Carlos Monasterios será el “as” del Bóer en la Profesional

Monasterios estuvo en Grandes Ligas con los Dodgers de Los Ángeles y una lesión lo sacó de ruta

Los Angeles Dodgers Carlos Monasterios pitches against the Philadelphia Phillies Jayson Werth Tuesday, August 31, 2010 at Dodger Stadium in Los Angeles,California. © Jon SooHoo/LA Dodgers 2010
Carlos Monasterios lanzanzo frente a Filadelfia en el  Dodger Stadium en Los Angeles,California.
© Jon SooHoo/LA Dodgers 2010.

HOY

Carlos Monasterios ha vivido por su brazo y espera seguir viviendo por él. Ese miembro de su cuerpo lo llevó a lo más alto del beisbol, las Grandes Ligas, donde hizo su primera aparición con los Dodgers de Los Ángeles en 2010 con 24 años de edad. Después de eso, su historia cambió, o mejor dicho, fue su brazo el que cambió.

Monasterios tiene una cicatriz en la parte interna de su codo derecho. Es un rayón largo y cenizo en su piel morena. Es el comprobante de que, inducido por molestias a la hora de lanzar, decidió someterse a la cirugía “Tommy John” en 2011, un procedimiento médico que sustituye el tendón dañado del codo por uno de otra parte del cuerpo.

La famosa cirugía de los lanzadores solo tuvo efecto en Monasterios después de la segunda operación. La recuperación fue lenta y los Dodgers terminaron prescindiendo de él en abril de 2012, con números de tres ganados y cinco perdidos y una efectividad de 4.38 en 88.1 innings lanzados en 32 juegos, desde entonces, el nacido en el estado de Miranda, Venezuela, comenzó el peregrinaje de vuelta.
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Carlos Monasterios. Foto: Uriel Molina.

Han pasado cinco años desde la lesión de su codo derecho y uno menos de su salida de Grandes Ligas, pero Monasterios, quien vestirá la camisa del Bóer en la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN), cree que su brazo puede llevarlo de regreso al escenario de las estrellas, en el que un día estuvo.

“Ha sido un poco duro, me he mantenido fuera del beisbol un buen ratito, pero gracias a Dios y al apoyo de mi familia, de mi novia, sigo motivado. Hay otros lanzadores que recaen, se hunden en el mal momento, sin embargo, pienso que esta oportunidad en Nicaragua es idónea para demostrar que me he recuperado”, comentó Monasterios ayer en la entrega de uniformes a los jugadores del Bóer.

De hecho, Monasterios será el abridor número uno del equipo capitalino, que verá acción contra los campeones Gigantes de Rivas este viernes en el partido inaugural, y arriba de la loma, estará pendiente de que sus disparos lo hagan lucir en estado óptimo, sobrepasando las 90 millas con su recta, disminuyendo la velocidad en cambios y burlando el viento con los sliders.

“Mi misión es ayudar al Bóer en todo momento. Hacer un gran trabajo para encaminarnos al campeonato. Ya estuve en Estados Unidos, México, Venezuela y ahora en Nicaragua, y el futuro solo Dios lo sabe”, dijo.

La vida es así, piensa Monasterios, nunca te repite los lanzamientos
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