El elefantito

Un bonito cuento para leer en compañía de los más pequeños del hogar.

 

Maynor Xavier Cruz

HOY/ Colaboración Captura

Un elefante se había perdido en la selva y tenía mucho miedo de estar solito, por dormilón se quedó abandonado; su manada había partido muy de mañana y nadie quiso despertarlo. Él sabía que tenía que partir, pero quiso seguir durmiendo un rato más, mientras ellos iban avanzando. “Los alcanzo luego”, dijo aún somnoliento. Ellos iban avanzando más y más y él seguía de holgazán. A lo lejos se escuchaba cómo sonaban sus trompas.

Cuando despertó tendrían muchas horas de viaje, entonces se dispuso a alcanzarlos, corrió y corrió, lloraba y lloraba… A media selva se detuvo, porque estaba triste. El señor pájaro descendió de las alturas y se posó en una rama.

—¿Qué te pasa? —le preguntó al verlo tan triste.

El elefante levantó la vista y le contó lo sucedido. Luego de escucharlo, el señor pájaro, dijo:

—No te preocupes, yo te guiaré. No están muy lejos, conozco un atajo —quiso animarlo.
Era cierto. Ellos iban en fila india.

El elefantito sonrió y comenzó su viaje. En el camino se iba topando con animales de otras especies y los iba saludando, ellos a su vez, le respondían. Conoció monos, cocodrilos, lagartijas, ardillas y otros.

Quedó en que algún día pasaría a saludarlos y jugar con ellos. Sonaba su trompa en señal de saludo o despedida.

Después de tres horas de viaje, llegó cerca de su manada y corrió para coger con la trompa la cola del último.

Le agradeció mucho al señor pájaro por su ayuda, aquel se despidió desde los cielos y cogió una ruta contraria a ellos.

Ilustración: Cristopher Vallejos

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