Martina y su huevo

Un bonito cuento para leer con los más pequeños del hogar.

 

MartinaYSuHuevo (1)

HOY/ Colaboración

¡Hoy es un día especial para Martina! Ella, niña inteligente y trabajadora levanta la vida. Las gallinas de la tureca familiar acaban de poner sus huevos y todas cluecas se auxilian de especial cuido y atención.

Súbitamente, una gallina salta, estira la pata y muere. Su huevo queda huérfano. La infanta sorprendida y desesperada decide incubar el huevo. Lo lleva a su cuarto y tomando la misma posición de la gallina, posa sus nalgas con suma delicadeza sobre el desafortunado huevo. Igual que las demás gallinas solo se aparta de él para comer.

Cumplido el tiempo necesario, Martina espera que su cría eclosione. De repente, el llanto de un niño atraviesa los poros de aquel esférico calcio. Martina se aterroriza, pero curtida de valentía decide averiguar lo que sucede.

Entonces, el pico de aquel ser extraño, brota de su morada con un rostro humano: brazos por alas, pies por patas y cuerpo con plumaje color violeta. La niña sorprendida cuenta el suceso a su madre y deciden ocultarlo y cuidar del pollito con esmero y cariño.

A los quince días y con peso ganado, el polluelo se revela como hermosa gallina con pechos, nalgas y curvas propias de una mujer esbelta, ataviada con fino plumaje color morado.

Una tarde, un gavilán arrebatado del hambre invade el patio y con sus garras secuestra y mata a la gallina híbrida. Martina llora desconsolada por su cría, pero su madre ignorando el suceso, le pide que cuide de los cinco avestruces que acaban de llegar con sus cinco huevos más uno.

Ilustración: Jorge Luis Moreno Luna

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