Una historia repetida

Madre e hija crecieron dentro del sector de mariscos

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Las dificultades de la vida las motivan a seguir siempre adelante y unidas. Manuel Esquivel

HOY

Historias similares a la de esta madre e hija hay por montón dentro del mercado.

Alba Cuarezma era una niña cuando su mamá la llevó por primera vez al mercado, ella recuerda que su madre vendía todo tipo de mariscos, pero nunca se interesó en saber más del negocio, sin imaginar que una historia parecida le esperaba con su familia.

El tiempo fue pasando y a sus 22 años Alba se convirtió en madre de una niña a quien decidió llamar Shirley Cuarezma y a quien llevó al mercado desde pequeña porque no tenía quién cuidara de ella.

“Recuerdo que a mi hija la traje de tres años aproximadamente, ella jugaba de un lado a otro aquí en el mercado, era como ver mí historia”, asegura Cuarezma.

Con los años doña Alba tuvo tres hijos más y todos fueron varones, convirtiendo a Shirley en su amiga fiel, pues era la única que se interesó en apoyarla con el tramo de mariscos que debió asumir con la muerte repentina de su mamá.

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La venta de conchas y de mariscos en general ha sido “el machete” de estas dos madres. Manuel Esquivel

“Cuando muere mi madre, el golpe fue muy duro y lo último que quería era venir a vender al mercado, pero luego decidí regresar, pues era parte de lo que me quedaba de mi madre y en todo este proceso mi hija ha sido mi apoyo”, expresa Alba.

Shirley tampoco imaginó que algún día quedaría trabajando con su mamá, pero se convirtió en madre muy joven y le tocó trabajar para dar el sustento a su hogar como lo había hecho por tantos años su mamá.

“Tuve joven a mi primer hijo, pero convertirme en madre me ayudó a entender muchas de las cosas que mi mamá me advertía”, asegura Shirley.

Unidas

Según esta joven de 27 años, pasar los días trabajando con su mamá, le ha permitido una mejor relación.

“Trabajar juntas ha hecho que tengamos una excelente comunicación. La vida nos ha unido mucho más”, añade Shirley.

El reto asumido por estas dos madres es seguir trabajando por un mejor futuro, pues aún viven juntas y tienen metas compartidas.

“Queremos seguir manteniendo este puesto que ya tiene un poco de nuestra historia, pues ha sido el machete de mi madre, el mío y el de mi hija”, añade doña Alba.

Para hoy 30 de mayo, estas dos madres y amigas tienen pensado celebrar juntas con una cena organizada para toda la familia, pues consideran que los hijos han sido su más grande bendición.

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