Del tiangue al mercado

Un recorrido por la historia de los centros de compras más populares de la capital

 

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HOY

Su mente vuela como si se transportara en una máquina del tiempo que lo hace aterrizar en el año 1948, cuando apenas tenía 5 años.

Don Iván Rivera Méndez, a sus 73 años, aún guarda en su memoria los recuerdos más valiosos desde aquel inicio del inmenso mercado Oriental.

Una frase muy popular reza “recordar es volver a vivir” y es lo que nos lleva a desentrañar cómo, al paso del tiempo, la historia de los mercados de Managua se ha ido tejiendo.

El comercio ha sido parte de nuestra vida diaria, contar con un lugar donde obtener las cosas básicas del hogar no es nada nuevo, la diferencia es que en la antigüedad esos centros de compras eran conocidos como tiangues.

Según el historiador Wilmor López, los tiangues campesinos eran lugares donde se compraba y vendía productos y se utilizaba el cacao como moneda comercial, además se practicaba el trueque (intercambio de bienes y servicios sin que se utilizara dinero para completar la transacción).

“Los tiangues estaban ubicados bajo las arboledas, eran lugares frescos, al aire libre donde las personas podían ver y escoger en canastos los productos, esta fue una práctica heredada de nuestros ancestros”, expresa López.

Siglos después y tras la llegada de los españoles a América, la historia del comercio cambió y surgieron los mercados, lugares de compras ubicados en las plazas centrales de las ciudades y donde la moneda de plata (el córdoba) era la oficial.

Managua fue el primer lugar donde el comercio se implantó formando los primeros mercados.

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Poco a poco

El Oriental, además de ser considerado el mercado más grande de Centroamérica, con 140 manzanas de extensión aproximadamente, es uno de los centros de compras más completos en el país, punto de abastecimiento de miles de comerciantes dentro y fuera de la capital.

Pero antes de los años 30 este ni siquiera existía, solo podía encontrarse el mercado San Miguel, San Antonio y Bóer como los únicos que abastecían a la población.

“El mercado San Miguel se fundó aproximadamente en 1830, cuando los mercados empezaron a surgir, algunos tomaron nombres religiosos como San Miguel y otros adoptaron el nombre de acuerdo con la posición geográfica donde se encontraban El Oriental por ejemplo”, explica el historiador.

Este mercado, ubicado en la zona que hoy es el parque Luis Alfonso, abarcaba centros de diversión y grandes negocios como el llamado Cine Tropical, barberías, farmacias, etc. En ese entonces era el de mayor importancia y extensión.

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El mercado Bóer era el más pequeño, apenas contaba con una manzana de amplitud y tomó este nombre por encontrarse en las cercanías del barrio del mismo nombre.

“El Oriental surge entre 1931- 1933, pero toma auge después de 1972, cuando Managua fue sacudida por el terremoto, los viejos mercados fueron decayendo después de este acontecimiento, entonces el Oriental acogió a muchos comerciantes y empezó a ampliarse, se instalaron vendedores procedentes de San Francisco Libre y Tipitapa principalmente”, relata el historiador.

En 1979 se le intenta cambiar el nombre por “Ernesto Che Guevara”, pero nadie asumió el cambio y siguió como mercado Oriental.

Expansión

La extensión del Oriental fue tanta en los próximos años, que se tuvo que crear nuevos centros de compras y trasladar a un porcentaje de los vendedores a estos lugares, así surgieron en 1973 el Leonel Gutiérrez o Virgen de candelaria y Róger Deshon Argüello, también conocido como el mercadito de San Judas.

El cuarto mercado en fundarse fue el Carlos Roberto Huembes, en 1979, seguido del Israel Lewites Rodríguez un 17 de octubre de 1979 y el mercado de Mayoreo, en febrero de 1981.

“El objetivo era tratar de descongestionar El Oriental por eso más de 5,000 comerciantes fueron reinstalados en estos nuevos asentamientos”, señala López.

Desde sus inicios estos centros de compras han ido transformándose y extendiéndose e incluso se ha intentado cambiar sus nombres, pero no ha sido aceptado. Unos adoptaron sus nombres en honor a héroes nacionales y es el que perdura hasta la fecha.

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En honor

“El mercado Carlos Roberto Huembes debe su nombre a un joven que se destacó por su ardua labor para enlazar al frente revolucionario con los sectores populares de la sociedad, luchador de la soberanía”, refiere el historiador.

Israel Lewites e Iván Montenegro también fueron luchadores al frente de la defensa nacional.

El mercado de Mayoreo debe su nombre a la línea de distribución de sus productos, (todo al por mayor).
Hablar del génesis de los mercados es en realidad emotivo para quienes aún son testigos del antes y el después de estos sectores populares. El paso de los años los ha ido transformando, pero es un recuerdo imborrable de muchos nicaragüenses.

Memorias

“Muchas de las personas que hoy en día comercializan en los mercados tienen familiares que desde antaño se dedicaron a esto, el ser comerciante es una herencia y un arte”, comparte Wilmor López.
Los recuerdos de estos mercados han querido ser recuperados por los mismos comerciantes, quienes escribieron sus relatos y vivencias dentro de estos sectores, así es que don Iván Rivera, conocido como el “tío”, rescata estas historias en el libro El Oriental.

”Yo lo llamo el gran monstruo económico, este mercado surgió de la nada hacia la grandeza, empezó en un predio algo grande, rodeado por un ceibo, ahí llegaban las carretas cargadas de productos comestibles y la gente acudía a comprar, así se fue formando el Oriental”, recuerda Rivera.
Algunos de estos escritos pueden encontrarse en los archivos del Oriental, el Palacio de la Cultura y la Biblioteca Nacional.

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Extensión

Jorge Luis González, presidente de la Asociación de Comerciantes de Mercados de Nicaragua (Acmnic), explica que el Oriental es el mercado más grande de Centroamérica y en sus inicios estaba formado únicamente por dos galerones (hoy el sector de las carnes y granos básicos), con apenas 4 manzanas de territorio.

”Hoy cuenta con una extensión aproximada de 140 manzanas, con 13 a 15 mil comerciantes activos que poseen sus tramos, más los 8,000 que venden de forma ambulante y recibe una visita diaria de 80,000 personas. En las mejores temporadas del año unas 130,000 personas visitan, moviéndose una cantidad de dinero de 4 a 6 millones de córdobas diarios”, apunta González.

El Oriental está dividido en tres sectores, la zona 1 que abarca electrodomésticos, ropa y calzado, la zona 2 que incluye medicinas y mariscos y la zona 3 la más extensa comprende el área de ferreterías, granos básicos, carnes, verduras hasta el sector del novillo.

Después del Oriental, según la extensión, le sigue el Carlos Roberto Huembes con 1,500 comerciantes, el Iván Montenegro 1,200, el Mayoreo e Israel Lewites con 1,000 comerciantes aproximadamente.

Fotos: Archivo/ Uriel Molina/ Arte: Félix Castillo

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