Aventura dentro del mercado

Cargadores se exponen al sol y la lluvia para llevar el pan a su mesa

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Por día, estos cargadores pueden llegar a hacer hasta seis recorridos dentro del mercado. HOY/Foto: Manuel Esquivel

HOY

El desempleo o el anhelo de ser su propio jefe han sido el motor de muchos trabajadores de este centro de compras.

Paulino Hernández es uno de ellos, pues hace 36 años decidió acarrear la mercadería de los comerciantes del Oriental, para poder llevar el alimento a su hogar.

Al llegar al mercado fue recibido por el sol, la lluvia y muchas veces el maltrato de algunos comerciantes, fue así que descubrió las primeras dificultades en el desempeño de su labor.

“Ningún trabajo es fácil, cada uno tiene su dificultad, pero en este he aprendido que necesitás dar tu mejor cara todos los días aunque el panorama no sea el mejor”, expresa Hernández, quien se mantiene en el sector de la antigua Jabonera.

Las discusiones con algunos vendedores han ido incrementando con la ampliación del mercado, debido a que las calles se han hecho más estrechas dificultando el paso de estos trabajadores.

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Imágenes como estas son normales para los comerciantes de este centro de compras. Manuel Esquivel

“Cuando yo inicié en esto, el mercado era otro: era pequeño, pasaban las rutas (buses), había más espacio, pero conforme aumentaron las necesidades de la población, así creció el Oriental”, añade Hernández.

Honradez

Gran parte de los cargadores que prestan sus servicios en este centro de compras tienen más de 10 años laborando en lo mismo y afirman tener una sola clave para poder durar tanto.

“Tengo 18 años de ser acarreador, he visto un montón de gente venir con sus carretillas y luego irse porque según ellos no les va bien en esto, pero eso es mentira, si sos honrado tus clientes te recompensan”, manifiesta Manuel Díaz, quien trabaja desde las 7:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.

La recompensa a la que se refieren estos cargadores es la fidelidad de cada uno de los que conocen de sus servicios, pues cada vez que un comerciante necesite movilizar su mercadería recordará a Manuel o Paulino por ser ejemplos de honradez.

No todo es oro

Después de haberse adaptado a pasar horas en el sol o la lluvia y lograr disfrutar de sus salarios, con los años llega la peor parte del trabajo, pues aparecen las consecuencias de halar hasta 20 quintales por recorrido.

“Cargar tanto es sobre esforzar nuestra espalda, nuestros brazos, nuestros cuerpos y esto los años nos lo cobran caro”, cuenta Paulino, quien tiene uno de sus tendones reventados a causa de su trabajo.

Hernández necesita ser operado para reubicar el tendón y recuperar la fuerza en su brazo derecho, pero esto lo alejaría del mercado.

La única medida que toman para su seguridad, es fajarse la espalda, ya que son muchas las veces que han sentido fuertes dolores que les hacen temer, pero jamás detenerse.

Ser cargador o acarreador es uno de los trabajos más solicitados por los comerciantes, esta es razón suficiente para que estos hombres hasta diseñen sus tarjetas de presentación para ofrecer sus servicios.

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Descargar la mercadería de los buses que vienen de los departamentos es una de sus funciones. Manuel Esquivel

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