Mitos y leyendas nicaragüenses

La carreta nagua, el padre sin cabeza, los duendes, la llorona son algunos de los más representativos

 

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La leyenda de la carreta nagua

Al filo de la medianoche se oye el paso de los bueyes, el traqueteo y el estruendo de sus ruedas, al andar por el empedrado, va cobrando vida. Sus ocupantes son esqueletos que en sus huesudas manos cargan una candelas encendidas, que solo deja ver sus espeluznantes rostros.

Así se revive una de las leyendas nicaragüenses más antiguas conocida como la Carreta Nagua, un relato que hemos escuchado una y otra vez de boca de nuestros abuelos, pero esta es solo una de las tantas que forman parte de nuestras creencias.

La carreta era un medio de transporte, usado por los españoles y traído por ellos, para movilizar a los indígenas encadenados para su venta como esclavos.

Según Héctor Octavio Argüello, historiador, esta leyenda representa la crueldad que se realizaba durante la noche y es posiblemente esta la causa que dio origen a esta fabulosa leyenda, la cual siempre ha estado relacionada con la muerte.

“Esta leyenda representa la muerte de los dioses indígenas transitando por sus lugares de origen, son las almas en penas”, agrega Argüello.

Representación

Otra de las leyendas más conocida es La llorona, la que es asociada por Argüello al sufrimiento de una madre, es una representación de la fertilidad y el amor.

Según el historiador, esta fue una mujer indígena que se enamoró de un español, este la abandonó estando embarazada y ella pierde a su hijo por el rencor de aquel fruto indigno.

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Es la historia ejemplar donde la mujer india es víctima del desprecio, de la burla de un hombre que no es de su misma raza, se representa el modelo de comportamiento para las relaciones hombre-mujer de estratos socioeconómicos desiguales.

“La leyenda de La llorona puede asociarse a la taconuda, una mujer que corre despavorida por las calles con su alma en pena, sufriendo por el mismo desamor”, asegura Argüello.

En cada rincón

Estas leyendas son propias de Nicaragua, pero en cada región posee su propia peculiaridad. León, por ejemplo, es el lugar donde más carga histórica de estas representaciones hay.

Una de las leyendas es la aparición del fantasma de Arrechavala, vestido de militar. La leyenda cuenta que dejaría de molestar si conversaba con un familiar para indicarle donde estaba enterrado el tesoro que había acumulado hasta su muerte. Arrechavala vigila el tesoro que está enterrado, por eso su alma pena por las calle de la ciudad.

Argüello aclara que estas historias más que parte de nuestra cultura están cargadas de un mensaje social y también son utilizadas por las personas para atemorizar a los demás por sus acciones indebidas.

Creencias

 

“Los mitos y leyendas están cargados de un fabuloso sincretismo (combinación de distintas teorías, actitudes u opiniones), y por ello las versiones originales han sido modificadas de alguna manera de generación en generación, pero no han perdido su esencia”, finaliza Argüello.
Esta es solo una pequeña muestra de las tantas historias que existen en Nicaragua y que han enriquecido nuestras creencias.

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