Pobladores que viven a orillas de un cauce piden ayuda

Familias viven con temor de que las corrientes arrasen con sus humildes viviendas.

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Piedras y basura conforman la calle que conduce hacia los hogares de los pobladores del barrio Frawley. HOY/ Mariela González

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Piedras y basura conforman la calle que conduce hacia los hogares de los pobladores del barrio Frawley. HOY/ Mariela González

Rogándole a Dios un amparo, antes de que ocurra una desgracia, viven más de diez familias a orillas de un cauce natural en el barrio Frawley, ubicado en el Distrito III de Managua, exactamente en el kilómetro siete y medio de la Carretera Sur.

El pensamiento de que sus viviendas se derrumbarán en cualquier momento que empiece a llover fuerte, es lo que atormenta día y noche a estos ciudadanos.

Luz Vargas es una de las afectadas, su casa está ubicada a la entrada del cauce, pero ella aduce que los más perjudicados son los que viven a la desembocadura de este.

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“Aquí hay varias familias perjudicadas, cuando llueve las grandes corrientes de agua nos impiden la salida de este lugar, porque la calle es la misma zanja del desaguadero”, compartió Vargas.

En reiteradas ocasiones las autoridades municipales han visitado a los afectados inspeccionando la forma insegura en la que habitan, pero hasta hoy no han podido brindarles ninguna solución.

“Hemos pedido a los funcionarios de la Alcaldía que nos vengan a sacar de aquí, pero no hemos obtenido respuestas, solo dijeron que buscarían un lugar en dónde reubicarnos, pero ya llevamos mucho tiempo a la espera de que cumplan esa promesa”, aseguró Orlando Campos, quien tiene más de veinte años de vivir en este lugar.

Los habitantes de este sector dijeron que este cauce sirve de entrada y salida al poblado, por lo que cada vez que llueve tienen el temor de ser arrastrados por las fuertes corrientes.

“Nuestros días de angustia no tienen fin, pero tenemos fe en Dios de que él nos guardará de cualquier derrumbe, no podemos optar por irnos a otro lugar por nuestra propia cuenta porque no tenemos adónde más ir, solo esperamos que los funcionarios se pongan la mano en la conciencia y nos ayuden”, finalizó Campos.

Más problemas

Además del problema del cauce, los pobladores se quejan de la falta de agua potable, ya que no todos los días reciben el suministro del vital líquido.

“Hay días que el agua viene como también hay días que no, entonces cuando no hay, tenemos que ir a traer a otros barrios”, refirió Orlando Campos.

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