El Lorax 2

Un bonito cuento para leer con sus hijos

 

Captura

HOY/ Colaboración

Entonces, ahí estaba el Lorax viejo y pequeño, tan viejo que ya estaba a punto de morirse. Alguien lo tenía que sustituir y lo hizo Unoavez, amigo del Lorax. Hubo un nuevo Lorax.

Después de desayunar pancakes  llegaron muchos animales de todas las especies y lo consideraron como parte de la familia. Hicieron más pancakes para todos y luego descansaron un rato. Todos los días hicieron lo mismo para estar en paz, hasta que un día vino uno traficante de animales llamado Alfred y se quedó en esas tierras.

El nuevo Lorax se tenía que ir al cielo a enseñarles a otros loraxs todo lo que él sabía. Se despidió y dijo a su gente:

—Si hay un problema, solo tienen que cortar el tronco del árbol que ya está talado.

En su ausencia, de pronto se escuchó un balazo. El traficante de animales mató a un tigre de Bengala y los demás animales tuvieron miedo. Entonces, cortaron el pedazo de tronco del árbol talado y el defensor de los árboles bajó del cielo, y le dijo a Alfred:

—¿Por qué has matado a este animal?

—Lo he matado para vender su piel y ser rico –respondió Alfred.

—Si quieres ser rico vende tus cosas, no la piel de los animales.

Alfred se enojó y se fue a acampar a otro lado y vendió la piel del tigre de Bengala.

Entonces, la gente le pidió muchas pieles de leopardos, leones, caracales y muchos animales más. Vendió un millón de pieles de animales a una fábrica y se volvió multimillonario.

—Por favor, deja de matar a los animales –le dijo el Lorax.

Pero Alfred no hizo caso y siguió matando más animales, hasta que un día se terminaron varias especies.

Entonces fue humillado y despreciado, saliendo del paraíso.

El Lorax, tiempo después, hizo que resurgieran todas las especies de animales que el traficante de pieles había matado y de nuevo vivieron en paz.

El autor tiene 10 años y cursó la metodología Leo, Comento, Imagino y Creo -LCIC-).

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