Muebles: de lo rústico a lo fino

Las exigencias de los clientes han mejorado la calidad de los muebles

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Los comerciantes ofrecen muebles finos elaborados con las mejores maderas. Roberto Fonseca

Juana Huete Sequeira

HOY

Hace 14 años Patricia Rodríguez era una joven sin trabajo y esperaba a su primer bebé.

La única ayuda que recibió fue de su madre, quien prestó 50 dólares y le compró tres banquitos, dos rines y tres mesas rústicas (madera sin mucho trabajo), así comenzó vendiendo en el sector del Gancho de caminos.

“Salí con mi domingo siete y me tocó trabajar. No sabía nada de madera ni de trabajo rústico o fino, pero el camino recorrido ha sido suficiente para aprender del negocio”, asegura Patricia.

Con el paso de los años no solo aumentó la venta de muebles, en este populoso centro de compras, sino las exigencias de los clientes.

“Vender muebles rústicos fue el inicio de muchos de los comerciantes de la zona, pero la gente ahora espera un trabajo mucho más bonito y de mejor calidad”, manifiesta Aníbal Gaitán, vendedor.

Los años de experiencia, que han adquirido estos vendedores, les han permito seguir en el negocio cumpliendo con lo que el cliente pida.

Trabajo fino

La madera y el estilo van de la mano a la hora de escoger el mueble que quieren adquirir los comerciantes, para luego vender a sus compradores.

“Si es madera de laurel, asegurás un mueble duradero y eso acompañado de un diseño no común deja contento al cliente que puede pagar ese trabajo”, expresa Irma López, vendedora.

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Los trabajos de reparación son realizados por los mismos propietarios de las mueblerías. Roberto Fonseca

El trabajo de las mueblerías se hace en conjunto con las carpinterías que les abastecen.

Los carpinteros de Catarina, Masatepe y Masaya son los más buscados por los comerciantes del Oriental, debido a la fama que tienen en la elaboración de muebles finos.

“Si el cliente te pide calidad, no solo se trata de tener la mejor madera, si no un trabajo atractivo a la vista del comprador”, añade Patricia Rodríguez.

La necesidad de atraer clientes ha llevado a estos negociantes a adquirir otros conocimientos sobre muebles para ofrecer un servicio completo.

Es este el motivo por lo que las mueblerías no solo se encargan de vender, también reparan o restauran muebles.

“El cliente siempre tiene la razón”, aseguran los vendedores que han ido evolucionando conforme a los gustos de sus compradores.

Variedad

Estas mueblerías ofrecen roperos, chineros, juego de sillas y comedores elaborados con diferentes maderas.

Las maderas más cotizadas: laurel, cedro y el pino que es la más económica por su baja calidad.

Para que se haga una idea, si está interesado en un ropero el precio oscila entre los 2,500 y 13,000 córdobas dependiendo de la madera y el tamaño que solicite.

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En el sector del Gancho de Camino puede adquirir comedores de diferentes estilos y tamaños. Roberto Fonseca

 

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