Cambistas se juegan la vida en el mercado Oriental

“Tengo 25 años de estar aquí y es duro tener que estar luchando todos los días contra la delincuencia”, expresa don Jerónimo, cambista del Oriental

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El capital total que le permiten manejar en mano a los cambistas es de 9,900 dólares, que puede ser divido en córdobas o cualquier otra moneda. Foto HOY / Archivo

HOY

A simple vista los cambistas del mercado Oreintal llevan una vida como la de cualquiera, tienen familia, amigos, duermen, comen, ríen, trabajan e incluso se puede creer que ellos manejan capital propio.

La idea no está fuera de la realidad, lo que pocas veces se imagina es que estas personas pueden convertirse en el blanco de los ladrones quienes, por dinero, son capaces hasta de robarles sus propias vidas.

“Tengo 25 años de estar aquí y es duro tener que estar luchando todos los días contra la delincuencia”, expresa don Jerónimo, a quien llamaremos de tal forma para proteger su identidad.

Este  trabajo  don Jerónimo lo inició “probando” y  se quedó atrapado porque “con mi edad, más de 60 años, nadie me dará trabajo”.

Expuesto

En diferentes ocasiones don Jerónimo ha sido víctima de los malhechores quienes, a través de trucos y enredos, aprovechan el momento para robarse lo que puedan. “El cambiolín” es la forma  más usada para despojar a los cambistas.

“Por ejemplo vienen tres personas aliadas. Una sale por un lado, otra por el otro y tratan de entretenerlo a uno y se llevan los dólares”, explica don Jerónimo las situaciones que frecuentemente enfrenta este gremio.

Entre asaltos que ha sufrido este cambista suma  una pérdida de 20,600 dólares. En una de las ocasiones el periódico se convirtió en un distractor para que le robaran 1,500 dólares; en otra eventualidad lo despojaron de 4,500 dólares y así puede ir enumerando otras situaciones incómodas.

Ante estas pérdidas no hay nadie que responda, ni siquiera el mismo banco, solo le queda “trabajar duro para poder reponerme”, remarca don Jerónimo.

Este cambista llega pasadita las 8:00 a.m. a  su “punto” de trabajo en este mercado, calculando que hayan suficientes personas y evitar robos. “Aquí roban de las 3:00 a las 8:00 a.m.”, comenta don Jerónimo.

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El precio que usan los cambistas es estipulado por el banco con márgenes de ganancias. Foto: HOY / Archivo

La hora de llegada y de salida se convierten en un dolor de cabeza para este y muchos otros trabajadores, pues algunos conocen de su actividad comercial y siempre están pendientes de ellos. “Uno tiene que tener su propia estrategia, al menos yo evito ser quien cargue con el dinero” confiesa. Pero el dinero no duerme en casa, sino que queda resguardado en un banco.

Alto riesgo

En esta actividad tiene mucho impacto el reconocido refrán: “El dinero tiene enemigos”. En los 25 años que tiene este señor de darle giros al dinero, ha visto morir a manos de delincuentes a cuatro colegas, dos de ellos amigos.

Y el peligro es constante, y atemoriza en cada situación. Solo les queda rezar para poder acabar con vida en cada jornada.

El riesgo de esta actividad económica se extiende hasta en los familiares de estos cambistas. Don Jerónimo cuenta que ya ha sentido miedo de que en algún momento le secuestren a uno de los suyos para pedirle recompensa, dinero que no podría pagar, porque asegura que él ha preferido trabajar con préstamos que los mismos bancos le facilitan.

Don Jerónimo no está solo en este negocio. A su hijo también le gustó la actividad de contar el dinero desde pequeño y ahora, que es mayor, también se dedica al trabajo.

Internacional

El trabajo del cambista no se limita a comprar y vender solo dólares. Don Jerónimo asegura que  al menos él maneja el cambio de las monedas de los países centroamericanos: colón, quetzal, lempira, dólar salvadoreño. El euro y la libra esterlina forman parte de su lista de cambios.

Este hombre conoce los billetes como “la palma de su mano” y con solo tocarlos puede identificar el dinero falso. Asimismo admite que su pericia no ha sido tan perfecta, pues ya le han “metido” uno que otro billete sin valor.

Don Jerónimo espera poder tener un buen diciembre, ya que es el mes en que más movimiento de dinero percibe.

Afiliados

Existen cooperativas o sindicatos que afilian a estos trabajadores del dinero.
Dichos sindicatos son quienes los rigen. Al sindicato que pertenece don Jerónimo están afiliadas 210 personas.

Para estar afiliados deben pagar 60 dólares anuales a la cooperativa. C$200 de matrícula a la Alcaldía y C$100 mensuales por el derecho a la actividad.

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