“Pegados en el vicio”, la realidad que viven muchos huelepegas dentro del mercado

El mercado se ha convertido en el refugio de cientos de inhalantes

Fotos:Roberto Fonseca/Fotoarte:Félix Castillo

Fotos:Roberto Fonseca/Fotoarte:Félix Castillo
Fotos:Roberto Fonseca/Fotoarte:Félix Castillo

Apenas tenía seis años cuando empezó en el mundo de los vicios. Ha probado el alcohol, el cigarro y la pega, esta última es su favorita porque —según él— desde que la probó no ha pasado ni un solo día en que no la inhale.

“¿Qué te puedo decir? Soy un huelepega que no tiene dónde vivir, tengo once años y me refugio en este mercado (el Oriental), ni siquiera tengo para comer, y mis padres también son huelepegas”, responde “Juancho”, un adolescente que forma parte de las víctimas que viven atrapados en el mundo de la pega.

Es imposible hacer un cálculo del número de huelepegas que deambulan por el Oriental, solo es válido mencionar que dentro de estos un buen porcentaje son menores de edad.

Doña Carla Salgado es una comerciante que tiene más de 20 años de trabajar en el sector del Gancho de Caminos. Ella refiere que el número de inhalantes dentro del mercado va en aumento.

“Este es un problema de años, hay muchos niños que viven en las calles de este mercado porque la adicción a la pega les ha destruido sus hogares, varios de ellos no tienen padres, quizás nunca fueron a la escuela y jamás han tenido una mano amiga que les brinde apoyo para salir de esa triste vida que llevan”, agrega.

Su cuerpo luce un poco maltratado, de bajo peso, porta unos harapos como vestimenta y ya ni siquiera puede ponerse de pie; se arrastra en las calles del antiguo Cine México, donde lo conocen como el “Negro”, ni siquiera recuerda su nombre ni qué edad tiene, el balbuceo de sus labios pone de manifiesto que la voz poco a poco la ha perdido.

En riesgo

Erwing Cruz, vende productos plásticos en la zona del Cine México, él manifiesta que este es un punto clave donde cientos de huelepegas se refugian.

“Él (el ‘Negro’) lleva años viviendo en las calles del Oriental y aunque no tenga qué comer, el vaso con pega en las manos nunca le falta. En ocasiones ha tenido convulsiones, imagino que es un efecto del mismo vicio”, relata Cruz.

Los comerciantes señalan que en ocasiones han visto cómo un grupo de personas de una congregación religiosa se acercan al sector de El Calvario y llevan ropa, alimentos y palabras de ánimo a estos desamparados, pero su vicio no termina ahí ya que en ocasiones estos hasta venden las provisiones que les llevan para comprar un vaso con pega.

“Debemos reconocer que son personas que necesitan ayuda profesional, pero no deberían estar aquí en el mercado. El gobierno debería crear zonas de albergue para ellos, darles un tipo de rehabilitación y terapia, porque dentro del Oriental a veces estos representan un peligro. He sido testigo de varios robos a manos de inhalantes”, argumenta Cruz.

Sin albergues

Hasta el día de hoy los comerciantes no conocen la existencia de ningún centro de rehabilitación dentro del mercado, sus callejones y viejas construcciones son los únicos refugios para estos, quienes poco a poco mueren en vida.

De acuerdo con el médico internista Javier Cepeda, el pegamento es un material de componentes muy fuertes que pueden producir daños irreversibles en el cuerpo humano, su uso continuo puede causar lesiones en todo el organismo, principalmente en las vías respiratorias, riñones, hígado, corazón y la médula ósea, es decir que produce leucemia.

“Muchos menores de edad y adultos que usan esta sustancia suelen estar mal nutridos y anémicos. Ellos se dedican a un proceso de autodestrucción verdaderamente deplorable por huir un momento de la realidad, ya que esta sustancia causa un estado alucinógeno, además que elimina el apetito y crea dependencia”, explica Cepeda.

El Oriental refleja un porcentaje de la realidad que se vive en Nicaragua, es refugio de muchos necesitados a quienes les urge una ayuda institucional.

  • Luis

    La pregunta es porque no castigan a los qué venden la pega Ellos son los responsables al seguir vendiendo pega en que cantidades la venden,no deberían de venderla a personas enviciadas como estos jóvenes o mayores,debería ser delito

  • Netty

    El culpable es el Gobierno y las autoridades del Mercado Oriental… que no buscan solucionar ese problema de estos muchachos desamparados..
    Pues lo deberian de recoger a todos sin dejar ninguno y llevarlos a un centro de rehabilitacion social ..
    Tantos impuestos que cobran en el Mercado y no se interesan por poner un fin a ese problema social… . de cada comerciante que paga sus diarios en el mercado porque no distribuyen un porcentaje que sirva para mejorar la vida de estos muchachos , sacandolos de ese estupido vicio …

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