La llave y el conejo castigado

Le invitamos a leer este bonito cuento en compañía de sus hijos

cuento

Nicole Urbina Orozco
HOY/Colaboración

En una casa vivía una llave.

Un día, cuando la llave estaba dormida, llegó un conejo a ensuciarse alrededor de la pata donde ella estaba.

Cuando despertó, la llave dijo:

—¡Este conejo me ensució mi patita linda!
Llegó la dueña a llenar un balde de agua, no se fijó y ¡Pum!, cayó y dijo:

—¿Quién ensució la pata de mi llave?

—Fue ese conejo bandido —le contestó un viejo calzonudo.

—Hoy le pongo una trampa —dijo la vieja.

Cuando llegó la noche la señora, dueña de la casa hizo un muñeco de cera, al que también le hizo pantalón, camisa, sombrero, pelo y botas. Cuando llegó el conejo bandido, le dijo al muñeco:

—Señor, ¿me deja pasar por la llave?

Entonces, agarró un tomate y una sandía, pero el muñeco no le contestó. El conejo dijo otra vez:

—Señor, le estoy diciendo que me regale una sandía y un tomate.

No le contestó el muñeco. Y volvió a decirle el conejo:

—Ahora te pego.

¡Pum! Le tiró un golpe con una mano y quedó pegado.

—Tengo la otra —le dijo el conejo.

Le tiró otro golpe con la otra y también quedó pegado. Le tiró golpes con los dos pies, pero también quedó pegado. Le tiró con la cabeza y también le quedó pegada.
Entonces, la señora salió y dijo:

—Ahora sí, te tengo por ensuciar mi llave, te va a pasar algo…

Metió un asador al fuego y se lo puso en el traserito al conejo, que salió corriendo con mucho dolor.

—¡Por cochino! ¡Por cochino te pasó eso! —le dijo la llave.

La autora tiene 10 años.

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