Unión familiar

La importancia de compartir tiempo de calidad con sus seres queridos

 

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HOY

El correteo de los más pequeños inunda la casa, las sonrisas se escuchan por toda la sala y las conversaciones entre adultos se hacen extensas.

Las temporadas festivas como la Navidad y Año Nuevo son primordiales para reunir a toda la familia, ese núcleo fundamental en el que nos formamos como personas, y aunque ya hemos crecido y muchos han formando sus propios hogares siempre habrá un nido principal, que es el de mamá y papá, lugar en el que las cosas pasan mágicamente.

Según la psicóloga Jahaira Castro, el valor de la unión familiar va más allá de los encuentros habituales que podemos tener con nuestros parientes.

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“Estos más bien serán valorados por las cosas que podamos compartir, alegrías, momentos de tristeza, problemas y la solución que entre todos podamos dar a esos problemas”, explica Castro.

Reflexión

La unión familiar nace y se desarrolla cuando cada uno de sus miembros asume con responsabilidad y alegría el papel que le ha tocado desempeñar, procurando el bienestar, desarrollo y felicidad de todos los demás.

“Es necesario reflexionar que el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar, con disponibilidad al diálogo y a la convivencia, haciendo un esfuerzo por cultivar los valores en la persona misma; y así estar en condiciones de transmitirlos y enseñarlos”, indica Castro.

 

Es importante recalcar que los valores que se aprendieron en casa se deben vivir tal y como fueron inculcados y transmitirse a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando ejemplo. Para esto es fundamental la acción de los padres, para los niños y jóvenes, refiere la psicóloga.

Una guía

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Las familias deben estar unidas y tener como guía principalmente a Dios. “Muchas son las familias que han encontrado en la práctica de una religión una guía y un soporte para elevar su calidad de vida, ahí se forma la conciencia para vivir los valores humanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes. Por tanto, se encuentra un motivo más elevado para formar, cuidar y proteger a la familia”, manifiesta la experta.
Para que una familia sea feliz no hace falta calcular el número de personas necesarias solo basta con que participen de los mismos intereses, compartan gustos, aficiones y se interesen unos por otros.

“Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica, los valores humanos no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar. No existe la familia perfecta, pero sí aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo”, finaliza Castro.

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