“El mercadito del barrio”

En el barrio Tierra Prometida, una familia sale adelante vendiendo frutas y vegetales

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Parte de los vegetales que ofrecen provienen de la Comarca Samulalí, municipio de San Ramón, Matagalpa. HOY/Uriel Molina

HOY
Cuando se quiere trabajar no hay impedimento que valga. Y esto lo confirma don Armando Flores, un matagalpino que hizo su propio mercado en el barrio Tierra Prometida, en Managua.

Aquí las frutas y vegetales frescos le dan la bienvenida a los habitantes, pues este negocio improvisado se encuentra a la entrada del barrio, justo en una esquina y donde tienen como techo un pedazo de plástico.
Por la variedad de productos que ofrece, como cebollas, chiltomas, tomates, sandías, ajo, plátanos, bananos, naranjas y más, los pobladores lo nombraron “El mercadito del barrio”.

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Hace año y medio, Flores junto con su familia apostaron por montar su propio negocio en este barrio, donde se han ganado el cariño de los clientes.

Los bajos precios y esmerada atención han sido la clave para mantener el éxito en este lugar.

“Como todo negocio empezamos de poquito en poquito, después fuimos creciendo en productos y clientela”, expresa Madiam Flores, quien podría decirse es el brazo derecho de su papá y de quien ha aprendido a luchar honradamente.

Además de Madiam, Don Armando cuenta con el apoyo de su esposa y otro de sus hijos.
Este joven asegura que se siente muy satisfecho con todo lo que ha logrado su padre, quien antes de ser minorista, trabajó por cuatro años como mayorista en el populoso mercado Oriental, donde aprendió el teje y maneje de este bonito negocio.

Muchos de los vegetales que se ofertan en “El mercadito del barrio” provienen de la comarca Samulalí, municipio de San Ramón, departamento de Matagalpa, donde Armando tiene familia, a quienes le compran el producto como una forma de ayudarse mutuamente.

A partir de las 6:00 a.m. inician las labores en este local, concluyendo a las 7:00 p.m ., de lunes a domingo.

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Con apoyo

Don Armando tiene 5 hijos, 2 de ellos trabajan con él en este negocio.

Este matagalpino paga 50 dólares mensuales en una casa del barrio para que le guarden su productos.
En el lugar donde trabaja no paga ni un córdoba, la dueña de la casa le da espacio para que venda en la acera.
La inversión diaria, aproximadamente, es de mil córdobas, de la que obtiene una ganancia entre los 1,500 y 2,000 córdobas diarios.

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Los bajos precios y la buena pesa, son algunas de las razones por lo que los clientes prefiere a estos matagalpinos. Uriel Molina

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