Pagó por el asesinato de su esposa

Ella le apareció en el velorio

rukundo

Hay ocasiones en que la realidad supera la ficción y lo que le ocurrió a Noela Rukundo es una de ellas. Hace aproximadamente 11 años, esta mujer viajó desde Burundi a Australia, donde conoció a Balenga Kalala, quien más tarde se convertiría en su marido.

El hombre era un refugiado congolés que había huido luego de que un ejército rebelde atacara la aldea donde vivía, asesinando a su esposa e hijo. Kalala y Rukundo se enamoraron, se fueron a vivir juntos y tuvieron tres hijos.

“Sabía que era un hombre violento”, relató la mujer, algo de lo que se aseguró en febrero de 2015, cuando juntos viajaron a Burundi para asistir al funeral de su madrastra. Tras la ceremonia, Rukundo se sintió muy apenada, por lo que una vez en el hotel donde se alojaban, su marido le sugirió que saliera a tomar aire fresco.

Rukundo le obedeció, pero en el momento en que la mujer puso un pie afuera del hotel, un hombre apareció y le apuntó con un arma. “No grites (…) Si comienzas a gritar, te dispararé. Me atraparán pero tú estarás muerta”, le dijo el hombre.

Luego, Rukundo fue vendada y trasladada en un vehículo a un lugar desconocido. Según relató al sitio ABC Australia, en el trayecto pudo escuchar varias voces de hombres, uno de los cuales le preguntó: “Mujer, ¿qué fue lo que hiciste para que este hombre nos pagara para matarte?”.

Rukundo, que no entendía nada, le preguntó de qué hablaba y fue allí cuando el sujeto le explicó: “Balenga nos mandó a matarte”. La mujer no les creyó hasta que ellos se rieron y le dijeron que era una tonta. Luego hicieron una llamada telefónica, escuchó que su marido decía “mátenla” y se desmayó.

¿Eres un fantasma?

Rukundo fue llevada a un edificio, donde sus secuestradores le dijeron que no la matarían, que se quedarían con el dinero de su esposo y le dirían que ella estaba muerta. ¿La razón? No estaban de acuerdo en asesinar a mujeres y, además, conocían a su hermano. Así, dos días después la liberaron en una carretera.

Asustada, la mujer comenzó a planear sus próximos movimientos. Primero buscó ayuda en las embajadas de Kenia y Bélgica para regresar a Australia, y una vez allí, se acercó al pastor de la iglesia a la que asistía en Melbourne a quien le contó todo lo que le había ocurrido. Él accedió a ayudarla, sin decirle nada a Kalala.

Mientras tanto, su esposo les había dicho a todos que Rukundo había muerto en un trágico accidente y, para recordarla, organizó su funeral el día 22 de febrero. Y cuando Kalala se despedía de todos quienes habían ido a acompañarlo en su dolor, su “difunta” mujer se acercó a él y le dijo: “¡Sorpresa! ¡Todavía estoy viva!”.

Sin poder creerlo, el hombre se puso las manos sobre la cabeza y exclamó: “¿Son mis ojos? ¿Eres un fantasma?”. Rukundo recordó que luego se acercó a ella, le puso una mano sobre el hombro para verificar que era real y comenzó a gritar: “¡Perdón por todo!”.

Pero, lógicamente, Rukundo no lo perdonó y en cambio llamó a la policía para que lo arrestaran. Según informó el sitio ABC Australia, Kalala se declaró culpable y fue sentenciado a nueve años de cárcel por incitación al asesinato. “Me siento como una persona que se ha levantado de nuevo”, aseguró Rukundo, quien explicó que la razón por la que su marido la mandó a asesinar fue porque pensaba que lo dejaría por otro hombre.

 

Y aunque aún siente temor y no olvida por lo que pasó, está convencida en su fortaleza para seguir adelante y criar sola a sus ocho hijos, los tres que tuvo con Kalala y otros cinco de una relación anterior.

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