Manos laboriosas

Sufrió maltrato y eso la motivó a trabajar por su cuenta

manos laboriosas

Juana Huete Sequeira

HOY

Nació en Juigalpa, Chontales y a los 10 años María Reyes Robleto fue contratada como doméstica.

Su patrona era una señora agresiva y un día por no darle de comer a unos perros le dio un golpe en la cabeza. Esto fue suficiente razón para no volver a querer tener una empleadora.

“En esa casa habían dos perros enormes, eran bravos por eso estaban encerrados. A mí me daban miedo y no les daba de comer, entonces un día la señora me dio con la paila en la cabeza por no hacerle caso. Me enojé tanto que decidí que nunca más le trabajaría a alguien”, recuerda doña María.

Con 18 años de vida esta laboriosa mujer emigró a la capital donde inició vendiendo comida, gaseosa y agua en un carretón dentro del Oriental.

Al pasar los años el populoso mercado fue convirtiéndose en un monstruo que consumía los barrios aledaños y eso le fue dificultando cada vez más sus ventas pues no tenía un punto fijo para vender.

Su propio puesto

Para evitarse molestias y maltratos de otros comerciantes decidió poner un puesto de tortillas en un terreno que logró adquirir junto con su pareja.

Desde entonces, hace nueve años doña María va al molino todos los días a las 6 de la mañana y luego regresa con la masa a palmear, voltear y vender su producto hecho de maíz.

“Las tortillas les gustan a todos, más si son de maíz, es un sabor tan gustoso y tradicional de nuestro país y como soy de campo me pareció la mejor forma de volver a empezar aquí en el mercado”, afirma Reyes mientras palmea sus tortillas.

Las comiderías son los clientes fijos de esta señora que asegura que su vida no tendría sentido si dejara de trabajar.

“Hace unos años me di cuenta que tenía diabetes, eso me ha causado muchos problemas, pero nada me detiene, nací para trabajar”, añade.

A sus 54 años su único objetivo es seguir palmeando sus sabrosas tortillas de maíz, las que la alejan de los malos recuerdos de su infancia y al mismo tiempo la acercan a las montañas que un día la vieron nacer.

Su familia

Doña María Reyes se unió a su pareja a los 19 años y procreó 10 hijos con él.

Ha tenido que enfrentar la muerte de dos de sus hijos y la de su pareja.

Actualmente sus ocho hijos están casados y ya es abuela de 15 niños.

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