Espíritu voluntario

Gabriela Mendioroz, una joven que trabaja en proyectos a favor de la niñez y de las personas de la tercera edad

 

ROSTRO

 

 

Melissa Aguilera Montiel
HOY

Gabriela Mendioroz es una joven de 21 años que actualmente cursa el último año de la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad Centroamericana (UCA). Desde hace dos años ella es parte del voluntariado de esa casa de estudios, lo que le ha ayudado a ver la vida desde otro aspecto.

Mendioroz forma parte de tres proyectos que se desarrollan dentro del voluntariado: visitas al asilo de ancianos San Pedro Claver, reforzamiento escolar a niños de preescolar y a niños que trabajan en las calles. Cada proyecto tiene su esencia porque no se trabaja de la misma forma, sin embargo cada uno la llena de manera distinta, expresó Gabriela.

“Por ejemplo, con los niños es bien bonito porque cada vez que nos ven llegar dicen: ahí vienen los profesores de la UCA, entonces uno se siente motivado al ver ese recibimiento, porque a pesar de que cada cuatrimestre los voluntarios van cambiando en cada proyecto, los niños siempre te reciben con afecto”, dijo Mendioroz.

La joven señaló que ella, al igual que los demás voluntarios, siempre se preparan para darle las clases a cada uno de los niños que lo necesiten.

“Cuando vamos por primera vez las profesoras nos entregan el plan de clases, entonces lo que hacemos es leerlo para saber en qué se les va a ayudar a los niños y ya cuando nosotros terminamos el cuatrimestre, hacemos una celebración con ellos”, indicó.

Añadió que en las visitas también tratan de llevar actividades diferentes para no volver aburridos los encuentros con cada uno de los niños del preescolar.

El pasar un tiempo con los pequeños, según Mendioroz, les ayuda a recordar que “todos tenemos un niños dentro de nosotros porque ellos te cuentan sus aventuras y te hacen volver a tu infancia, por eso también me encanta trabajar con ellos”.

Una experiencia diferente

Comentó que el compartir un tiempo con los viejitos es diferente porque son personas que dan consejos.

“Muchos de ellos ya no recuerdan algunas cosas, sin embargo siempre le dan un consejo a uno cuando los llegamos a ver. Les gusta platicar mucho sobre la época de los años ochenta y es bonito escuchar sus historias”, manifestó la joven.

Indicó que es importante darles un momento de distracción a estas personas de la tercera edad porque muchos han sido abandonados por sus familiares.

“Hay una señora que es de la costa Caribe, ella trabajó por muchos años, pero cuando ya su condición física no se lo permitía la sacaron del trabajo y su familia la llegó a dejar al asilo, dice que tiene varios años de no ver a sus hijos, no sabe dónde están”, comentó Mendioroz.

Cada semana, Gabriela y los jóvenes voluntarios tienen su cita con los estudiantes y los viejitos del asilo.

“Creo que soy una persona afortunada porque tengo a mi familia, tengo mis estudios y a pesar que no soy de Managua no he tenido problemas económicos por estar aquí”, explicó Mendioroz.

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