El médico popular

Consejos de sus colegas doctores lo llevaron a ejercer su profesión en este mercado

 

Juana Huete Sequeira

HOY

Se graduó como médico general en los años ochenta, en la UNAN-Managua, desde entonces Pedro Rafael Corea ha laborado en la capital a pesar de haber nacido en la “Ciudad de los Mangos”: Rivas.

el médico popular

Hace seis años quedó desempleado, después de haber trabajado en clínicas privadas. Sentía que las puertas para desarrollarse en su ramo se le cerraban.

Una alternativa encontró gracias a sus amigos colegas, quienes le aportaron ideas de cómo ejercer la medicina sin necesidad de tener un jefe.

“Ellos me dijeron: ‘Intentá en el Oriental, la gente necesita tener un doctor que atienda sus emergencias, te va a gustar seguir ayudando a la gente y en un lugar donde siempre se necesita de un profesional’”, relata Corea.

A pesar de que nunca imaginó llegar a laborar en medio de un mercado y menos en el más grande de Centroamérica, la motivación de sus amigos lo convenció de iniciar una nueva aventura en su carrera.

Poner un consultorio era difícil por el desorden de este centro de compras, por lo que un puesto sencillo donde les brindara atención básica a los comerciantes sin tener tanto espacio ni instrumentos, realmente sería un reto y un gran logro para este médico.

“Lo primero que me tocó fue buscar un lugar pequeño que pudiera pagar, luego traer lo básico, mi estetoscopio, una maquinita para hacer pruebas rápidas de glucosa (azúcar), un tensiómetro, un termómetro y formar un buen botiquín, así comencé en este lugar”, manifiesta el especialista.

Renuentes

Su reto no solo consistió en atraer pacientes, sino en la lucha contra las creencias y tradiciones de los comerciantes que podrían llegar a su consultorio.

Según este médico, hay quienes reniegan de la medicina y prefieren escuchar lo que dice el vecino o el abuelo, y eso en algunos casos los ha llevado a más problemas de salud, pero la clave para él es escucharlos, respetarlos y saber cómo hablarles.

“Me ha tocado atender a gente que se ha quemado y que vienen luego de que alguien ya les puso hojas, agua, pomadas y cosas que les han recomendado y que más bien les han empeorado su estado de salud, pero no podés, ni debés juzgar, solo aconsejar”, afirma Pedro.

Su fuerte es atender a pacientes que sufren presión arterial, diabetes, las enfermedades virales y en algunas ocasiones hasta le han consultado temas ginecológicos.

“Todo inicio de un proyecto es duro, pero las recompensas las ves después, cuando ya no te sentís como el nuevo del lugar, sino un integrante más de este mercado”, añade el doctor.

Sus ganas de mantenerse activo en la medicina le han permitido no solo ganar la confianza de los comerciantes, sino la amistad de muchos que lo consideran un amigo confiable.

Amor al trabajo

No siempre quien llega a este consultorio tiene la posibilidad de pagar, es por eso que algunas veces ha realizado consultas de manera gratuita.

“La vida no todo es dinero, cuando te hacés profesional y realmente amás tu trabajo, te das la oportunidad de agradecer y de no negar la ayuda que puede salvarle la vida a un enfermo”, expresa el doctor.

Su amor por la carrera de Medicina ha permitido que sus horarios de atención sean modificables ante alguna emergencia donde se le necesite.

Si alguien lo requiere antes de su horario de entrada, no duda en levantarse temprano y regalar un poco del tiempo que le pertenece a su familia, de igual forma es accesible si se le habla con tiempo, para atenderlo en horario después de su cierre.

Para este médico popular del Oriental lo importante es ganar lo indispensable para proveer a su familia compuesta por su esposa y sus dos hijos, aunque su hija mayor ya es una profesional, su hijo menor de apenas 17 años empieza a buscar su vocación profesional.

Sin duda alguna, este doctor deja una lección de lo importante que es escuchar consejos, pues asegura que si no hubiese escuchado a sus amigos no estaría laborando en su propio consultorio.

Todo el proceso que ha tenido que vivir para ganar la confianza de sus clientes lo ha hecho descubrir que no pudo encontrar un mejor lugar para desempeñar con pasión y dedicación la carrera que lleva ejerciendo por más de 20 años.

Atención

La consulta tiene un precio significativo de 20 córdobas, pues su meta es seguir trabajando y ayudando a los demás.

Si lo que desea es tomarse la presión o medir su glucosa (azúcar), tiene un precio de 20 córdobas.

Las puertas de este pequeño consultorio ubicado por el sector de la antigua Jabonera, están abiertas desde las 8:00 a.m. hasta las 4:00 p.m.

...

Notas Relacionadas