que Arsenio Molina Jiménez, de 42 años, perdió su mano izquierda, producto de un machetazo que le propinara supuestamente el prófugo de la justicia Herlio José Jarquín Cortez.
Molina es originario de la comunidad de Sontole, Diriamba. Es carpintero y agricultor, pero por su estado no puede seguir trabajando, aunque de él dependen su mujer y dos de sus hijos.

Con la voz baja y desde una silla mecedora, cubriéndose parte de su brazo cercenado, comenta lo que sucedió el 1 de enero como a eso de las 1:00 de la madrugada, cuando recibía el Año Nuevo.

“Yo estaba aquí en mi casa con un chavalo y un amigo, parece que él (Herlio) se quería meter, porque la puerta estaba abierta, pero como una perra le ladró, no pudo y nosotros nos salimos a asomarnos. Él se corrió para abajo del camino y nos voló primero cuatro disparos, luego otros cuatro más, pero como se quedó sin tiros siguió corriendo”, comentó el agricultor.

Explicó que él y sus amigos no se dieron por vencidos y que continuaron con la persecución, “nosotros fuimos a ver quién era, el hombre se metió a un potrero y ahí nos atacó”.

carpintero
Don Arsenio Molina Jiménez, de 42 años, fue una de las víctimas de Herlio Jarquín Cortez. HOY/ Mynor García

Ya había sido amenazado

Refirió que en diciembre el sospechoso ya había intentado ingresar a su vivienda, “él me puso una pistola en el pecho, se me abalanzó y me pidió reales, pero forcejeé con él, andaba encapuchado y solo los ojos se le miraban”.

Argumentó que el día que fue agredido identificó a su agresor, porque su barrio estaba iluminado y porque cargaba una lámpara.

Comentó que estando en el hospital fue visitado por algunos oficiales, pero que ya antes había puesto la denuncia en la estación policial de Diriamba.

Actualmente, este hombre y su familia sobreviven de la ayuda de sus vecinos que le suministran alimento y un poco de dinero, pero Arsenio no pierde las esperanzas de conseguir una prótesis para realizar su trabajo.

Organizados

En esta comarca, ubicada detrás del Cementerio Nuevo, a las 6:00 p.m., la gente tiene sus puertas cerradas, temen que Jarquín regrese y siga cometiendo más delitos, solo esperan que la Policía logre capturarlo.

Sin embargo, muchos de estos pobladores se han organizado y han creado vigilancia en la zona, para evitar ser agredidos por el supuesto psicópata.

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