Tesoro dentro del mercado

El museo del folclor, un sitio para visitar cubierto con las murallas de un castillo medieval

guia dominical

Mario Mairena Martínez

HOY / MASAYA

Con muchas versiones, en diferentes pueblos, la leyenda de “La llorona” se encuentra plasmada en una figura dentro del museo del folclor, en la ciudad de Masaya.

La imagen de “La llorona” se ubica al lado de “La cegua”, por delante de la “Chancha bruja”, en una serie de espantos nicaragüenses que valen la pena ir a ver para darnos cuenta lo que asustaba a nuestros antepasados.

“La llorona” y “La cegua” son dos leyendas que tienen algo en común: el romance en tiempos de la colonia, entre dos mujeres, una indígena y una mestiza, con igual número de españoles.

De “La llorona” se ha venido contando, de boca en boca, que ese mote le quedó a una indígena que se enamoró de un español, pero el hombre la abandonó cuando la mujer salió embarazada. Fue tanta su decepción que al nacer la criatura la lanzó a un río y al reflexionar por lo que había hecho, quiso rescatar a la criatura , pero ya era tarde, el río se llevó al recién nacido. Lo que quedó de esa relación fueron lamentos y llantos que corrieron de boca en boca para calificar a la indígena como “La llorona”. “Sí seguís llorando te va a salir la llorona”, era lo que decían nuestros abuelos a sus hijos.

Mientras la leyenda de “La cegua” tiene un origen parecido, aunque esto fue porque una madre prohibió a su hija tener relaciones con un español y fue tanto el enojo de la joven que hizo el intento de agredir a su progenitora, pero una mano oscura salió de la nada para detener el impulso violento y lanzarle una condena.

“De ahora en adelante, no volverás a levantar tu mano contra tu madre y andarás errante por los pueblos con un rostro que nadie querrá ver”. Y así fue, la joven que antes tenía un rostro precioso, desde ese momento se le hizo grotesco de tal forma que ningún hombre quería estar cerca de ella.

Fue tanto el desprecio que sintió la joven, que salió huyendo del pueblo para salirle a cuanto hombre divisaba en los caminos, se le montaba detrás del caballo con el rostro tapado y cuando el jinete hacía el intento de besarla lo que tenía ante sus ojos era para pegar gritos.

Poca información

En el museo del folclor, inaugurado en octubre del año 2012, no hay mucha información disponible de todo lo que hay en su interior. La entrada a este varía, los turistas extranjeros pagan dos dólares y los nacionales 10 córdobas.

En la recepción, si pide brochures o documentos de información, la respuesta es que no hay nada, algo que la Alcaldía de Masaya debería garantizar al visitante local y extranjero.

“La Chancha Bruja”

Lo anterior no quita que, apoyándose en lo que se ha escrito sobre los espantos nicaragüenses que se miran en imágenes dentro del museo, se busque información en internet sobre estos.

Es así que delante de “La cegua” y “La llorona” se encuentra “La chancha bruja”, que según las diferentes versiones de esta leyenda, era una bella mujer que al quedar viuda, por las noches se iba al cementerio a bailar sobre las tumbas para llamar al mismísimo demonio, que la convertía en una gran chancha que salía a buscar víctimas.

Un valiente enamorado

Sin embargo cuenta la leyenda que existió un valiente enamorado de nombre Martín, quien tomó valor en una cantina para ir a interceptar a la viuda cuando esta fuera rumbo al cementerio.

Fue así que al ver a la mujer, vestida de negro, se le acercó para decirle lo bonita que era y así la viuda terminó enamorada de Martín, con quien se encontraba en el cementerio para evitar los rumores del pueblo.

Tomado del portal: “Mitos y leyendas de mi región”, encontramos lo siguiente: “Martín el bravo” regresa a la cantina, sus amigos impacientes le preguntan sobre la chancha bruja y este contesta: “Qué bruja, si era un ángel”.

Cuentan las abuelas que el tal Martín se hizo cargo de la viuda y no se volvió hablar más de “La chancha bruja”, poniéndose de moda la siguiente cumanana:

“Qué bonita es la mujer ajena

más si esta es viuda

y si el demonio la ayuda

se le olvida toda pena”.

No solo leyendas

En el museo del folclor de Masaya no solo puede remontarse a las leyendas que surgieron de las historias de nuestros antepasados, sino que puede nutrirse de ese sabor cultural propio de Masaya.

Por ejemplo en su interior se encuentran representaciones de las danzas tradicionales de la localidad como Los Diablitos, el Baila de Negras y Los Agüizotes, entre otras.

Además, se pueden apreciar fotografías llenas de color, tomadas por Óscar Duarte, César Correa y el reconocido periodista y folclorista Wilmor López, en las que no falta la festividad de San Jerónimo, patrono de los masayas.

Ver un fogón propio de nuestra cultura, hamacas colgadas llamando a descansar, es una experiencia única que solo se vive al entrar en este museo en el cual destaca la marimba que perteneció a don Trinidad Dávila.

Cumplirá 128 años

El museo del folclor, ubicado en el interior del mercado de Artesanías de Masaya, fue inaugurado el 15 de octubre del año 2012, para ello contó con financiamiento de España.

Para llegar al museo, primero hay que pasar la entrada al mercado de Artesanía, el cual siempre atrae por parecer la muralla de un castillo medieval.

La construcción de este mercado se remonta al 18 de septiembre de 1888, o sea que el próximo domingo estará cumpliendo 128 años, fecha en la que se firmó el contrato con la empresa Gil Pimentel Ings., que inauguró su edificación en 1891.

Según datos históricos, este mercado actual no es igual al que había en 1966, cuando un incendio destruyó todo su interior, quedando en pie solo su estructura perimetral que llama la atención de los visitantes.

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